Roberto Gamen, investigador independiente del CONICET en el IALP
Roberto Gamen, investigador independiente del CONICET en el IALP

Un equipo de astrónomos de Argentina, Chile, España y Estados Unidos están estudiando el proceso de formación y funcionamiento de las estrellas masivas, que nacen en sistemas binarios o múltiples, es decir, en interacción entre dos o más estrellas.

Investigadores del Instituto de Astrofísica de La Plata (IALP, CONICET-UNLP), en Argentina; del Observatorio Las Campanas y de la Universidad de La Serena, en Chile, y del Instituto de Astrofísica de Canarias, España, han puesto en discusión, a través un trabajo publicado en Astronomy & Astrophysics, los modelos con los que se los ha estudiado hasta el momento.

En base a modelados matemáticos, los expertos han analizado un sistema binario ubicado a unos 9.000 años luz de la Tierra, en la región de Carina, una zona con gran densidad de estrellas masivas. Estos objetos pueden contar con un radio 100 veces más grande que el del Sol.

“Gracias a múltiples observaciones realizadas en diferentes épocas pudimos desentramar el espectro, es decir separar la luz que emite cada una de las estrellas”, explica Roberto Gamen, investigador independiente del CONICET en el IALP. “Es una técnica muy compleja, que requiere mucho tiempo y precisión, pero permite diferenciar los objetos que lo componen y estudiarlos individualmente”.

Gracias a esa técnica, los investigadores pudieron establecer algunas propiedades específicas de ambos objetos, como la edad, la velocidad de rotación proyectada, su temperatura y órbita. “Pero fundamentalmente logramos determinar sus rotaciones y notamos que cada una de las estrellas que componen el sistema lo hace de una manera distinta, lo que representa una peculiaridad”, destaca Cristina Putkuri, becaria doctoral del CONICET en el IALP y primera autora del trabajo.

Existen dos opciones para explicar lo que está ocurriendo en el sistema: que una de las estrellas esté rotando más rápido que la otra, o que ambas lo hagan a la misma velocidad pero los ejes de cada una no sean paralelos, es decir que se estén observando con diferentes inclinaciones. En un caso, como si se mirase un trompo girando desde arriba, y en el otro, de manera ecuatorial, es decir inclinado o de costado. “Cualquiera de esas alternativas representa una rareza”, subraya Gamen.

Los profesionales afirman que esta particular configuración de dos estrellas hermanas rotando de manera no sincronizada tiene que ser original, es decir que nacieron así. “Proponemos esto porque son objetos muy jóvenes, de unos pocos millones de años –continúa–. En sistemas más viejos pueden darse fenómenos como la transferencia de masa, esto es que una condicione a la otra acelerándola o frenándola. Pero, al ser nuevas, esos procesos aún no tuvieron lugar, lo que nos lleva a pensar que es una condición intrínseca a su formación y pone límites a los modelos con los que se los ha venido estudiando”.

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