aves esteparias Fundacion Global Nature

La Fundación Global Nature, a través del proyecto LIFE Estepas de La Mancha, ya lleva tiempo protegiendo a las aves esteparias (sisón, avutarda, alcaraván, ganga, ortega, aguilucho cenizo y aguilucho pálido), especies protegidas que lo tienen cada vez más difícil para sobrevivir. Castilla-La Mancha es uno de los últimos reductos que quedan para su supervivencia, aunque provengan de Europa Central y Asia. Es por eso que, redoblando sus esfuerzos, promoverán el manejo sostenible de insectos como una nueva forma de apoyo. 

Cabe decir que, principalmente, la protección de las aves esteparias viene de setos que actúan como lindes parcelarias monitorizadas y que, con la ayuda de los agricultores, pastores y cazadores manchegos, mantiene un ecosistema parecido al paisaje agrario de antaño.

Ernesto Aguirre, coordinador del proyecto LIFE Estepas de la Mancha, explica el porqué de la creación de setos en lindes agrícolas. “Los setos ayudan a reducir la erosión del suelo. Reducen los efectos perjudiciales de vientos tanto fríos como cálidos evitando, asimismo, la propagación de plantas exóticas invasoras y sirviendo también como barreras para evitar las derivas de plaguicidas. Además, diversifican el paisaje y proporcionan hábitats relevantes para plantas silvestres e insectos polinizadores, que controlan plagas y sirven de alimentos a las aves esteparias”.

Pero, ¿para qué promover el manejo sostenible de insectos? “Conseguir una mayor presencia de insectos en los setos que está creando Fundación Global Nature busca, por un lado, contribuir a un mayor control biológico natural de plagas y polinización de los cultivos herbáceos y leñosos de la región y, por otro lado, aumentar la disponibilidad de proteína animal que necesitan las aves esteparias para sacar adelante a los pollos, pues es en las primeras etapas de vida de estas aves cuando necesitan un mayor aporte de proteína”, explica.

Así, la presencia de insectos será solo una consecuencia de la presencia de setos en lindes agrícolas. LIFE Estepas de la Mancha se realiza en cuatro de las principales Zonas de Especial Protección de Castilla-La Mancha (ZEPA); estas están ubicadas en tres provincias de la región (Ciudad Real, Cuenca y Toledo) y los setos están ubicados a su vez en diferentes parcelas agrícolas dentro de esas tres provincias.

Aguirre indica que, en estas zonas asociadas a los tipos de plantas que crecen en la región, “hay insectos coleópteros en su mayoría (escarabajos como la mariquita) que depredan sobre posibles plagas de cultivos, como el pulgón. Pero las plantas también atraen a otros insectos, como pueden ser las abejas [símbolo de la merma de insectos]. Los setos también propician la presencia de otro grupo de invertebrados muy interesantes para el control de plagas, como lo son las arañas”.

Los beneficios, en cuestión de sostenibilidad son claros. “Los agricultores que estén implementando esta y otras medidas agroambientales, están dando un ejemplo: seguir el camino de la sostenibilidad agrícola es posible y eso es de por sí un beneficio para la región. Otro beneficio, quizás más tangible y apreciable por un público general, es que los productos del campo pueden dar un paso más allá, incluso, de lo que pueda significar tener una producción en ecológico. Los productos agrícolas que estén siguiendo un Código de Aprovisionamiento Sostenible, por ejemplo, pueden diferenciarse comercialmente y ser más competitivos respecto a otros productos que no se preocupen por el entorno natural”, asegura Aguirre.

En una cuestión económica también tendrá beneficios económicos. Aunque no directamente. Según el coordinador de LIFE Estepas de la Mancha, su proyecto cuenta con la financiación de la herramienta de la Unión Europea LIFE, que busca apoyar proyectos de conservación de naturaleza, así como con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica, a través de la Fundación Biodiversidad. Sobre esta última colaboración, Aguirre subraya que “es el deber de la Fundación Global Nature, al tener fondos públicos, buscar la transferencia de los resultados del proyecto y velar por la continuidad de los mismos.

Como por ejemplo, promocionando la llamada comercialización diferenciada, que busca utilizar la conservación de la biodiversidad a través de proyectos como el de LIFE Estepas de La Mancha con el objetivo de generar productos agrícolas que sean competitivos en el mercado actual. “Un ejemplo de ese beneficio es la iniciativa de una tienda de comercio de cercanía ubicada en Madridejos (D’Origen) que vende leguminosas ecológicas (lentejas y garbanzos) que protegen a las aves esteparias. Tener insectos en los setos, al fin y al cabo, es un indicador de buena calidad de que la gestión del campo agrícola manchego se está haciendo bien, y eso es lo que hay que transmitir al consumidor final para buscar posibles vías de mejorar los ingresos agrícolas”.

Por último, Aguirre, de forma personal, aporta su visión sobre los últimos debates ocurridos en la sociedad a causa de la salud de nuestro planeta. ”Desde un punto de vista muy personal, realmente, el planeta no está en riesgo: es la especie humana la que está en un grave problema. Hay que trabajar para mitigar el cambio climático, pero hay que actuar también para adaptarnos a las condiciones ambientales que ya tenemos. La solución al futuro del planeta comienza por la sostenibilidad agrícola, se trata de optimizar recursos, de hacer compatible la agricultura con la conservación de la naturaleza”.

¿Cómo marcha el objetivo original de LIFE Estepas de la Mancha?

Recientemente han comenzado a analizar los datos de la última campaña agrícola. Según Aguirre, han detectado un 14 % menos de nitrógeno en el suelo, lo que se traduce en una reducción en el uso de fertilizantes por parte de los agricultores que conforman la red de custodia agraria de Fundación Global Nature. "No es definitivo porque aún quedan datos por analizar pero, hasta el momento, se ha detectado que un 30 % de estos agricultores ha reducido también el uso de fitosanitarios (incluyendo semillas blindadas que afectan a especies como la ganga ibérica o la perdiz roja). Estos datos permiten afirmar que estamos alcanzado el objetivo principal del proyecto, frenar la pérdida de poblaciones de aves esteparias”, asegura.

Cabe destacar que el abuso del uso de fertilizantes y fitosanitarios y la homogeneización del paisaje agrario son las principales causas de la desaparición de las aves esteparias. Desde septiembre del año 2016 se han hecho censos de aves y se ha notado que las poblaciones de estas aves son bajas, pero que en parcelas con un buen manejo agrícola, con rotación de cultivos, con setos, con manejo en ecológico, “es más frecuente verlas”. “En estos cuatro años [el proyecto acabará en agosto del año 2020] no se apreciarán cambios evidentes en la población de aves, pero si se mantiene la tendencia de que se está optimizando el uso de recursos, en un mediano plazo de cinco años, esa tendencia a la baja en las poblaciones de aves esteparias se detendrá y se podrán ver más aves en los campos… Aves que el consumidor final de un producto agrícola manchego estará ayudando a conservar”, reitera.

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