Mucho han cambiado las cosas desde 2015, año de la puesta en marcha de la Agenda 2030. Para analizar el momento actual de los ODS; los logros, retos y renuncias en su cumplimiento, Innovaspain ha celebrado un nuevo #DesayunoDeInnovación en el que participaron Elisa Rivera, directora General de Planificación, Coordinación y Transferencia de Conocimiento del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades; Antonio González, CEO de Impact Hub; José Luis Vallejo, responsable de Innovación de UFD (Grupo Naturgy) y Curra Rotondo, cofundadora y CEO de Lefrik.
Antonio González recordaba el precedente que sentaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000-2015), pese a las muchas críticas que recibieron. “Fueron un motor de cambio. Con la Agenda 2030 sucede algo parecido: vino a sumar consenso trasversal entre actores. En su voluntad de lograr un cambio radical, ha actuado como un marco integrador para el trabajo conjunto entre la empresa, las políticas públicas y la sociedad civil”.
González consideraba que la Agenda 2030 también ha cumplido un papel importante al reorientar discursos de gobierno y de agentes del ámbito privado. “Ver a los integrantes de la gran corporación con el pin de los ODS no es anecdótico, sino parte simbólica de un proceso que ha calado en las políticas de innovación y de emprendimiento. En este cambio de ciclo, pensamos que toca reconocer el impulso dado por la agenda, seguir poniéndola en valor”.
Resetear
¿Y hoy? “El modelo está cambiando. Es una nueva economía, una sociedad distinta… el ritmo del cambio es vertiginoso”. Con motivo del 20 aniversario de su red internacional, en Impact Hub, abrieron un periodo de escucha activa en el que han participado más de 100 figuras del ecosistema.
El resultado “no es tanto un informe como un proceso abierto”, y tiene nombre: «Futuros globales, impactos locales. Herramientas para el cambio sistémico», donde recogen varias llamadas a la acción para activar el cambio junto con palancas concretas para la transformación. “Tenemos claro que, desde el punto de vista social y económico, la innovación es un elemento central, por la velocidad del cambio y por la llegada de tecnologías disruptivas, no solo inteligencia artificial. Todo esto nos lleva a pensar que hace falta una mirada distinta”, aseguraba el CEO de Impact Hub. “Percibimos que -al igual que dice la filosofía de la Agenda 2030- la innovación que de verdad transforma solo puede completarse desde la colaboración”.
Pasos a seguir
En una segunda fase de esta reflexión, Impact Hub ha propuesto una serie de herramientas y estrategias con las que conseguir cambios sistémicos. “En primer lugar, creemos en la innovación en los territorios, que es donde realmente se produce el cambio. Por otro lado, la tecnología puede contribuir a consolidar un sistema de apoyo al emprendimiento todavía frágil”.
Antonio González añadía a esta ecuación la necesidad de promover una cultura distinta en las organizaciones. “Las corporate han invertido mucho dinero en innovación abierta, pero detectamos cierta decepción con el retorno obtenido. Es un problema habitual de la innovación cortoplacista que responde a retos muy específicos. Rara vez funciona como sí lo hace la construcción del ecosistema adecuado”.

“El salto de verdad se produce cuando conectamos nodos distintos y generamos espacios donde el proceso de innovación fluye”, aseguraba González, partidario de incorporar de modo decidido el ámbito social, importante para atraer capitales diferentes, “que sumen y escalen” y poder hablar de inversión de impacto.
De manera más concreta, ha explicado la participación de Impact Hub en el proyecto Misión. De mano de la Agencia de Digitalización Andaluza y con fondos NextGen, tratan de activar nodos de especialización inteligente en territorios concretos de Andalucía donde, a priori, la innovación puede ser complicada. “Conocer bien el territorio es fundamental. Por muy disruptiva que sea una solución tecnológica, hay que interactuar con cada lógica social porque quizá no encaje o no sea el momento idóneo para su despliegue”.



