Desde mediados del siglo pasado se sabe que los recuerdos se forman en el hipocampo. “La pregunta es qué mecanismo dentro de este área está actuando a fondo cuando hay que formar o recordar memorias”. Y aún podemos ir más allá e investigar su capacidad selectiva o, dicho de otro modo, por qué nuestro sistema de memoria está optimizado para recordar lo excepcional sobre lo mundano.

Esa es la respuesta que trata de responder RememberEx, proyecto europeo en el que participa el investigador de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), Bryan Strange, director del Laboratorio de Neurociencia Clínica del Centro de Tecnología Biomédica de la UPM.

“Tenemos unas pista de las áreas que están involucradas en modular la memoria –explica el científico en declaraciones a Innovaspain–. Vamos viendo cómo la sorpresa o la emoción juegan un papel importante. Si algo es sobresaliente se nota que se activan unas áreas en particular del cerebro humano para dar más peso a eso memoria”.

Y en ese camino intentan avanzar los responsables de RememberEx: conocer “cómo se modula la actividad del hipocampo en función de los inputs de otras áreas cuando pasa algo muy emocional o para lo que no estabas preparado”. Para ello, el profesor de ingeniería biomédica de la UPM, cuenta con colaboradores de los hospitales Ruber Internacional, Clínico San Carlos, el Universitäts Spital Zúrich en Suiza y también centros hospitalarios de Londres y Barcelona.

Pacientes de estudio

“La comprensión mecanicista de estos procesos en los seres humanos sigue siendo escasa, y requiere mejores enfoques experimentales como los registros intracraneales directos, y la estimulación eléctrica focal de estas estructuras subcorticales –explica Strange–.  Entender cómo formamos y recuperamos memorias a largo plazo para eventos importantes o sobresalientes es fundamental para combatir la incidencia de patologías asociadas a la disfunción de la memoria que conllevan una enorme carga socioecononómica”.

El problema es que las formas no invasivas para analizar la actividad del cerebro se limitan a la resonancia funcional, el electroencefalograma y el magnetoencefalograma. “Estas técnicas tienen sus limitaciones”, sobre todo a la hora de observar “estructuras profundas del cerebro”.

Algunos pacientes que, por su tratamiento médico tienen electrodos implantados en el cerebro –por ejemplo, personas con epilepsia–, permiten a los investigadores ir un paso más allá. Así consiguen acceder a la actividad cerebral prácticamente en el mismo momento en el que la persona está formando recuerdos.

Aplicaciones terapéuticas

RememberEx ha sido uno de los proyectos de ganadores de la convocatoria Consolidator Grant del European Research Council. La financiación del programa Consolidator dota a los proyectos con 2 millones de euros durante 5 años. Se trata de una de las convocatorias europeas más ambiciosas y conseguir su financiación es uno de los reconocimientos más  prestigiosos que puede obtener un investigador a nivel individual.

El obtenido por RememberEx es el primer Consolidator conseguido por un miembro de la UPM y el cuarto conseguido en el campo de neurociencia en toda España desde que empezó el programa.

“El conocimiento obtenido de este proyecto es un requisito fundamental para el diseño de intervenciones terapéuticas para pacientes con déficit de memoria y otros trastornos neurológicos y psiquiátricos”, asegura el investigador que desde la UPM lidera el proyecto. “Este proyecto nos podría ayudar a conseguir nuevas fórmulas de estimular el cerebro de forma artificial para intentar mejorar la memoria en ciertos pacientes”, concluye.

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