Mucho han cambiado las cosas desde 2015, año de la puesta en marcha de la Agenda 2030. Para analizar el momento actual de los ODS; los logros, retos y renuncias en su cumplimiento, Innovaspain ha celebrado un nuevo #DesayunoDeInnovación en el que han participado Elisa Rivera, directora General de Planificación, Coordinación y Transferencia de Conocimiento del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades; Antonio González, CEO de Impact Hub; José Luis Vallejo, responsable de Innovación de UFD (Grupo Naturgy) y Curra Rotondo, cofundadora y CEO de Lefrik.
La marca Lefrik nació con el ADN de la Agenda 2030. La firma de bolsos y mochilas confeccionadas con materiales reciclados se enfrentó al reto de ser firme en su compromiso con la sostenibilidad sin dejar de lado el diseño, la calidad y la durabilidad de sus productos. “Nacimos en 2012, cuando la sostenibilidad en la moda era un nicho. La Agenda 2030 era un asunto tratado en la esfera política, pero no tanto en las empresas. Hubo que tomar decisiones incómodas ya que cada paso del proceso, ya fuera de fabricación o logístico, debía estar guiado por una filosofía muy concreta”, explicaba Curra Rotondo.
Sumar impulsos
Para la emprendedora, aquellos a los que les mueve la vocación de impactar a largo plazo, deben lidiar con la toma de decisiones a corto plazo. “Son muchos los sacrificios que hay detrás para, además, ir al mercado con un precio competitivo. Lo fácil es buscar la facturación rápida. Por eso es importante rodearte de un equipo con valores similares y tener la cabeza bien amueblada”, aseguraba Curra Rotondo, quien ha hablado también del valor de la red de apoyos al emprendimiento, en la que ha destacado la labor de la Empresa Nacional de Innovación (Enisa) o Impact Hub. “Al principio nos ayudaron a tomar decisiones complicadas que a la postre han resultado estratégicas”.

Rotondo advertía que la sostenibilidad abre las puertas de una tipología de inversor o del cliente medio, pero al cliente final, “que es el que necesita una marca como la nuestra”, aún le cuesta tomar la decisión de compra por ese compromiso. “Nos eligen por diseño precio, imagen o durabilidad, por mucho que hayamos luchado en otras cosas que no se perciben a simple vista”.
En los próximos años, le gustaría ver a Lefrik como una marcha de referencia internacional en la combinación de innovación con un producto de buen diseño que dura y funciona. “El problema -insistía- es transmitir la importancia de hacer las cosas diferentes. Queremos demostrar que crear una empresa de moda realmente sostenible no es una quimera”



