La Federación Española de Centros Tecnológicos (Fedit), coincidiendo con la celebración de su 30 aniversario, ha presentado un informe en el que mide y analiza el valor e impacto económico de su actividad. Según este trabajo independiente, elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), los centros integrados en la federación generan un impacto económico total de 7.702 millones de euros del PIB, 127.371 empleos equivalentes a tiempo completo y 3.947 millones de euros de ingresos públicos.
El informe cuantifica dos grandes vías de impacto. Por un lado, el gasto de funcionamiento e inversión de los centros tecnológicos, que en 2024 alcanzó los 765,5 millones de euros, generando 1.079 millones de euros del PIB y 19.289 empleos. Y el aumento de las ventas atribuibles a la colaboración tecnológica, que asciende a 6.414 millones de euros, con un impacto total de 6.623 millones de euros de aportación al PIB y 108.082 empleos.
Asimismo, si atendemos al efecto agregado, los datos apuntan que por cada euro invertido en centros tecnológicos se generan 11 euros de PIB y por cada millón de euros de gasto se crean 181 empleos. Cifras que apuntan un claro efecto multiplicador de la actividad de Fedit, en términos económicos.
«Los centros tecnológicos deben ser reconocidos y reforzados como infraestructura estratégica del país»
Para Laura Olcina, presidenta de Fedit, “los datos son contundentes: invertir en centros tecnológicos no es un gasto, es una de las inversiones públicas y privadas más rentables para la economía española”. “Si España quiere avanzar en reindustrialización, autonomía tecnológica y productividad, los centros deben ser reconocidos y reforzados como infraestructura estratégica del país”, añadió en el acto celebrado ayer en Madrid.
El estudio también analiza el nivel de satisfacción de las empresas cliente. El 85% afirma haber alcanzado los objetivos previstos, el 93,5% destaca la calidad de la relación profesional y el 73,5% repetiría la colaboración. Además, las empresas consultadas atribuyen a su cooperación con Fedit un aumento mediano (2%) en ventas y de 0,8 puntos en rentabilidad.
En función de los datos y percepciones recogidas y analizadas, el trabajo del IVIE identifica como «valores diferenciales» de los centros tecnológicos su orientación directa a resultados empresariales, su capacidad para reducir riesgos, acelerar el time-to-market y actuar como una extensión del departamento de I+D de la empresa, especialmente en el caso de las pymes.
«Medir para avanzar con criterio«
Tras la presentación del informe, se celebraron diferentes panales y mesas redondas, en las que intervinieron portavoces de agentes públicos y privados. José Moisés Carretero, director general del CDTI, señaló que este trabajo llena una carencia de análisis real de impacto: «las políticas de innovación se tienen que explicar y esto solo puede hacerse desde desde las evidencias contrastadas». «Los centros son mucho más que infraestructuras tecnológicas: son un agente real del cambio que contribuye a la vertebración del territorio o la soberanía tecnológica», añadía.
Para Áureo Díaz Carrasco, director ejecutivo de Fedit, los datos del informe «son muy positivos en sí mismos pero ganan valor en tanto que cuenten con posibilidad de comparativa». En esta línea, animó a otras redes, administraciones, oficinas de transferencia de conocimiento (OTC) de las universidades, etc., «a que midan para comparar, aprender y corregir en red».
Una invitación tras la que Elisa Rivera, directora General de Planificación, Coordinación y Transferencia de Conocimiento, quiso destacar el compromiso del Gobierno con la transparencia y remitió a las cifras publicadas desde su ministerio en el Portal de Transparencia de la Administración General de Estado.



