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Ayuntamiento y Comunidad de Madrid suman fuerzas en torno a la innovación agroalimentaria

Ambas administraciones, junto a Madrid Innovation Driven Ecosystem (MIDE), celebran una jornada para poner en valor los rápidos avances en la configuración de un ecosistema foodtech sólido

Singapur, Israel y, ¿Madrid? Algo se mueve en la capital para tratar de convertirse en una referencia foodtech global. Administraciones públicas y agentes privados han alineado intereses para lanzarse al posicionamiento de la región en uno de los sectores de futuro. Estas intenciones quedaron patentes ayer durante la celebración de la primera sesión temática de los Innodays, un ciclo de encuentros sectoriales organizado por el Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad de Madrid y Madrid Innovation Driven Ecosystem (MIDE).

Ángel Niño, concejal delegado de Innovación y Emprendimiento del Ayuntamiento de Madrid, repasaba algunas iniciativas tangibles activadas por el consistorio como la apertura de Madrid Food Innovation Hub (escenario del encuentro de ayer). “Este centro busca crear ecosistema y posicionar a la ciudad de Madrid como un referente sectorial cuando lo habitual era que cada empresa innovara por su cuenta. El ayuntamiento decidió que era importante disponer de un espacio foodtech común. Tenemos todas las instalaciones a disposición de las empresas y la startups, y de todos aquellos que en definitiva quieran innovar. El hub será además un puente que refuerce el vínculo de Madrid con América Latina”.

Según el responsable público, “si algo necesitamos es trabajar juntos, entre administraciones y con todo el ecosistema que está ahí fuera: empresas, universidades, ciudadanos…” Para Niño, conviene que el ecosistema gane en solidez. “Tenemos que exportar la innovación de Madrid a Europa y al resto del mundo. Madrid es una gran ciudad, pero, por desgracia, fuera de España no es vista como una ciudad innovadora más allá de iniciativas aisladas”. Ayuntamiento y Comunidad de Madrid trabajarán para cambiar esas percepciones.

Codo con codo

En esta voluntad colaborativa, Fidel Rodríguez Batalla, viceconsejero de Universidades, Ciencia e Innovación de la Comunidad de Madrid, apuntaba que la suma con el Ayuntamiento demuestra que “en política, lo más importante el efecto arrastre; la capacidad de hacer cosas y de provocar que otras muchas sucedan”.

El viceconsejero señalaba que Madrid está bien posicionada en innovación disruptiva, con programas fuertes originados sobre todo en las 18 universidades de la región o en la red IMDEA. “Nos permiten trabajar en la frontera del conocimiento, allá donde la ciencia no se había planteado llegar”. Pero Rodríguez Batalla añadía que “igual de importante” es la innovación incremental, esa que construimos día a día. “Necesitamos que más empresas apuesten por la I+D. Que de verdad se crean que la innovación es el futuro y la manera de hacer regiones y territorios más ricos tanto en lo económico como en términos socioculturales”.

“La base de todo es hablar”, resumía. “Para hacer innovación, los agentes tienen que conocerse y generar confianza entre las partes. La administración jugará su papel. Lo bonito de la política es que podemos poner cosas en marcha que perduren en el tiempo”.

España como food nation

Eatable Adventures gestiona Madrid Food Innovation Hub. Mila Varcárcel, socia directora de la aceleradora de tecnología alimentaria ponía sobre la mesa una cuestión relevante: los cambios geopolíticos (y la consiguiente falta de alimentos o de materias primas) actuarán como aceleradores de los cambios en la cadena de valor agroalimentaria con la incorporación de tecnologías.

Estas transformaciones están encabezadas, según Eatable, por tecnologías como la robótica, la fermentación, el bioprinting, la inteligencia artificial, el IoT, los nuevos ingredientes, la tecnología celular o las innovaciones en packaging. “Nos gusta hablar de España como una food nation, un país que es mucho más que gastronomía y una potencia mundial en el ámbito agroalimentario”, detallaba Valcárcel. De hecho, un 10 % del PIB nacional (hostelería al margen), depende de estos sectores.

Startups tractoras

Más de 30.000 compañías se dedican a la agroalimentación en España. “El gran reto de la industria es la digitalización, la tecnología debe llegar al conjunto del sistema. Precisamos además de cadenas de valor más innovadoras y sostenibles como ocurre en otros sectores”. Pese a todo, que los entornos foodtech y agrotech españoles han ganado en dinamismo a toda velocidad lo demuestran los 700 millones de inversión que atrajo la agroalimentación en pasado año, casi el triple respecto a 2020.

El ecosistema tiene un foco muy claro en las startups, que son las empresas que lo han desarrollado y empiezan a generar movimientos interesantes en distintas capas. En el caso de Madrid, en la región operan 407 startups, un 25,29 % del total nacional. “Son empresas que tocan toda la cadena de valor, desde la producción a la logística. Madrid puede ser el Silicon Valley de la alimentación, la clave es trabajar juntos para lograrlo”, aseguraba Mila Valcárcel.

Madrid, Silicon Valley de la alimentación

La experta opina que, al igual que Eatable, Madrid debe tener una ambición global respecto a su posicionamiento en el tablero foodtech. “Deberíamos aprovechar para cambiar lo que no funciona. Por ejemplo, la transferencia tecnológica es fundamental pero muy compleja en España. Debemos mezclar tecnología y ciencia para generar startups ambiciosas capaces de resolver retos globales”.

En un momento en el que las cadenas de suministro se rompen,y la autarquía alimentaria gana adeptos, España cuenta con equipos científicos, instalaciones de primer nivel y un campo de pruebas donde es posible probarlo todo. “Es importante innovar porque cuando las naranjas dejen de viajar la tecnología sí podrá hacerlo. Desarrollemos tecnología, propiedad intelectual y un modelo de negocio sólido alrededor de la comida”, afirmaba Valcárcel.

Educar al consumidor

Entretanto, la socia directora de Eatable no olvida que hay que educar a los consumidores para que la disrupción sea bien entendida y aprovechable. “Para empezar, las foodtech nos permitirán hacer la comida accesible a todo el mundo. Esto no significa que vayamos a dejar de tener ganaderías o cultivos tradicionales. Supone que habrá muchas otras maneras de hacer las cosas ante una población mundial que crece y demanda alimentos funcionales, proteínas…"

Ocurrió con la comida, la música, la fotografía o el cine. "Ahora es la alimentación. Es importante trabajar con el ciudadano en cuestiones de percepción y valoración. Países como Singapur hacen una gran labor de difusión. De este modo, el consumidor entiende que no pasa nada por consumir carne de laboratorio o lechugas recolectadas en un vertical garden”.

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