Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente
Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente. (Imagen: Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico).

“Sin unas bases sólidas de salud ambiental, no es posible asegurar la respuesta del sistema de salud pública, y si éste se ve rebasado, la economía acaba en la UCI”, advertía ayer Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente. El responsable público participó en un nuevo encuentro online auspiciado por Executive Forum y dejó constancia del protagonismo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en la estrategia de reactivación del país.

“Si queremos una economía próspera, hay que dedicar los esfuerzos principales al cuidado de la naturaleza y la biodiversidad. Nos queda un arduo camino, pero encaramos la fase de recuperación con la voluntad de construir juntos. Es lo mínimo que podemos hacer por todos los fallecidos y enfermos a causa de la pandemia”, añadía Hugo Morán.

Decisiones firmes

El secretario de Estado considera que este es el momento oportuno para preguntarnos “qué queremos reconstruir, qué pretendemos reconducir y qué bases establecer”. Hugo Morán recordaba que hay evidencias científicas que demuestran que la destrucción de la naturaleza multiplica el riesgo de propagación de enfermedades infecciosas. El informe IPBES constataba el año pasado una pérdida de biodiversidad sin precedentes, con más de un millón de especies en peligro de extinción.

“Por el contrario” -añadía- “ecosistemas complejos y bien conservados juegan un papel insustituible en la amortiguación de estas patologías. Proteger y restaurar la biodiversidad y los ecosistemas no es opcional”. Morán señalaba que este punto es prioritario en el ministerio encabezado por Teresa Ribera. “Tenemos que aprender de la pandemia del COVID-19. La respuesta a la crisis ambiental, sanitaria y económica ha de ser una reconstrucción que priorice inversiones en la naturaleza como impulsora de la economía y el desarrollo. Más de la mitad del PIB mundial depende de la naturaleza”.

Movilidad

Morán ha aludido a cómo el confinamiento ha supuesto una mejora en la calidad del aire. “La contaminación atmosférica está relacionada con 4 millones de muertes cada año y es un elemento que agrava múltiples enfermedades, incluida el COVID-19. La salida de la crisis sanitaria es una ocasión para cambiar las pautas de movilidad urbana hacia un modelo que reduzca emisiones y ruido”.

El responsable público ha anunciado que en su área coordinarán con las distintas administraciones el desarrollo de acciones hacia una movilidad sostenible en la que a su vez descongestionen el transporte público para mayor seguridad, sin que esto implique un uso masivo del vehículo particular. Más a largo plazo, Morán ha llamado la atención sobre la conveniencia de devolver al ferrocarril “el protagonismo que nunca debió perder”. “Es un medio de transporte de bajas emisiones, y un aliado para un transporte de personas y mercancías más eficiente.

Agua y clima para perseguir al virus

Morán ha agradecido el trabajo realizado a todos los implicados que han mantenido la normalidad en la gestión del suministro de agua, incluso en los momentos más complejos del confinamiento, cuando los ciclos de consumo cambiaron. El agua es precisamente un indicador de alerta temprana de brotes de COVID-19. Hugo Morán ha explicado que han formado un grupo de trabajo junto al Ministerio de Sanidad, el CSIC y las Comunidades Autónomas para analizar la presencia de material genético del virus en aguas residuales.

Asimismo, la AEMET, en colaboración con otras agencias meteorológicas en Latinoamérica, está estudiando el comportamiento del SARS-CoV-2 en base a las condiciones climatológicas. “En definitiva, en ambos casos se trata de recopilar datos con los que manejar mejor la incertidumbre”.

Una Ley aprobada antes de 2021

Pero el eje sobre el que el Gobierno espera que pivoten las decisiones, normativas, y acciones será la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, cuyo primer proyecto ya ha sido enviado a las Cortes. “Es un texto coherente y ambicioso, que responde a las demandas de todos los agentes involucrados y de la propia sociedad”, ha dicho Morán. El secretario de Estado de Medio Ambiente espera que, “si todo sigue un curso normal”, la Ley pueda concluir su tramitación antes del final de 2020.

“Sería positivo no demorar el proceso porque será una herramienta básica para gestionar algunos de los instrumentos de impulso que la Unión Europea debate ahora”. “La Ley -añadía Morán- actuará como el marco de referencia que transmitirá seguridad a la hora de tomar decisiones sobre el destino de los fondos de reconstrucción al servicio de la recuperación económica y social. Hará mas sencillo explorar los términos de priorización de esas medidas”. La Ley regulará también el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 o la estrategia de descarbonización de la economía española, que será completa en 2050.

Regulación y el problema de Andalucía

Morán reconocía que los efectos de la nueva legislación serán amplios, y que, pese a las reticencias que surjan por el camino, el objetivo el dotar a las obligadas decisiones que empresas y administraciones tendrán que tomar de un marco jurídico sólido. “Tan mala es la híper regulación como la Ley de la Selva. La desregulación es el peor enemigo de la actividad económica. Por muy legítimos que sean los intereses particulares o sectoriales, debe prevalecer el interés general”.

En esta línea, Morán ha criticado la salida por la tangente de la Junta de Andalucía al liberalizar la protección ambiental en favor de sectores llamados, a priori, a reactivar la economía por la vía rápida. “Europa estableció hace tiempo el principio de no regresión en materia de regulación ambiental. Devaluar las garantías ambientales incorpora más riesgos al sistema. Hemos de alinear todas las nomas con un objetivo único y convergente que es de garantizar una salud adecuada de los recursos naturales para asegurar la salud pública y económica. Sobre las decisiones del pasado han ido larvando las consecuencias globales que ahora padecemos”.

Economía Circular

La Estrategia Española de Economía Circular teñirá muchos de los puntos de la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Aprobada hace apenas unos días, pretende romper con el modelo lineal de usar, consumir y tirar que ejerce una elevada presión sobre el medio ambiente. “Estimamos que España precisa de más del doble de su superficie para satisfacer las necesidades de su economía”, apuntaba Hugo Morán.

El Secretario de Estado recordaba que el modelo productivo actual, “demasiado dependiente del exterior”, es ineficaz. “La Economía Circular propone nuevas formas de producción y consumo. Hay que reducir al mínimo los residuos. La estrategia aboga por una economía sostenible, descarbonizada y competitiva, articulada a través de distintos planes publicados periódicamente”.

Hugo Morán admitía que, en lo que respecta a la nueva gestión de residuos, y con carácter general, España no está preparada para cumplir con los objetivos que propone el Ministerio. “La Estrategia de Economía Circular no busca dar respuestas al status quo actual, sino modificarlo. La gestión de residuos no puede responder a criterios de décadas pasadas y hay que eliminar la cultura del vertido. Los ayuntamientos van a tener que adaptarse, pero les vamos a acompañar”.

“En la gestión razonable del capital natural están las bases de la prosperidad sostenida en el tiempo”. Hugo Morán

Hugo Morán percibe que, aunque al menos por ahora, todo paso estará marcado por la emergencia sanitaria, la transición ecológica ya está en marcha en España, rodeada de un buen puñado de activos. “Contamos con una sociedad comprometida, un tejido empresarial que impulsa la tecnología y la innovación o un capital natural excepcional. Estamos en la mejor situación para acelerar este cambio”.

El secretario de Estado de medio Ambiente invitaba a no dejar de preocuparnos por la crisis, pero sin parar de pensar en el ‘día después’. “Mejorar nuestra calidad de vida no será posible si no preservamos los valores ambientales. La reconstrucción ha de ser verde para ser solidaria. Cualquier plan de recuperación ha de ser coherente con los objetivos climáticos y la justicia social. Tenemos la oportunidad de transitar un camino diferente del que nos ha traído hasta aquí hacia un futuro que está en nuestras manos. El crecimiento no ha de presidir la acción de la economía, sino el desarrollo. En la gestión razonable del capital natural están las bases de la prosperidad sostenida en el tiempo”, concluía Morán.

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