Los rayos-X, aliados en la predicción de grandes erupciones

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Anticiparse a las consecuencias de las erupciones volcánicas, especialmente de las más virulentas, es uno de los objetivos de los vulcanólogos. Y para este trabajo, podrían ahora contar con un nuevo aliado: los rayos-X. Así lo demuestra un estudio liderado por investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y que ha sido publicada por la revista Nature.

El estudio abre la puerta a la predicción de uno de los peores escenarios: cuando la erupción ocurre hacia un lado del volcán y no hacia arriba. “Esto fue lo que sucedió en 1980 en el volcán Mount Saint Helens de EEUU, cuando un lado de la montaña colapsó, liberando bruscamente el magma a presión de su interior. La explosión lateral mató a 59 personas y devastó cientos de kilómetros cuadrados de bosque”, ha señalado Marta Rincón, coautora del estudio.

Gracias a un escáner de rayos-X, los investigadores han escaneado pequeños modelos a escala de volcanes en los que han inyectado un material que simula el magma en este tipo de experimentos. Así, las imágenes tridimensionales que ofrece el escáner han mostrado cómo el magma penetra lentamente en el volcán, deformándolo y creando estructuras similares a las que se vieron en el citado volcán estadounidense antes de su erupción. “En algunos experimentos el magma entró en la parte del volcán que luego colapsó: el peor de los escenarios. En esos casos las fracturas de la superficie del volcán muestran un patrón singular. Esto abre la posibilidad a la aplicación de los resultados de este trabajo en la vigilancia de la deformación de un volcán antes de su erupción”, ha explicado Rincón.

De esta forma, el principal resultado del estudio es que pone a disposición de los expertos una nueva herramienta que, gracias a modelos dinámicos tridimensionales de rayos-X, les permite entender de manera segura, desde el laboratorio, cómo se comportan los volcanes y anticipar si ocurrirá una explosión lateral o una simple erupción vertical. “Ambos escenarios son devastadores, pero con peores consecuencias en el primero de los casos”, ha apuntado la investigadora.

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