De izquierda a derecha Irene Cano, María Parga, Soledad Murillo, Melanie Parejo y Concha López. (Imagen: Plan Internacional).

Los datos llaman a la acción. Hoy sólo hay un 23% de mujeres matriculadas en ingenierías y en algunas, como la Informática, el número de chicas desciende cada año. A la vez, crece el número de empleos que se quedan sin cubrir en el ámbito STEAM por falta de personal cualificado.  Una situación contradictoria que ha ganado peso en la agenda de empresas y administraciones, aunque con velocidades muy variadas.

Si las compañías nativas digitales tienden a partir de una base tecnológica sólida y de metodologías acordes al entorno actual –colaboración, inclusión, sostenibilidad- aún es amplio el terreno en el que erradicar sesgos de género ha de compaginarse con políticas educativas que, desde primaria, muestren a las niñas y niños las realidades de las carreras del futuro y el papel de referentes de peso.

Con algunos de estos argumentos como punto de partida, la Secretaria de Estado de Igualdad, Soledad Murillo abría ayer la jornada Girls Get Tech, organizada en Google fot Startups Madrid por la ONG Plan Internacional con motivo del Día Internacional de las Niñas en las TIC. La dirigente socialista ha moderado la mesa redonda en la que han intervenido Irene Cano, CEO de Facebook en España y Portugal; María Parga, vicepresidenta de Alastria Blockchain; Melanie Parejo, manager de Alianzas Estratégicas de YouTube en España y Portugal y Concha López, directora general de Plan Internacional.

Todas ellas han visto salpicada su carrera de puntos de inflexión hasta ostentar un liderazgo que las autoriza en la toma de decisiones cada día, pero que además las posiciona para ayudar a otras mujeres en una situación menos favorable que la suya, en aras de una igualdad real.

Irene Cano, que ‘debutó’ como directiva en Google y que pronto cumplirá un década en Facebook cree que, en su caso, ha sido importante la falta de aversión al riesgo. “Siempre he cambiado de trabajo cuando las cosas me iban bien, eso me ha ayudado a tomar decisiones con total coherencia. También he procurado rodearme de gente que me permitiera arraigar”, señalaba Cano, para quien “al final”, una carrera profesional “es consecuencia de quiénes somos cada uno, y si eres un desarraigado, cuando te despiden no eres nadie”. La directiva también ha destacado que en todo esto “la suerte juega un papel muy importante”.

Antes de YouTube, la periodista Melanie Parejo vivió la Prehistoria de los medios digitales en elmundo.es cuando los veteranos del papel miraban de reojo –y con recelo- al joven equipo online, ese grupo 24/7 que dormía poco. “Lo bonito es que estaba todo por hacer”. En la búsqueda de su propia voz, Parejo recaló después en Atresmedia, donde confirmó que su fortaleza era la resolución de problemas complejos de manera creativa. “Es importante formar parte de sectores incipientes, pero más aún descubrir quién eres. La pérdida de identidad impide saber con claridad dónde estás y hasta dónde puedes llegar”.    

María Parga, estudió matemáticas pero entró en el proyecto de desarrollo tecnológico de La Bolsa “por descarte, ya que la mayoría de matemáticos que necesitaban se habían ido a la mili tras acabar los estudios”. Parga, aunque ha recordado que “también ascendió por descarte”, ha insistido en la importancia de la carrera elegida para abrir determinadas puertas y posicionarse, y ha señalado la necesidad de convertir fracasos “personales y profesionales” en experiencias positivas de aprendizaje. “Las mujeres somos demasiado perfeccionistas, vayamos más a lo esencial”. La directiva ha puesto el acento en capacidades netamente femeninas potenciadas por la revolución digital. “Hoy hablamos de coopetición –colaborar para competir- para tejer la malla que definirá la relación entre humanos y máquinas. Las mujeres amamos la colaboración y somos prácticas. Las grandes cuestiones tecnológicas del futuro ya no van de mí o de mi empresa, afectan al planeta”.

El padre de Concha López quería ser que fuera arquitecta, pero ella estudió en secreto sociología durante un año antes de confesar. Después, un novio la convenció para que se matriculara informática, “y  lo hice, aunque hoy no sirve de nada saber programar en Java; pero empecé a trabajar en un mundo de ingenieros mucho menos permeable que ahora –en France Telecom o Indra- viví la liberalización de las telecomunicaciones y fui la dueña de uno de los primeros 4 o 5 teléfonos móviles del país. Aún así, muchos veían como ciencia ficción que yo formara parte de determinados comités de dirección”. Lo que llevó a la acción a la actual directora general de Plan Internacional fue un viaje de voluntariado en el que su misión era llevar un teléfono vía satélite a Ruanda. “Lo que allí vi cambió mi vida, fui consciente de la relevancia verdadera de la tecnología. Y esas seguimos. No olvidemos que de los 750 millones de analfabetos del planeta, dos tercios son mujeres. Vamos hacia una sociedad insostenible”. 

Acción real

La escalada de las cuatro representantes ha tenido por tanto su dosis de dificultad pero ahora ayudan a hacerle el camino más fácil a otras mujeres. Irene Cano explicaba que, a su juicio, “hay que tener la capacidad para resolver por nosotras mismas los problemas para, llegado el momento, ayudar a otras mujeres que no pueden hacerlo solas”. La representante de Facebook se ha referido a programas internos y externos de diversidad e inclusión promovidos por la compañía fundada por Mark Zuckerberg. “Hay que formar y empoderar a las mujeres en entornos digitales. Tener cada vez menos presencia femenina en carreras STEAM es una tragedia. En Facebook trabajamos para que las niñas visibilicen estas carreras, refuercen su autoestima, conozcan estos entornos y en el futuro accedan a oportunidades desde el principio al igual que los hombres”.

Melanie Parejo coincidía con Cano en catalogar como graves elementos del contexto más próximo en el que la mayoría de los empleos que desparecerán afectarán con más ímpetu a puestos medios, donde la presencia de las mujeres es mayor. “Todos tenemos que trabajar en una misma dirección y nadie podrá hacer gran cosa en solitario. La tecnología tiene que entrar en las aulas de primaria pero con cabeza, coherencia y un objetivo claro, no como fruto de una moda; hay que fomentar la presencia de referentes femeninos porque los masculinos siempre será celebrados y establecer mecanismos de igualdad en los procesos de contratación”. La directiva de YouTube ha detallado algunos programas de la compañía que fomentan las vocaciones científico-tecnológicas como Google STEAM for TEAM o, con una perspectiva social, Digitalizadas, para acabar con la brecha digital que afecta a las mujeres rurales.

María Parga iba más allá al afirmar que el objetivo es que España se convierta en un país de mujeres emprendedoras, un anhelo expresado recientemente por Francisco Polo, secretario de estado de Agenda Digital. “Hay que hacer que las niñas le pierdan el miedo a la tecnología, que además, gracia en parte al blockchain, nos va a llevar a un mundo más participativo e inclusivo”.

Pese a que las chicas “saben lo que quieren, defenderlo y conseguirlo”, Concha López cree que aún hay muchas barreras que romper, algunas analógicas. “En África hay países que van a pasar del siglo XII al XXI en apenas dos o tres años”, opinaba la directora de Plan Internacional, que sumaba a esos obstáculos otros como el ciberacoso, que sólo en Noruega ya ha afectado en mayor o menor media al 45% delas mujeres. “Faltan sensibilización y mecanismos de protección porque, además, ¿cuántas mujeres enseñan tecnología? Hay que feminizar el mundo digital porque ya no es muy distinto del real”.

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