Impact Hub Piamonte
Sede de Impact Hub, en la calle Piamonte de Madrid.

Si bien el término coworking significa trabajar con varias personas en un mismo espacio, en los últimos años ha podido apreciarse una evolución del concepto en España. A grandes rasgos, se trata de compartir el espacio de trabajo, utilizar la misma oficina entre diferentes profesionales de la misma o diferentes empresas. De hecho, el directorio Coworking Spain evita utilizar la palabra oficina.

“La verdadera finalidad es crear un entorno y una comunidad de coworkers para fomentar el networking, las colaboraciones, el crecimiento y la creatividad”. Es en los hubs donde esta filosofía se hace realidad. Han pasado de ser meros espacios de trabajo a convertirse en un hervidero de ideas. 2018 ha sido el año de la consolidación de este modelo basado en la generosidad y el talento.

“Demos tiempo al tiempo; para que el vaso rebose hay que llenarlo primero”, decía Antonio Machado. Y algo similar ha ocurrido con estos espacios en Madrid. No hay que irse más atrás de una década para descubrir el germen de su evolución. “Las oficinas y el trabajo de 9 a 18h. comienzan a formar parte del pasado. Los horarios flexibles, la interacción entre empleados, la evolución a un modelo más abierto, la colaboración… Hablar de este tipo de aspectos hace años era parecer un utópico”, comenta Antonio González, director de Impact Hub Madrid, pese a que “en otros países del mundo es algo asimilado desde hace décadas”.

Antonio gonzalez ImpactHubMadrid
Antonio González, CEO de Impact Hub Madrid.

Por ejemplo en Alemania, cuando en 1995 nació el primer hub de Europa, el C-Base e.V. Allí se inició el proyecto ‘BerlinBackbone’, con un espacio en el que distintas personas que ejercían su trabajo bajo el mismo techo comenzaron a colaborar a modo de comunidad. ¿Spain is different? No esta vez. En el país ya hay más de 900 espacios así, según un estudio de Coworking Spain, que apunta que es el tercero del mundo con más oficinas de este tipo. Madrid lidera este boom. “En los últimos años hemos notado que la capital se ha convertido en foco de emprendedores. Desde Impact Hub fuimos pioneros con una propuesta vanguardista”, explica González. 

Fue en 2007, cuando ocho personas entusiasmadas con el cambio social decidieron unir esfuerzos y comenzar la aventura de abrir un espacio en Madrid que sirviera de apoyo a las ideas innovadoras. Tras un largo proceso, Impact Hub Madrid abrió sus puertas en marzo de 2010 y actualmente cuenta con cerca de 400 miembros caracterizados por su heterogeneidad (sus proyectos se enmarcan en diferentes ámbitos como sostenibilidad, tecnología, comunicación, cultura o educación, entre otros).

De esta década larga, González valora “haber logrado atraer la atención de las grandes corporaciones y la Administración Publica y habernos convertido en referentes en la innovación de impacto”, además de haber ampliado su red de espacios en la capital. “Ya son cinco [Alameda, Gobernador, Piamonte, Barceló y Picasso] y esto nos hace mirar al futuro de manera más amplia. Madrid debe pensar qué ciudad quiere tener de cara a los próximos 50 años. La innovación no solo es conseguir cosas a corto plazo”. 

Otro clásico del tejido emprendedor madrileño es Tetuán Valley. El hub surgió en 2009 con el programa Startup School con el objetivo de ayudar a jóvenes emprendedores en su camino de crear una startup. Hoy, el programa sigue siendo pieza clave en su estrategia. Además, como revela su CEO, Camila Polensvaig, “hemos desarrollado diferentes programas de emprendimiento que nos permiten también apoyar a startups que estén más avanzadas”.

Tetuan Valley Camila Polensvaig
Camila Polensvaig, CEO de Tetuán Valley.

La comunidad cuenta con más de 500 emprendedores. Tetuán Valley da formación a grandes empresas interesadas en que sus empleados  se familiaricen con nuevas metodologías de trabajo, a universidades y colegios enfocados en educar a sus alumnos con nuevas tecnologías, además de a ayuntamientos que quieren ofrecer estas formaciones a sus ciudadanos. La cifra en 2018 es bastante reveladora: el hub ha formado a más de 400 nuevos emprendedores. 

Polensvaig recuerda que cuando Tetuán Valley nació la palabra startup era “la gran desconocida” del mundo laboral. Su foco desde el comienzo fueron los emprendedores que venían con una idea, sin ser necesario que hubieran trabajando previamente en ella ni hubieran desarrollado el producto. “El ecosistema ha evolucionado y vemos grandes diferencias en las fases iniciales de las startups. Vienen con ideas más trabajadas, muchas veces validadas y con conocimiento sobre el sector. Esto ha permitido que evolucionemos nuestros programas de emprendimiento, para adaptarnos a las diferentes fases de las startups”. Ejemplo de ello es el progreso que el hub ha logrado en materia de educación: en 2018 comenzó a trabajar en colegios con alumnos de entre 12 y 18 años centrándose en aspectos como el fracaso como parte del aprendizaje, el trabajo colaborativo o la generación de soluciones a problemas reales. 

“Además, hemos trabajado en diferentes proyectos internacionales para contribuir al ecosistema de emprendimiento de forma global”, añade Polensvaig. Concretamente, con la Comisión Europea, en programas para fomentar el emprendimiento en jóvenes europeos y en iniciativas para ayudar a estrechar las relaciones con el ecosistema en India, con organizaciones líderes en educación e innovación como WISE (World Innovation Summit for Education), en el desarrollo de proyectos sociales dirigidos a refugiados. Entre sus retos para 2019, Tetuán Valley implementará más programas educativos para diferentes entidades, además de hacer crecer los proyectos internacionales.

Pensando en grande

Cuando en 2016 Innovaspain se adentró en el recién estrenado Campus Madrid (el espacio apenas llevaba un año abierto), su directora, Sofía Benjumea, ya anunció en una mezcla de profecía y capacidad para adivinar las cosas fruto de la experiencia que lo mejor aún estaba por llegar. “El ecosistema emprendedor en Madrid ha crecido a un nivel brutal; y lo que queda”, afirmó en aquel momento. Dos años después, los resultados reflejan esta premonición.

En su ‘Informe Anual de las Startups’, Campus Madrid (hoy rebautizado como Google for Startups) refleja que de los más de 226 millones de euros levantados por las startups que formaron parte de su red global en 2017, las startups miembros del espacio madrileño obtuvieron cerca de 76 millones de euros, el 34%. La sede de la capital encabeza junto con Campus Sao Paulo, el ránking de espacios de GFE en creación de nuevos puestos de trabajo, concretamente, 927 empleos en este año. “En 2018 nuestro principal objetivo ha sido ayudar a las startups de nuestra red a crecer, especialmente a las que han participado en el programa Campus Residency. ¿El secreto? Dándoles acceso a una comunidad colaborativa y, lo más importante, a metodología y expertos de Google”, valora la directora. 

GoogleForStartups
Google for Startups es el nuevo nombre de Campus Madrid, uno de los espacios de referencia de la capital.

Actores destacados del año han sido también La Nave y THE CUBE. El primero, como espacio de innovación urbana, no ha parado de crecer desde que en 2016 comenzara a acoger The South Summit, una apuesta que para ambos supuso uno de los retos más arriesgados del momento –mientras el hub ponía a prueba su potencial como escenario, el South Summit celebraba por primera vez su evento fuera de la que había sido su casa durante cuatro años, la Plaza de Toros de Las Ventas–. Para La Nave, 2018 ha estado marcado por tres ejes de actuación: La Nave forma, La Nave acelera y La Nave conecta. “Tenemos que redefinir nuestra relación digital y La Nave puede contribuir a que nos encontremos”, comentó la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, en la presentación oficial de este triángulo. Por el momento, así está siendo.

En cuanto a THE CUBE, el hub se ha convertido en el punto de encuentro por excelencia de la innovación tecnológica madrileña. Además de estar a la vanguardia en el diseño –se trata de un espacio diáfano con un escenario, un graderío en anfiteatro y un videowall de 200 pulgadas preparado para proyectar en resolución 4k–, posee el primer instituto 100% IoT en España, MIOTI, con 1.000 metros cuadrados de instalaciones repartidos en aulas de formación, laboratorios para experiencias prácticas, salas de Design Thinking con conexión wifi y sistemas audiovisuales de última generación.

Su reciente acuerdo con la Asociación Española de Startups ha ratificado su compromiso por “una nación emprendedora”. El convenio marca trabajar de manera conjunta con el objetivo de conseguir ventajas directas y tangibles para los asociados de ambas organizaciones, para coorganizar eventos y encuentros de calidad dirigidos a startups, ofrecer asesoramiento legal e impulsar un marco regulatorio más flexible, justo y favorable para emprendedores.

Del sur al centro de Madrid

La Guarida Creativa es el hub referente del emprendimiento del sur de Madrid. Fue el primero en espacio de coworking en albergar un proyecto de ayuda municipal al emprendedor, Fuenlab, junto con el Ayuntamiento de Fuenlabrada. “Conjuntamente desarrollamos la incubadora de empresas dentro del propio espacio de coworking, además de la oficina de información de apoyo al emprendedor, un punto PAE y con formación constante para ayudar al desarrollo de los nuevos emprendedores de la zona”, recuerda Lucía Enríquez, cofundadora de La Guarida Creativa. La consolidación de los tres espacios del hub (Móstoles, Fuenlabrada y Alcorcón) ha sido el punto destacado del año. “En 2019 los ampliaremos para ofrecer más servicios que los actuales y seguir reinventándonos”, anuncia Enríquez. 

Este reportaje ha sido publicado en la edición impresa del Anuario de la Innovación en España 2018

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