La fundación Moeve avanza en la conservación y recuperación de humedales, con actuaciones destacadas en espacios como la Laguna Primera de Palos, la Laguna de la Rábida o las Marismas del Odiel, en Huelva -donde la fundación tiene presencia desde hace más de 35 años-, y de Arroyo Negro y la Estación Ambiental Madrevieja, en Cádiz.
A cierre de 2025 y como resultado de una labor de más de dos décadas, la entidad ha logrado preservar 52,85 hectáreas de estos entornos —equivalente a 28,4 hectáreas de lámina de agua— y ha reforzado la protección de 715 especies autóctonas de fauna y flora, 85 de ellas consideradas especies amenazadas.
Como explica a Innovaspain Teresa Mañueco, directora de fundación Moeve, los humedales son conocidos como los ‘riñones’ del planeta. “Tienen la capacidad de actuar como filtros naturales que depuran el agua, reteniendo contaminantes, sedimentos y nutrientes antes de que lleguen a los ríos, acuíferos o al mar. Entre las funciones de estos ecosistemas destaca la regulación del ciclo del agua, la mitigación de inundaciones, la recarga de los acuíferos y el almacenamiento de carbono, contribuyendo así a la reducción de los impactos del cambio climático”.
Oasis de biodiversidad
Mañueco insiste en que los humedades son ecosistemas claves para la vida. “Concentran una enorme biodiversidad: son refugio, zona de cría y corredores ecológicos para numerosas especies de flora y fauna, muchas de ellas amenazadas. Cuando los humedades se cuidan, se convierten en auténticos oasis de biodiversidad y resiliencia ambiental”.
En 2025, fundación Moeve ha firmado nuevos acuerdos estratégicos, como el convenio con el Ayuntamiento de Algeciras para la protección de la Huerta de las Pilas (Campo de Gilbraltar), el protocolo para la restauración de la Laguna de las Madres (Huelva) y la creación de un nuevo humedal artificial en Fasnia (Tenerife) junto al Cabildo de la isla. Asimismo, continua en tramitación para la de restauración ecológica del humedal de La Mejorada en el Paraje Natural de Brazo del Este (Sevilla).
Desafíos complejos
Entre los desafíos a los que se enfrentan los equipos de investigación para llevar a buen puerto su tarea de restauración de los humedales -“un proceso complejo y de largo recorrido”-, Teresa Mañueco destaca la escasez y el deterioro de la calidad del agua. “Está situación se ve agravada por el cambio climático, con sequías prolongadas y episodios de lluvias torrenciales cada vez más intensos”.
La directora de fundación Moeve añade que otro reto constante tiene que ver con la presión de especies invasoras, tanto vegetales como animales. “Compiten con las especies autóctonas y alteran el equilibrio ecológico, afectando en algunos casos directamente al éxito reproductor de aves acuáticas”.
Muestra de esta problemática es lo ocurrido en la Laguna Primera de Palos, donde la fundación se enfrenta con el black-bass (Micropterus salmoides), un pez depredador que se come a las crías de la cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris), un pato buceador en peligro crítico de extinción en España y en Europa.
“Superar todos estos retos exige planificación, rigor científico y una fuerte implicación social”, asegura Mañueco. “En este proceso, es clave la coordinación con los principales actores del territorio (administraciones, propietarios y comunidades locales), cuya implicación es fundamental para impulsar soluciones a largo plazo”.
Espíritu divulgativo
Durante 2025, estos enclaves se consolidaron como espacios de referencia también para la divulgación ambiental. A lo largo del año, recibieron 7.648 visitas de investigadores, instituciones y centros educativos. Asimismo, en línea con la labor divulgativa de la fundación, 4.800 alumnos de 90 centros escolares participaron en programas de sensibilización que les permitieron conocer de primera mano la importancia ecológica de estos ecosistemas. La entidad impulsa espacios de encuentro entre investigadores, expertos y administraciones para avanzar en la gestión y conservación de los humedales y otros ecosistemas de alto valor ambiental.
Este impulso educativo y conservacionista ha sido posible gracias a la inversión sostenida de la fundación Moeve, que durante este periodo destinó más de 1,8 millones de euros a acciones de biodiversidad, con un enfoque prioritario en la recuperación y protección de humedales. Teresa Mañueco recuerda que 2026 empezó con “grandes noticias”. Alude así a la puesta en marcha del proyecto LIFE HumedalES en España. “Se trata del mayor proyecto de restauración de humedales jamás financiado por el programa LIFE. Esta iniciativa permitirá restaurar más de 26.200 hectáreas y supone una oportunidad histórica para reforzar la protección y recuperación de estos ecosistemas clave”.
Llamada a la acción
La situación de los humedales, “extremadamente vulnerable”, obliga a no bajar la guardia y a dar continuidad a intervenciones de alto impacto. “Seo BirdLife publicó a principios de este año unos datos alarmantes; el 64 % de los humedales del planeta ha desaparecido desde 1900, y en España el 80 % de los hábitats de agua dulce se encuentra en un estado de conservación desfavorable”.

A los factores de riesgo mencionados, Teresa Mañueco suma la falta de conciencia social sobre el valor de estos ecosistemas, que se traduce en una menor protección de estos espacios. “Por ello, desde fundación Moeve insistimos en que la restauración ecológica debe ir acompañada de educación ambiental, implicación de las comunidades locales y políticas públicas sólidas, orientadas a recuperar corredores ecológicos y garantizar que estos ecosistemas sigan prestando beneficios esenciales tanto a la naturaleza como a las personas”.
Resultados tangibles
Mañueco señala que, en los humedales donde actúa fundación Moeve -“gracias al seguimiento continuo con entidades científicas especializadas”- han observado “avances significativos” en la presencia de ‘especies indicadoras’, llamadas así porque su presencia (o ausencia) refleja el estado del ecosistema.
Por ejemplo, han visto a la mencionada cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris), mencionada anteriormente, anidar y reproducirse en los humedales gracias a la creación de islas artificiales, los trabajos de renaturalización de orillas y la instalación de cajas nido. “Estas medidas contribuyen a mejorar la calidad del agua y proporcionan un refugio seguro para la fauna. También hemos sido testigos del mismo patrón en otras dos especies en peligro, como son la malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala) y la focha moruna (Fulica cristata), que han utilizado la Laguna Primera de Palos como espacio de cría”.
Amplio abanico de especies protegidas
La directora de fundación Moeve menciona otro “proyecto clave”, en este caso relacionado con la recuperación del galápago europeo (Emys orbicularis). “Nos hemos centrado en la restauración de la subespecie del sur de la península ibérica, la más amenazada y con población más reducida. En la Estación Ambiental de Madrevieja contamos con una instalación específica para un programa de cría en cautividad, cuyos resultados son cada año más prometedores. En 2025 contabilizamos 6 parejas adultas reproductoras y algo más de 20 crías”.
Además de estas especies “más populares”, la recuperación del estado de los humedales también favorece a otro tipo de especies “menos conocidas, pero igual de valiosas”. Por ejemplo, la esfinge Proserpinus proserpina, una polilla incluida en el LESRPE (Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial) y en la Directiva Hábitats (norma europea que protege los espacios naturales y las especies más valiosas de Europa para garantizar su conservación a largo plazo), la araña toro o de los alcornocales (Macrothele calpeiana), la mayor araña de Europa (protegida por el Convenio de Berna), o la peculiar mantis endémica Apteromantis aptera, recogida en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas.



