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La biotecnología llega a los chicles para erradicar las caries

Los ingenieros Diego Castorena y Fernanda de la Rosa, fabricaron, con la ayuda de alumnos universitarios, una goma de mascar con probióticos
Tres chicles probióticos creados por Sicte Biotek. (Autor: ITESO)
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El chicle fue utilizado por primera vez en la cultura azteca y maya. De hecho, la palabra es una hispanización del vocablo náhuatl (la lengua indígena más extendida en México) tzictli. En ese entonces el polímero era utilizado como un pegamento. Fueron los estadounidenses quienes, en el siglo XlX, decidieron endulzarlo, aromatizarlo y venderlo masivamente. Fin del curso de historia. Ahora hay un nuevo capítulo para este dulce centenario: un medicamento con probióticos que ataca a las caries. 

La  historia no se repite pero rima. La versión saludable del chicle se origina en México. Diego Castorena y Fernanda de la Rosa, exalumnos de Ingeniería en Biotecnología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) en Guadalajara han sido los artífices del invento. Los probióticos de la goma de mascar, a diferencia de un yogur, por ejemplo, se activa una vez que alguien se lo mete en la boca para masticarlo. Hasta unos diez minutos todos sus beneficios comienzan a actuar sobre los dientes. 

Castorena y de la Rosa, ambos de 24 años, son fundadores de la empresa Sicte Biotek, que se dedica a la biotecnología bucal. “Lo que hacemos es buscar soluciones odontológicas con productos no invasivos (que no hacen daño)”, dice Catstorena en una entrevista telemática junto con su socia. La idea del chicle surgió cuando los dos jóvenes empresarios seguían en el ITESO. Un día, la hermana de Castorena, que es dentista, llevó a casa un montón de dientes contaminados. Después de la primera impresión de asco, al mexicano se le ocurrió aquello de mezclar la biotecnología con la odontología.

El apoyo de la universidad

Los dos ingenieros se acercaron a su alma mater para pedir ayuda. A través de un programa de la universidad, Aleydis del Toro, Juan Carlos Mora y Fernando Tututi colaboraron de inmediato para llevar a la realidad la idea del chicle probiótico.  A través de una nota de prensa del centro de estudios, Tututi señaló que el producto —que saldrá a la venta en agosto— está pensado “para que se consuma conforme a una indicación” y que esté disponible en las farmacias.

Por el momento, la patente está cruzando el siempre engorroso proceso burocrático en México. Si todo sale de acuerdo con el plan de la empresa, todo estará listo para la preventa del producto, en junio. Fernanda de la Rosa añade que el chicle que han creado adquiere mucha más importancia en un país como el suyo, donde históricamente la gente no suele atender su salud hasta que ya presenta algún malestar. Es decir, no hay cultura de la prevención. Y, cuando se trata de la salud bucal, esta goma de mascar entra en un mercado donde el consumo del azúcar es el pan de cada día. Castorena agrega: "Normalmente tenemos la idea de que el dulce te hace daño en la boca. Esto, en cambio, será algo positivo".

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