Escuela de Ciencia abre una nueva sede en Valladolid

Raquel Ibáñez-Peral tenía un sueño. Y lo ha hecho realidad… Por partida doble. Doctora en Biología Molecular y Biotecnología por el Australian Centre for Astrobiology, hace cinco años, y en su ciudad natal, Valladolid, comenzó a desarrollar actividades, cursos y charlas de divulgación científica junto a un grupo de personas y voluntarios que apoyaban la iniciativa y que estaban en sintonía con la necesidad de fomentar la ciencia y la tecnología. Unos comienzos que sirvieron para asentar las bases de un proyecto pionero que incorporaba una metodología educativa nunca vista en España. La idea de poner en marcha una Escuela de Ciencia lo tenía todo menos un respaldo financiero potente, acorde con una iniciativa ambiciosa. Es entonces cuando se cruza en su camino Lanzadera, la apuesta de Juan Roig, presidente de Mercadona para apoyar a líderes emprendedores a desarrollar y poner en valor proyectos innovadores. Más de 4.000 proyectos optaban a formar parte de esa primera convocatoria, pero la solidez de la propuesta de Ibáñez-Peral convenció al equipo de Lanzadera.  En noviembre de 2013, y en un tiempo récord, echaba andar en Valencia el primer centro educativo europeo con metodología personalizada para la enseñanza de la ciencia y la tecnología entre escolares en la capital del Turia. Experimentos, construcción de robots, programación de vídeo-juegos, modelado en 3D, montaje de Drones o proyectos de ingeniería que ahora tendrán su réplica en el lugar donde empezó todo con la apertura de una segunda sede en Valladolid, una buena ocasión para hacer balance de esta aventura.

“Hemos salido adelante a pesar de las dificultades gracias a un equipo involucrado y decidido. El balance no puede ser más satisfactorio. Nuestras actividades tienen una gran acogida a medida que termina de perfilarse una metodología pedagógica propia y exclusiva que demuestra su buen funcionamiento”.  Casi dos años en los que han contado con la participación de unos 3.000 alumnos. Niños que, además de aprender, también tenían mucho que enseñar. “Hemos sido testigos de excepción de la importancia de la determinación. Da igual que el niño tenga mas o menos aptitudes para temas científicos o tecnológico, da igual que el niño tenga algún tipo de condición especial como déficit de atención, hiperactividad, Asperger o alta capacidad; cuando el niño hace lo que le gusta y está en un ambiente adecuado donde puede dar rienda suelta a su curiosidad y personalidad, y es entonces cuando florece el talento”.

Una de las mayores innovaciones que aporta Escuela de Ciencia en su apuesta formativa es la denominada educación STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics, por sus siglas en inglés), que incide en el estudio y práctica de las disciplinas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas para la consecución de una mayor competitividad entre sus alumnos, y consideradas materias fundamentales para las sociedades tecnológica y económicamente más avanzadas, según la valoración de organismos estadounidenses como United States National Research Council y la National Science Fundation). En su opinión, la educación STEM es un “claro índice de la capacidad de un país para sostener un crecimiento sostenido”, además de la respuesta ante la demanda de talento técnico y científico que sea capaz de generar nuevas ideas e ir a la vanguardia de la innovación.

Por otro lado, el centro educativo considera fundamental el método de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), donde cada alumno es protagonista de su propio aprendizaje. Bajo este paraguas educativo, la adquisición de conocimientos, el desarrollo de habilidades y las actitudes sociales ante el grupo son tres variables que en la ecuación formativa tienen la misma importancia.

Como señala Raquel Ibáñez, el objetivo de Escuela de Ciencia es “construir una sociedad competitiva y preparada para emprender los nuevos desafíos científicos y tecnológicos que rigen ya nuestro mundo”, (…) “y esto empieza por la base: nuestros jóvenes tienen la oportunidad única de un aprendizaje activo donde lo que se pone en práctica hoy se retiene en la memoria de por vida”.

La sede de la capital castellano leonesa funciona desde este mes de septiembre y está ubicada en las instalaciones de la empresa BitLan Asesores Informáticos, en Laguna de Duero. “Este centro cuenta con un equipo de 5 trabajadores pero estamos buscando personas que crean en lo que hacemos y que quieran sumarse al trabajo que desarrollamos”, ha concluido la CEO de Escuela de Ciencia.

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