¿Y si se pudiera frenar el crecimiento de tumores de forma más rápida y precisa? Pues se puede: un equipo de investigadores lidera un proyecto de nanopartículas inteligentes que eliminan células tumorales senescentes —las responsables de recaídas en cáncer— y frenan melanomas. Los resultados se han publicado en Biomaterials y se han validado en modelos preclínicos de melanoma humano.
Este equipo, cabe destacar, está formado por la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), perteneciente al Instituto Interuniversitario de Reconocimiento Molecular y Desarrollo Tecnológico (IDM), y del CIBER de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN), el Instituto de Investigación Sanitaria LA Fe (IIS La Fe), junto con la Unidad Mixta UPV-Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF).
«Estas nanopartículas [de sílice mesoporosa] están cargadas con un fármaco que se llama senolítico (navitoclax), porque eliminan células senescentes, unas células tumorales que se han tratado anteriormente con un medicamento que estaba probado en clínica, que se llama palbociclib, que lo que hace es arrestar como su crecimiento, por eso se dice que son senescentes», explica Alba García-Fernández, del CIBER-BBN y del IDM-UPV.
«Entonces —continúa— estas nanopartículas llevan este fármaco cargado y están cubiertas con una puerta molecular [una estructura que se abre solo ante un estímulo específico], que lo que significa es que responden sólo ante un determinado estímulo de forma específica, y esta puerta molecular reconoce un receptor que hay en estas células senescentes». De este modo, las nanopartículas llegan específicamente a las células, las reconocen, se internalizan y se libera el fármaco, eliminando estas células senescentes tumorales. «Sólo al detectar estas células es cuando se abre la puerta y se libera el fármaco», apunta García-Fernández.
Validación del hallazgo
Según la información proporcionada por la UPV, se ha demostrado que es posible dirigir nanopartículas contra la proteína DPP4 para eliminar células cancerígenas senescentes, lo que abre la puerta a nuevas terapias mucho más selectivas y con menos efectos secundarios.
«La novedad radica sobre todo en que el receptor al que se dirigen lo hemos identificado en estas células tumorales senescentes y hemos diseñado la nanopartícula para ello», afirma García-Fernández. «No hay descrita ninguna prueba similar con anterioridad y la ventaja también es que al hacer esta entrega selectiva del fármaco reducimos los efectos secundarios, pudiendo hacer que estas terapias sean más trasladables a clínica».
Además de melanoma, los investigadores apuntan que esta estrategia podría aplicarse también a otros tipos de cáncer y a enfermedades asociadas al envejecimiento, donde la acumulación de células senescentes juega un papel importante.


