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Satélites de constelaciones en órbitas bajas de la Tierra (impresión del artista, no a escala). NOIRLab/NSF/AURA/P. Marenfeld

Científicos de la Universidad de Zaragoza y del MIT ya lo advertían hace unos meses: en los próximos años la demanda de satélites será enorme. Y no existe una regulación.

Astrónomos de todo el mundo han vuelto a expresar su preocupación de que dichos satélites se vuelvan regularmente visibles. Incluso advierten que su presencia podría impedir la detección de asteroides que se aproximan a la Tierra. Estos satélites son muy demandados por los sistemas de comunicaciones, como teléfonos móviles, internet o vigilancia terrestre. 

Jeffrey Hall, presidente del Comité de la Sociedad Americana de Astronomía (AAS) asegura que, en efecto, los efectos de estos satélites “podrían extenderse más allá de la astronomía profesional”. “Algunas personas alrededor del mundo todavía usan el cielo para encontrar el camino y mantener el calendario. Muchos animales también navegan gracias a las estrellas”, advierte. Parece inevitable que haya cada vez más satélites en el espacio. “Los lanzamientos ya están ocurriendo y continuarán”, insiste.

Hall es coautor de un informe firmado por unos 50 expertos, resultado de un seminario sobre Constelaciones de Satélites 1(SATCON1), organizado por AAS y NOIRLab de NSF, que plantea una hoja de ruta para mitigar los efectos contaminantes de satélites como los de SpaceX, de Elon Musk, y otras compañías. 

Una de las recomendaciones es que los operadores vuelen en órbitas bajas (a unos 600 kilómetros o menos con respecto a la superficie de la Tierra) en vez de en órbitas altas. “Los satélites de baja altitud pueden desorientarse rápidamente cuando llegan al final de su vida útil. Los más altos permanecen mucho más tiempo, contribuyendo al problema de la ‘basura espacial’ ”, aclara.

SpaceX tiene en órbita al menos 653 satélites Starlink y prevé lanzar hasta 12.000, con una posible expansión a 42.000 que, según su director general, Elon Musk, llevarán el acceso a internet a las zonas menos atendidas del mundo. Asimismo, la empresa con sede en Londres (Reino Unido) OneWeb ha obtenido recientemente la aprobación para lanzar 1.280 satélites para llevar banda ancha a los usuarios estadounidenses. Amazon también lanzará 3.236 satélites para su propio servicio de internet.

El gran problema es que “hay muy pocas reglas”, señala Hall, justo cuando cada vez más empresas están a la conquista de dicho espacio. “El espacio está en gran parte no regulado, y hay poco que impida a los operadores hacer lo que quieran, como lanzar una gran constelación visible a los ojos [...] La creciente accesibilidad al espacio por parte de las empresas privadas crea una nueva era en el uso del espacio LEO”, subraya. Aunque reconoce que “SpaceX ha sido muy proactivo en el trabajo con la astronomía para reducir el brillo de los enlaces estelares”.

Con el objetivo de trabajar en el desarrollo de estas políticas, los astrónomos planean seguir trabajando “activamente”, al menos con SpaceX y Amaron, asegura. “Las regulaciones deben ser actualizadas y ampliadas. Este es el tema del taller SATCON2 que estamos planeando ahora”, añade.

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