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La carrera por la innovación alimentaria: 2050, ¿el año cero de la alimentación?

En el marco de la presentación del informe Fooduristic’22, elaborado por KM Zero, varios representantes de startups que están liderando la innovación alimentaria han aportado su visión sobre cómo comeremos en el futuro

En el marco de la presentación del informe Fooduristic’22, elaborado por KM Zero, varios representantes de startups que están liderando la innovación alimentaria han aportado su visión sobre cómo comeremos en un futuro. Aunque cada startup se dedica a ámbitos distintos, sus fundadores han coincidido en que "urge actuar de inmediato" ante retos como la sostenibilidad y la accesibilidad de la comida, entre otros.

El año 2050 es una fecha marcada en rojo. Las cifras marcan el cambio de paradigma que vive el sector. Está previsto que la población mundial pase a 9.000 millones de habitantes, lo que requiere de un incremento del 70% del abastecimiento de alimentos. Aunque hay algo que, si no es más importante que el propio abastecimiento, sí que está alineado: ¿sabemos lo que estamos estamos comiendo?

Esta fue la pregunta que se hizo hace más de 20 años Henrik Stamm, fundador y CEO de Blendhub. Su startup es pionera en trasladar la producción de alimentos de las fábricas estáticas tradicionales a una red multilocalizada de fábricas portátiles. "En su momento me planteé por qué ponemos en nuestra boca productos que no conocemos realmente. Debemos seguir acercando al consumidor a la materia prima", explica Stamm. Para ello, el experto considera imprescindible "trabajar en conjunto" para que "los alimentos lleguen más rápido y saludables al consumidor".

La alimentación infantil es también una de las grandes preocupaciones del sector. Oriol Reull dirige ROOTS Mindfoodness, startup que transforma la alimentación infantil en sus primeros 1.000 días de vida ofreciendo productos con todos los nutrientes que necesita un bebé. "Cómo alimentarnos en 2050 es el paraguas que nos debe unir a todos como sociedad porque en esa fecha sabremos si en lo que estamos innovando ahora ha servido", asegura. Reull lamenta que la innovación en producto no se corresponda con la realidad de la sociedad. "Hay muchas cuentas de Instagram diciéndonos qué debemos comer y muchas recomendaciones, pero esas dietas son difíciles de recibir en casa. Debemos innovar también en hacer accesible la alimentación".

En el terreno de las bebidas, Santi Mier, fundador y CEO de Ocean52, opina que los cambios en la industria alimentaria también pueden traer consecuencias si no se aplica la lógica. "Por muy sano que sea, no todo el mundo puede comer atún rojo porque estaríamos matando la biodiversidad", pone como ejemplo. "Más que innovar en alimentación, es importante alimentarnos bien con los recursos que tenemos".

Su empresa es la primera de bebidas y refrescos en contar con el certificado de la UNESCO de Reciclabilidad de sus envases. "Los nuevos productos deben acabar con el impacto medioambiental y convertirse en productos de impacto social", apunta Mier, que deja una reflexión de cara al 2050: "Tengamos cuidado, no sea que tengamos más niños obesos que malnutridos".

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