DeteCCovid UPV rastreo móviles

El rastreo de contactos a través de los teléfonos móviles puede convertirse en una vía para realizar una detección precoz de posibles contagios del coronavirus. En esa vía trabajan, en una alianza que sería impensable hace solo unas semanas, dos gigantes como son Apple y Google. Pero también tenemos ejemplos dentro de nuestras fronteras, como es el caso del proyecto que ha dado a conocer la Universitat Politècnica de València (UPV).

Investigadores de este centro, pertenecientes al Instituto VRAIN, han desarrollado DeteCCovid, una herramienta informática basada en un algoritmo que, rastreando los móviles de forma totalmente anonimizada, ayudaría a detectar a las personas que han estado próximas a un usuario contagiado con COVID-19.

Además, clasificaría el riesgo de contagio (muy alto, alto, etc.) en función de lo cerca que haya estado y del tiempo de contacto. Se trata de un desarrollo, a escala de laboratorio que los investigadores ponen a disposición de las autoridades sanitarias para la gestión de la pandemia, informan desde la UPV.

Origen de los datos

El algoritmo de DeteCCovid utiliza series de datos proporcionados desde diversas fuentes. En primer lugar, de forma colaborativa y anónima mediante el GPS en una app que los ciudadanos voluntarios pueden instalar en su móvil. Y también mediante datos anónimos proporcionados por operadoras de telefonía móvil.

“Estas series de datos, consistentes en parejas de coordenadas más instante de tiempo, son almacenados un máximo de 21 días, tiempo suficiente para evitar el riesgo de contagio”, apunta Javier Palanca, investigador del del Grupo de Tecnología Informática e Inteligencia Artificial (GTIIA) y del Instituto VRAIN de la UPV.

Funcionamiento

Los investigadores de la UPV explican que la app del usuario enviaría cada minuto, de forma segura, su posición a una nube de la autoridad sanitaria. De esta forma, cuando la autoridad sanitaria diagnostique un positivo en COVID-19, lo notificaría en DeteCCovid para obtener, como resultado, los identificadores anónimos de las personas que hayan compartido espacio en un mismo intervalo temporal.

Para ello, según explica Palanca, DeteCCovid utiliza una proyección tridimensional (espacio, tiempo) y etiqueta a cada identificador anónimo con un riesgo de contagio a partir de la información del lugar donde se produjo y el intervalo de tiempo (día, hora, minutos) en que se dio. 

Sistema probado

“La clasificación de un ciudadano como contagiado dependerá única y exclusivamente de la autoridad sanitaria, que sería también la responsable de contactar, cuando resulte adecuado, con las personas en riesgo de contagio y adoptar las estrategias de confinamiento o tests apropiadas para ellas", apunta Vicent Botti, director del GTIIA-Instituto VRAIN de la UPV.

Vicent Botti, director del GTIIA-Instituto VRAIN de la UPV.

También asegura que el sistema ha sido testeado, para otras aplicaciones, con más de 2.000 millones de tuits geolocalizados durante los últimos cinco años.

“Al no tener acceso a datos reales –esto será posible cuando la aplicación estuviera distribuida a la población– hemos empleado esos tuits como alternativa para la validación –continúa Botti–. Los tuits representan datos reales de personas reales con localizaciones reales y, por tanto, permiten inferir el funcionamiento con datos más masivos como serían los de las apps o las teleoperadoras. Por ello, una vez validada, ponemos DeteCCovid a disposición de las autoridades sanitarias, con el objetivo de contribuir al control y gestión de esta pandemia”. 

Frente al proyecto de Google y Apple

El director del Instituto VRAIN-UPV, en declaraciones a Innovaspain, detalla algunas de las diferencias de DeteCCovid respecto al proyecto de Google y Apple. Para empezar, este último se basa en el uso del bluetooth para detectar la proximidad entre dos teléfonos móviles a través de una serie de códigos efímeros que se almacenan en la nube.

Además, no está custodiado por la autoridad sanitaria, así que cualquier usuario puede informar de su propio positivo, lo cual puede generar falsas alarmas. Y, por último, la iniciativa de los dos gigantes tecnológicos es totalmente colaborativa, es decir, los ciudadanos deciden voluntariamente descargarse la aplicación y participar de forma voluntaria. El problema es que el porcentaje de participación, según experiencias previas, ronda el 10 por ciento, por lo que el sistema no puede ser efectivo.

Frente a esto, el proyecto de la UPV apuesta por utilizar información de las tres compañías móviles (siempre respetando la Ley de Protección de Datos, señalan desde la UPV) para llegar al 80 por ciento de los móviles de todo el país. También se puede usar el bluetooth e incluso permite la participación voluntaria de los usuarios, pero son fuentes de información complementaria.

Por último, la propuesta valenciana requiere que sea la autoridad sanitaria la que determine los positivos. Para ello, afirma Botti, ya le han hecho llegar su proyecto a la Administración valenciana y en la actualidad lo están evaluando.

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