Ante el reto de conseguir una vacuna “de por vida” contra cualquier virus de la gripe

Simposio Internacional por el primer centenario de la gripe española

Inauguración del Simposio sobre el Centenario de la Gripe Española, a cargo de Blanca Sánchez Alonso, Federico Mayor Zaragoza y Adolfo García-Sastre
Inauguración del Simposio sobre el Centenario de la Gripe Española, a cargo de Blanca Sánchez Alonso, Federico Mayor Zaragoza y Adolfo García-Sastre

“Una vacuna que proteja de por vida contra cualquier virus de la gripe, incluidos las variantes pandémicas y epidémicas”. “Lo principal es que induzca inmunidad duradera contra regiones conservadas del virus”. Este el reto que plantea el doctor burgalés Adolfo García-Sastre, director del Global Health and Emerging Pathogens Institute del Icahn School of Medicine en el Hospital Mount Sinaí de Nueva York, y uno de los mayores expertos mundiales en el virus de la gripe.

Él, que trabaja en esa vacuna universal junto con los doctores Palese y Krammer, ha sido uno de los coordinadores del Simposio Internacional por el I Centenario de la Gripe Española que se celebra ayer y hoy en la Fundación Ramón Areces (Madrid). En dicho evento, García-Sastre ha mostrado una interesante técnica de marcaje de la proteína NS1 del virus de la gripe con un ‘código de barras’ genético para poder estudiar la evolución y adaptación de un virus con una NS1 determinada en distintas especies animales.

Y es que, aunque “hay estrategias nuevas que tienen un gran potencial”, los avances que se han producido en este campo han sido, en opinión del científico burgalés, “moderados hasta ahora”. “Se tardarán varios años en hacer todos los ensayos clínicos necesarios para probar si las nuevas estrategias funcionan mejor”, añade.

Hablamos de una situación de cierto riesgo. “El que se genere un virus pandémico de la gripe similar en virulencia al del 1918 es muy improbable, pero no es imposible”, advierte este investigador del Icahn School of Medicine en Mont Sinaí, donde trabaja en entender cómo inducen enfermedad los virus y como prevenirla o tratarla.

En este sentido, los colectivos antivacunas también suponen una amenaza, ya que “no solo ponen en riesgo a sus hijos, sino también a otras personas, ya que niños no vacunados pueden infectarse y transmitir el virus a otros niños”.

Adolfo García-Sastre, director del Global Health and Emerging Pathogens Institute del Icahn School of Medicine en el Hospital Mount Sinaí
Adolfo García-Sastre, director del Global Health and Emerging Pathogens Institute del Icahn School of Medicine en el Hospital Mount Sinaí

AVES, CERDOS Y MURCIÉLAGOS

“Los virus de la gripe causan pandemias cada 10-50 años; pero la pandemia de 1918 fue excepcionalmente mucho más virulenta –continúa–. Lo que sabemos ahora, después de la caracterización del virus del 1918 que reconstruimos, es que se juntaron múltiples factores de virulencia en el mismo virus; y creemos que eso fue por casualidad, ya que la virulencia no hace a un virus más transmisible”.

Estos temas han protagonizar el encuentro internacional que ha organizado la Fundación Ramón Areces y la Universidad CEU San Pablo con motivo del primer centenario de dicha pandemia. El simposio se ha dedicado a la memoria del profesor Julio Rodríguez Villanueva.

“Existe una gran reserva genética de virus de gripe en aves acuáticas, cerdos y murciélagos, que serán el origen de los próximos brotes de la enfermedad”, ha dicho Robert G. Webster, investigador del St. Jude Children’s Research Hospital de Estados Unidos. En su opinión, el mayor desafío para controlar los virus de gripe consiste en predecir qué virus tienen la capacidad de saltar la barrera entre especies. Otros de los retos apuntan a conocer qué combinaciones y determinantes de virulencia pueden convertir al virus en un agente letal en humanos.

Por su parte, Yoshihiro Kawaoka, doctor de las universidades de Tokio y Wisconsin, ha mostrado nuevas estrategias para afrontar el estudio de la patogenicidad del virus y cómo poder controlarlo en caso de nuevas pandemias. Igualmente, mediante el uso de nuevas técnicas de secuenciación, el trabajo expuesto por Mirco Schmolke, de la Universidad de Ginebra, ha mostrado que existen cambios en la microbiota intestinal durante la infección por el virus de la gripe, desconociéndose aún las consecuencias de ellos y su relevancia para combatir esta enfermedad.

AYER Y HOY

También ha habido tiempo para hablar de Historia. Webster ha recordado cómo el primer brote del virus de la gripe surgió de forma leve en Estados Unidos en 1918, pero que fue traído a Europa, a Francia, por los soldados norteamericanos. “Se desconoce cuándo esa cepa suave se convirtió en un monstruo que causaba hemorragia en nariz y oídos en adultos jóvenes sanos que morían ahogados en su propia sangre”.

Ha añadido cómo las condiciones de hacinamiento e insalubridad de las trincheras pudieron convertirse en el ambiente propicio para la génesis del virus letal. “En retrospectiva, es probable que Estados Unidos hubiera utilizado la guerra biológica sin querer para ganar la I Guerra Mundial. De hecho, el comandante alemán Erich von Ludendorff afirmó que el virus causó el colapso de su ejército”, ha recordado.

Desde el Museo de Historia de la Medicina de la Universidad del País Vasco, Anton Erkoreka ha explicado que “en el centenario de la pandemia es necesario refutar algunas perogrulladas como la elaborada propaganda militar que logró su objetivo de engañar la percepción de la pandemia, una catástrofe sanitaria que causó cuatro veces más muertes que la Gran guerra en sí misma”.

Aún en la actualidad, las epidemias de gripe provocan cada año entre 290.000 y 650.000 muertes asociadas a enfermedades respiratorias. En el caso de España, en 2017 murieron cerca de 1.000 personas como consecuencia de complicaciones asociadas a la gripe.

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