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Image de Elena Riva para Pixabay.

Un imprevisto al volante, transitar entre la muchedumbre, una pelea. Son situaciones en las que el ser humano se ve obligado a pensar y actuar de manera rápida y efectiva. Una investigación liderada por la Universidad Complutense de Madrid ha demostrado la hipótesis que propuso hace una década: la teoría de la Compactación del Tiempo. Sus artífices confirman que el cerebro convierte el tiempo en espacio, simplificando la situación para poder actuar de forma inmediata. “Supone un proceso clave en la cognición espacio temporal y abre el camino para implementar en robots la inteligencia corporal cinestésica”, apuntan fuentes de la UCM.

De este modo, cuando una persona se encuentra en una situación dinámica como por ejemplo caminando entre la multitud, su cerebro transforma el momento en una ‘foto’ que contiene toda la información para llevar a cabo los movimientos: por donde puede y no pasar, qué caminos seguir evitando obstáculos… “Es como si el cerebro convirtiese una película entera en un solo fotograma”, señala Valeri Makarov, del Instituto de Matemática Interdisciplinar. El investigador ha colaborado con investigadores de la Unidad de Biomatemática del Departamento de Biodiversidad, Ecología y Evolución de la UCM, de la UNED y de la Universidad de Nizhny Novgorod (Rusia).

El investigador Valeri Makarov.

Los resultados experimentales, publicados en Journal of Advanced Research, tienen una doble relevancia. Por un lado, desde el punto de vista teórico o neurofisiológico para explicar el proceso involucrado en la cognición espacio-temporal y, por el otro, para aplicaciones en inteligencia artificial. “Si sabemos cómo lo hace el cerebro, podemos reproducirlo en robots para que puedan emplear la representación estática.  Es decir, reemplazar película por foto, de una situación que cambia en el tiempo para entenderla y actuar inmediatamente de forma versátil, compleja y efectiva”, señala el matemático.

Una teoría clave en la supervivencia de la especie

Aunque los investigadores propusieron la hipótesis de la Compactación del Tiempo hace diez años, hasta ahora no encontraban la manera de avalarla o desmentirla de forma definitiva a través de un experimento. En el trabajo presentado, más de 400 voluntarios de varias universidades nacionales y extranjeras han participado en un juego de ordenador que testa la capacidad de aprendizaje en diferentes situaciones dinámicas.

En él, explica Makarov, debían deducir una regla (‘pulso tal o cual tecla si me aparece tal o cual cosa en la pantalla’), de forma que el número de intentos que necesitaban para aprender la regla variaba según si el voluntario empleaba o no la Compactación del Tiempo. En un grupo de voluntarios el aprendizaje ha sido más rápido gracias a la Compactación del Tiempo y en el otro más lento cuando el usuario estaba forzado a no emplear la Compactación.

El análisis matemático de los resultados obtenidos ha confirmado la hipótesis, descartando a la vez otras explicaciones posibles. “Nuestros resultados van más allá al demostrar que el cerebro puede eliminar el tiempo convirtiéndolo en espacio. Esto explicaría cómo somos capaces de tomar decisiones eficaces de forma inmediata en situaciones complejas que cambian con el tiempo, desde conducir o practicar ciertos deportes, hasta luchar, huir o cazar, habilidades clave para sobrevivir durante nuestra evolución como especie”, concluye Makarov.

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