La Antártida es el campo de pruebas de la ciencia, sobre todo si es para la investigación del cambio climático. Y un grupo de investigadores del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC) —que han contado con la colaboración de la Universidad de Cádiz y la Universidad del País Vasco— ha revelado que el deshielo se está acelerando. Algo que ya se sabía, pero ¿por qué? Su descubrimiento: microalgas rojas que hacen que aparezca la temida nieve rosa.
Alejandro Román, investigador del ICMAN-CSIC, lo explica mejor: «Los blooms [floraciones] de algas en la nieve son floraciones masivas de una amplia variedad de microorganismos heterotróficos y fotosintéticos, además de microalgas». Estas, en respuesta a las extremas condiciones ambientales que se pueden encontrar en las zonas polares, como por ejemplo en la Antártida, tienen una serie de pigmentos fotoprotectores o fotosintéticos que lo que hacen es que la nieve se tiña de distintos colores en función de los pigmentos que desarrollan. Por ejemplo, en rosa.
Así, estos «blooms» que provocan la nieve rosa son muchos más extensos de lo que se pensaba, según documentaciones previas. El equipo de investigación ha analizado —durante seis años— el crecimiento de este conjunto de microalgas en las islas Shetland del Sur, un archipiélago antártico situado a unos 120 kilómetros del continente helado y clave para la investigación polar española, ya que acoge las bases antárticas españolas Gabriel de Castilla (isla Decepción) y Juan Carlos I (isla Livingston).
¿Los resultados? Que durante el verano austral —que viene a ser de diciembre a febrero—estas microalgas rojas pueden ocupar «entre el 3% y el 12% de cada isla; lo que corresponde a una superficie máxima de 176 kilómetros cuadrados, una extensión mucho mayor de la documentada hasta la fecha». Cabe destacar que los investigadores han registrado el fenómeno de la nieve rosa tanto en glaciares como en nieves costeras y casquetes polares.
«En este estudio [publicado en Communications Earth & Environment] demostramos, gracias a un modelo de machine learning aplicado a datos de dron y a datos de satélite, que la extensión de estos blooms es mayor de lo que anteriormente se había documentado», reitera Román. «Llegamos a ver cómo en el archipiélago de la Shetland del Sur, algunas de las islas pueden llegar a tener coberturas de hasta el 12% de su superficie de blooms de algas rojas durante el verano austral».
Según él, son importantes porque estos influyen en la dinámica de nutrientes en las cadenas tróficas, o también incluso en los ciclos del carbono que tienen lugar en la Antártida. Además reducen el albedo de la superficie, que es la capacidad que tiene la superficie de la nieve de reflejar la radiación solar, y lo reducen en un 20%. Por eso se oscurece la nieve y se acelera el deshielo.
Drones e IA
Para realizar el estudio sobre la nieve rosa, los investigadores han combinado tanto datos de teledetección por satélite (Sentinel-2), como información captada por un sensor hiperespectral operado desde un dron. Esto ha permitido crear, según el CSIC, «la primera base de datos hiperespectral de estas floraciones masivas de algas rojas en la Antártida, disponible en acceso abierto para toda la comunidad científica».
Aunque ya lo aclaraba Román anteriormente, se aplicaron técnicas de machine learning para identificar y cartografiar la distribución espacial de las algas rojas en 45 imágenes satelitales libres de nubes, que cubrieron todo el archipiélago de las islas Shetland del Sur.
«Este enfoque nos ha permitido evaluar la extensión real de los blooms a gran escala, algo que hasta ahora no había sido posible con este nivel de detalle. Nuestros resultados muestran que estas proliferaciones no son fenómenos locales aislados, sino procesos extendidos que podrían tener un impacto significativo en el balance energético y dinámicas de deshielo en las zonas costeras antárticas», destaca.




