En un mercado de snacks bastante tradicional, donde los sabores suelen venir definidos desde fábrica con distintos aditivos, una startup española propone una alternativa distinta. ShakeIt, creada en Tarragona por Albert Gálvez, plantea una forma diferente de consumir patatas fritas, más centrada en la personalización, y ya ha empezado a probar su modelo en eventos y algunos entornos específicos como torneos de golf.
La idea es simple: las patatas no llevan sabor añadido de serie, sino que lo incorpora quien las consume. El producto parte de una base neutra: patatas de variedad agria de proximidad, cortadas finas y fritas en aceite de oliva, sin sal añadida ni otros aditivos.
Un consumo más participativo
Frente al modelo habitual, el usuario puede elegir entre varias mezclas de especias en formato individual. El proceso consiste en abrir la bolsa, añadir el sazonador y agitar. Más que una innovación técnica, se trata de introducir cierta participación en el consumo. Según su fundador, la intención es dar más margen de decisión al consumidor, tanto en el sabor como en la intensidad o la cantidad de sal.
Un enfoque de nicho
La empresa se ha puesto en marcha con una inversión inicial de 30.000 euros y, por ahora, no apunta a competir en grandes superficies. Su estrategia se centra más en el canal horeca y espacios concretos como hoteles, aerolíneas o tiendas especializadas, donde este tipo de producto puede encajar mejor.
En el contexto del mercado español de snacks, que mueve más de 1.400 millones de euros al año, ShakeIt busca posicionarse como una opción diferente, con un enfoque más simple en ingredientes y cierta personalización. La compañía también contempla desarrollar nuevas mezclas de especias, posiblemente en colaboración con profesionales del ámbito gastronómico.




