Santander

Recordar es vivir gracias a la tecnología

La startup Envita permite a personal de residencias, familiares y amigos conocer la historia detrás de los ancianos que atienden
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Imagen de la plataforma de Envita con un libro de vida.
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Mari Carmen Barros aprende algo nuevo de su madre todos los días. Siempre han sido muy cercanas. Pero nunca como en los últimos siete años, en los que la ha cuidado en su casa de Ponteareas (Pontevedra), cuando su memoria comenzó a fallar después de una operación por un cáncer de parótida. Ha aprovechado para plasmar toda la trayectoria personal de doña Herminia, de 77 años, en su libro de vida, una recopilación vital (digital o física) que es posible gracias a la plataforma pontevedresa Envita, que busca dar un giro humanista a los cuidados de los adultos mayores. Cuando la hija lee en voz alta la biografía de la septuagenaria gallega, con una demencia avanzada, ella da pequeñas muestras de lucidez pero, sobre todo, de felicidad. Para Barros, este ritual es el más honroso homenaje a la vida de una mujer “que siempre pensó primero en los demás”.

La idea le pareció excelente. Barros recibió una llamada de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer y otras demencias de Galicia (AFAGA), que forma parte de un programa piloto de la startup. El resto fue historia, no había noche que no se pusiese a escribir. Ella ya sabía perfectamente cómo era su madre, que cuidó de ella y de su abuela mientras su padre trabajaba en Ámsterdam, como muchos otros gallegos que a mitad del siglo pasado optaron por emigrar. Sin embargo, lo más gratificante de la experiencia fue escuchar las maravillas que todo el círculo cercano de Herminia decía: “Ella tiene un gran corazón, pero que otras personas me lo dijesen me dio mucha felicidad. Yo diría que el proceso fue hasta terapéutico para mí”, cuenta Barros al otro lado del teléfono. 

El fin de este tipo de libros biográficos, según explica Noelia López, CEO de Envita, es que las historias de vida de los mayores de 60 años sea un punto de inflexión en su cuidado. No solo para personas como Barros, sino para los profesionales sanitarios y trabajadores de residencias. Es decir: que el anciano al que se atiende no sea solo un número. Un equipo profesional da las pautas en una serie de conversaciones y la documentación que deben realizar los adultos mayores o, según su grado de dependencia, familiares o amigos. Todo con el fin de que el resultado final se convierta en el libro de vida. 

Para Barros, la plataforma de Envita “es mucho más que un ejercicio", y ha quedado con tan buena impresión que ha decidido que también quiere hacer su propia semblanza en el futuro. Y que ese libro pueda quedar como el de su madre, que es ahora un elemento permanente en su hogar. Al abrirlo se puede leer el siguiente prólogo en un gallego no normativo con el que siempre se expresaba la homenajeada y que rememora una frase que le solía decir a su hija, cuando aún podía hablar: “Miña nai, miña naiciña, como miña nai ningunha, que me quentou a cariña co calorciño da súa [mi madre, mi madrecita, como mi madre no hay ninguna, que me calentó la carita con el calorcito de la suya]”. 

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Libro de vida de Herminia Casais Rodríguez, donde se puede ver una foto con su hija Maricarmen.

Las lecciones del COVID-19

El vínculo afectivo es solo un extra. Noelia López explica que una de las cosas más importantes del proyecto es cambiar las reglas del juego en los cuidados, y que se pueda ver a cada anciano como el resultado de una línea de pasado-presente-futuro, algo que en la psicología social se conoce como paradigma del curso de vida. Sobre todo, entender que, como todos los demás, no solo tienen un presente sino un futuro con objetivos y planes de vida.

La empresaria asturiana, que en los últimos diez años ha vivido en Galicia, fue incorporando este tipo de conceptos para crear su producto. Ella, que antes solo tenía experiencia en marketing, dio un giro de 180 grados a su carrera después de que terminase como finalista en Executivas, un programa de liderazgo de la Xunta. Lo que siguió fue un máster en Dirección y Comunicación en Responsabilidad Corporativa y trabajos de freelance para asociaciones asistenciales. Fue así que empezó a trabajar con Lucía Saborido y Ricardo Fra, cofundadores de los centros pontevedreses para personas mayores Saraiva. Y donde se testó una de las primeras versiones de Envita.

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La iniciativa cae en suelo fértil: repensar las residencias es una de las prioridades de Galicia para la inversión de los fondos europeos de recuperación. Un 60% (100 millones de euros) del dinero que ha pedido la comunidad al Gobierno central para lo que ha llamado “los servicios sociales del futuro”, se destinará a estos centros. La tarea apremia después de la tragedia de la pandemia. El COVID-19 se ha cebado fuertemente en los geriátricos de la región donde, hasta el 21 de febrero, murieron 752 personas (de un total de 2.172), según el Ministerio de Sanidad.

En Envita la lección ha sido clara. Noelia López insiste en que la pandemia ha dejado de manifiesto las deficiencias de un sistema que debe cambiar: “Estamos viendo a las personas mayores como un colectivo homogéneo y con una visión paternalista. Tenemos que entender que se trata del colectivo más heterogéneo de la sociedad”.  Así también lo entiende Barros, que despide al entrevistador con una invitación: “Que más gente use la plataforma. Es muy fácil. Pero sobre todo, que la gente aproveche cuando sus familiares aún tengan memoria. Así se disfrutará aún más”.

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