IBV mascarillas centro tecnologico
El mapa de variabilidad de la cara ofrece información de ayuda para diseñar el contorno de las mascarillas y seleccionar el material de acomodación más adecuado. (Imagen: IBV)

“La adaptación antropométrica de las mascarillas es fundamental. Hay que trabajar desde el diseño inicial en que el ajuste de la cara sea el preciso para cada uso, persona o situación”. El director de Innovación en Rehabilitación y Autonomía personal del Instituto de Biomecánica (IBV), Ignacio Bermejo, resume así el ‘no todo vale’ en la utilización de mascarillas.

La advertencia del centro tecnológico llega a la vez que la confirmación definitiva de la mascarilla como medida imprescindible para evitar la expansión descontrolada del SARS-CoV-2. Como ha explicado a la Agencia SINC Holger Schünemann, investigador de la Universidad de McMaster en Canadá, y autor principal del metaanálisis publicado en The Lancet, mantener al menos un metro de distancia entre personas y el uso de protectores faciales y oculares, dentro y fuera de los entornos de atención médica, podría ser la mejor manera de reducir el riesgo de contagio de COVID-19. Las medidas de protección han de ser combinadas con el lavado frecuente de manos.

 “Nuestros hallazgos son los primeros en sintetizar toda la información directa sobre COVID-19, SARS y MERS (anteriores coronavirus), y proporcionar la mejor evidencia disponible sobre el uso óptimo de estas medidas comunes y simples”, ha dicho Schünemann.  En total, los investigadores revisaron de manera sistemática 172 estudios observacionales en 16 países publicados hasta el 3 de mayo sobre las tres infecciones por coronavirus.

Rigor

Llevar o no mascarilla ya no es opcional. Pero además hay que hacerlo de manera rigurosa, con la salud como prioridad y dejando en un segundo plano factores estéticos. Bermejo detalla cómo muchas empresas se han puesto en contacto con ellos al encontrar en el desarrollo de las mascarillas una vía para reinventarse y diversificar sus productos.

“Para conseguir un buen ajuste entre el rostro y el dispositivo de protección, es necesario conocer la forma de la cara de nuestra población objetivo. Por ello es recomendable analizar cómo cambian las partes clave de la cara de la población”, apunta el responsable del IBV. Solo de esta manera, las empresas pueden saber si “su diseño de mascarilla es adecuado, o si va a necesitar varias tallas”.

Una de estas empresas es Sp-Berner, líder nacional en la fabricación de plásticos para el hogar. La colaboración con el IBV consiste en el diseño anatómico en el que se basa la ergonomía facial de la mascarilla. La compañía valenciana tiene previsto realizar 50.000 mascarillas mensuales y exportar su producción a Europa y a otros continentes cuando esté cubierta la demanda nacional.

El centro tecnológico es miembro del grupo de trabajo coordinado por la Asociación Española de Normalización (UNE) para establecer los requisitos mínimos que deben cumplir las mascarillas higiénicas en cuanto a los materiales que se utilizan para su elaboración, confección, marcado y uso. Tras analizar los datos de escaneos en 3D realizados a más de 1.000 niños, el IBV ha programado medidas específicas de la cara y se han calculado los valores medios y extremos por grupos de edad. Estos datos se han aportado al grupo para la posterior generación de los patrones de mascarillas pediátricas de 3 a 12 años.

Mascarillas falsas

Ignacio Bermejo lamenta que en las últimas semanas hayan aparecido mascarillas con la ‘documentación falsa’. “Son un riesgo importante para la salud de las personas que las utilizan y de los que estamos alrededor”. El experto alude al alto nivel de certificados falsificados, emitidos por entidades que no tienen las correspondientes autorizaciones.

En este sentido, el IBV está realizando un asesoramiento normativo para guiar a los fabricantes en el proceso de homologación de su producto con empresas como la firma internacional de moda D-DUE.

Materiales

“La eficiencia de filtración del material y de los componentes es fundamental”, señala Ignacio Bermejo. “También el comportamiento de los materiales. Han de tener una gran capacidad de deformación para adaptarse a caras que sean distintas”, asegura.

Para dotar a las mascarillas de funcionalidades avanzadas y hacerlas más efectivas frente al COVID-19, el IBV colabora con el consorcio de empresas liderado por la firma Polymer Innovation Force. Junto a esta compañía, perteneciente al holding químico CFH, trabaja en  la aplicación de recubrimientos con propiedades virucidas y bactericidas a mascarillas, de forma que mejoren su efectividad.

Carlos Atienza, director de Innovación de Tecnología Sanitaria delIBV lidera este proyecto. “Los recubrimientos, en fase de pruebas, se pueden usar en productos sanitarios como mascarillas, respiradores y otros elementos de protección individual, pero también en superficies que tienen mucho contacto con la población en tiendas, restaurantes y otros espacios públicos de mucha afluencia”.

Mascarillas EPI producidas con impresión 3D

El IBV también está colaborando con distintas empresas y entidades valencianas, como EMO, SOORIM, BIOINICIA e IATA-CSIC en el diseño y producción mediante impresión 3D de mascarillas FFP2 que son consideradas un Equipo de Protección Individual (EPI) adecuado para proteger al usuario frente al COVID-19.

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