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Smart Shipping: el Google Maps de la navegación

Este proyecto aporta tres elementos clave al sector marítimo: ahorro económico, medioambiental y mayor seguridad
smart shipping proyecto

De un proyecto tecnológico que predecía objetos a la deriva para la industria pesquera al Google Maps de la navegación. Ese ha sido el camino de Smart Shipping, una startup originada en la Universidad de Cádiz que busca optimizar las rutas de la marina mercante utilizando la información de las corrientes marinas, del viento o del oleaje.

A veces, el camino más corto -o más recto- no siempre es el mejor. Así lo explica David Gómez-Ullate, responsable del proyecto -y también fue profesor de la universidad donde nació la iniciativa-: “No todo el mundo es consciente de que en el océano se puede ir en línea recta, pero no siempre es lo mejor por zonas de oleaje, viento en contra, etcétera. En el océano, podríamos decir, también hay autopistas y carreteras secundarias, aunque no siempre se vean”.

Por ello, en nuestro software descargamos los datos de los factores indispensables, modelan cuál es el comportamiento de la embarcación respecto a esas condiciones y buscan la ruta más idónea en base a la embarcación que va cambiando.

Tres bloques principales

Gómez-Ullate indica que Smart Shipping puede diferenciarse en tres claros bloques: el primero es la adquisición de datos relevantes para el proyecto, como datos meteorológicos y oceanográficos que se va a encontrar la embarcación durante la ruta. De hecho, se incluyen simulaciones y predicciones meteorológicas como las del tiempo. “Hay proveedores de datos que lo hacen y lo sirven de manera pública y nosotros lo utilizamos. Concretamente, hay dos organismos internacionales, el americano y el europeo”, especifica.

El segundo bloque es ser capaz de modelizar bien cuál es el comportamiento de la embarcación determinada cuando navega con algunas condiciones que se vaya a encontrar. Básicamente, es ingeniería naval que dice, en función de cómo es la embarcación, cuál será el consumo en combustible, si se encuentran olas de cuatro metros, viento a favor o en contra…

Y, por último, el tercer bloque es, una vez conocido todo, desarrollar algoritmos matemáticos de optimización que encuentren la ruta idónea.

Un proyecto de optimización y ahorro

Por otro lado, Gómez-Ullate señala que herramientas de este tipo ya existen. Sin embargo, en España no -hay griegas, americanas- y, además, ninguna cuenta con los tres elementos principales donde Smart Shipping aporta valor. El primero es evidente, que es el económico. “Los números son espeluznantes. Podemos ahorrar entre un 2% y un 8%, algo que anualmente es inmenso. Una embarcación media gasta 150 toneladas métricas de combustible al día. Y hay que tener en cuenta los precios, mil dólares por tonelada. Si ahorras un 5%, por ejemplo, día a día, imagina al año”.

En segundo lugar, el factor medioambiental. Actualmente, hay una presión fuerte de los reguladores para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La mayoría se mueve con combustible fósil, el fuel oil, uno de los compuestos que más contaminan. “Y si se consigue que no contamine un 5% -como ocurre con Smart Shipping-, algo es. Este valor es casi más importante que el primero”, apunta el responsable del proyecto.

Por último, el tercer valor la seguridad. Y es que en alta mar se dan muchos accidentes porque se navega en condiciones adversas. “Si calculamos bien el movimiento del barco, de oscilación, y podemos ayudar a que el patrón tome decisiones redundará en una mayor seguridad para la carga y la producción. Son todos positivos y están alineados”.

Un estándar dentro de la industria

Smart Shipping, apoyada por Fundación BBVA -que ayuda en la investigación para desarrollar la base matemática- e Innovazul en Zona Franca de Cádiz -que incuba el proyecto-, quiere convertirse en un estándar dentro de la industria marítima.

“La idea es estar ahí, el producto mínimo viable y queremos hablar ya con navieras para realizar sobre el terreno. Lo que tenemos son estimaciones de ahorro pero queremos que nuestros cálculos estén validados. Este año es empezar a implantar y ver sus necesidades y salir al mercado. En el proceso, tendremos que escalar la estructuras, estamos cinco, seis personas y buscar inversores, la búsqueda de inversores para escalar el proyecto”, aclara Gómez-Ullate.  

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