Setenta y ocho empresas se han adherido a un programa para promover el uso del currículo ciego o anónimo, en el que no constan datos como el sexo, la edad, el lugar de procedencia o la fotografía para evitar la discriminación y favorecer la igualdad de género. La iniciativa está avalada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

De momento se han adherido a la firma de este protocolo 63 empresas y 15 entidades, entre las que hay agentes sociales, Universidades, agencias de empleo y asociaciones profesionales, pero hay más compañías interesadas en adoptar esta medida.

Y es que ninguna empresa o universidad está libre del sesgo que conduce a una preferencia por los hombres a la hora de contratar nuevos empleados y a otorgar retribuciones menores a las mujeres seleccionadas. Da igual el sexo de quien contrata.

Lo demostró un estudio de la prestigiosa Universidad de Yale, en el que se examinaba el sesgo de género a la hora de contratar. Un sesgo del que no están libres ni siquiera las mujeres a la hora de elegir entre un hombre y una mujer para un nuevo puesto.

En el experimento, se enviaron dos currículos exactamente iguales en cuanto a formación, méritos y demás datos aportados. Sólo cambiaba el nombre de la persona que solicitaba el puesto de trabajo y su sexo. En uno constaba el nombre de Jennifer, en el otro, John.

El experimento se llevó a cabo en el ámbito académico, precisamente el que afecta las mujeres STEM, y el puesto ofertado era el de responsable de laboratorio. John recibió una valoración mayor que Jennifer. También había diferencias en la remuneración. A Jennifer le ofrecían 5.000 dólares anuales menos que a John por realizar el mismo trabajo.

Los seleccionadores eran 127 catedráticos de Biología, Física y Química pertenecientes a seis universidades norteamericanas, tres privadas y tres públicas. Curiosamente, Jennifer no fue mejor valorada por las profesoras que por los profesores.

El experimento, llevado a cabo en el ámbito científico, es extrapolable al resto de los trabajos. La forma de hacerlo, con el mismo currículo, que aportaba la misma formación y experiencia, con la única diferencia del nombre y el sexo, demuestra la existencia de un sesgo de género a la hora de contratar que perjudica a las mujeres.

Un sesgo que está generado por estereotipos culturales a veces muy sutiles pero muy extendidos. La medida de adoptar el curriculum ciego pretende acabar con esta situación. Ni el número de hijos ni las aficiones, que pueden dar una pista del genero del demandante de empleo, podrán constar en el curriculum anónimo.

La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Dolors Montserrat, mencionó por primera vez el curriculum ciego en diciembre del año pasado, durante su primera comparecencia ante la Comisión de Sanidad del Congreso. Anunció entonces su intención de trabajar con las empresas de selección de talento para proponer la elaboración de un código de conducta que establezca buenas prácticas en los procesos de selección, entre ellas la adopción de curriculum anónimos.

El objetivo, favorecer la incorporación de la mujer al mercado laboral y en particular a los puestos de responsabilidad, donde la brecha de género se agranda.

Monserrat anunció en el Senado a principios de este año que se pondría en marcha un “programa piloto” del ‘curriculum ciego para evaluar su funcionamiento. Y recordó que otros países como Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Suecia o Finlandia ya han superado esta fase de prueba e insistió en que España no debía quedarse atrás.

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