cultivo tomate

Mejorar la resistencia de las plantas de arroz y tomates al estrés medioambiental. Éste es el reto que se ha marcado un proyecto de investigación liderado por el CSIC, a través del Instituto de Agrobiotecnología de Navarra. Para ello trabajarán con microorganismos patógenos que, si bien pueden ser nocivos para las plantas, también pueden ayudar a mejorar su crecimiento y rendimiento en función de las condiciones del cultivo.

Los investigadores parten de la base de que una amplia gama de bacterias y hongos pueden generar efectos positivos como la producción de compuestos que fomentan la fotosíntesis, el crecimiento, la floración y la acumulación de niveles excepcionalmente elevados de almidón. Es decir, que estos microorganismos, a priori no beneficiosos, pueden representar una fuente aún inexplorada e inexplotada de compuestos bioestimulantes respetuosos con el medio ambiente de elevado potencial biotecnológico.

En concreto, este trabajo abordará hasta qué punto los compuestos emitidos por el hongo fitopatógeno Alternaria alternata ayudan a mejorar los rendimientos y la funcionalidad de cultivos de arroz y tomates, cultivadas en condiciones de estrés ambiental como son la sequía o las altas temperaturas. Además, ha señalado el investigador Javier Pozueta, profundizarán “en los mecanismos básicos implicados en la respuesta de estos cultivos a los compuestos emitidos por microorganismos patógenos”.

Para ello, ha explicado Pozueta, la idea es elaborar “modelos integradores sobre los mecanismos reguladores del crecimiento y desarrollo de las plantas al ser sometidas a una situación de estrés ambiental”. Es decir, que el objetivo pasa por “aportar información relevante para el diseño racional y la identificación de tratamientos que permitan a la planta adaptarse a condiciones medioambientales estresantes e incrementar su rendimiento y calidad”.

De esta forma, los investigadores esperan que los tratamientos desarrollados a partir de compuestos emitidos por cultivos de Alternaria alternata mejoren la resistencia en cultivos de arroz y tomates ante diferentes condiciones de estrés medioambiental y también refuercen su rendimiento. Asimismo, ha concluido Pozueta, “se espera obtener información relevante sobre los mecanismos reguladores del crecimiento de la planta y su interacción con factores bióticos (microrganismos patógenos) y abióticos (disponibilidad de agua, temperatura y CO2 ambiental)”.

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