El 2016, el 46% de la población mundial vivía en zonas rurales pero menos del 20% de los propietarios de tierra en todo el mundo son mujeres; mujeres rurales, involucradas en la producción del 50% de los alimentos que comemos, a las que la pobreza afecta con más virulencia y que sufren exclusión financiera. La situación se agrava en América Latina, donde sólo una de cada tres mujeres tiene una cuenta bancaria. En España, una de cada cuatrp personas ocupadas en el sector de la agricultura, la ganadería, la silvicultura y la pesca es mujer pero, en el medio rural, más del 80% de las actividades ligadas al ámbito doméstico y de cuidado son realizadas por mujeres.

Con todo, el rural parece un buen lugar para la mujer emprendedora, un territorio más amable que el urbano, ‘tomado’ por los varones, aunque estas tareas –ecommerce, conectividad, nuevas tecnologias- son más complicadas para los cinco millones de españoles que aún no tienen conexión a Internet o para los que ésta es deficiente.

Son sólo algunas de las cifras expuestas ayer en el acto celebrado en Madrid por la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA), que con motivo del Día Internacional de las Mujeres Rurales, mostró parte de los retos que comparten las mujeres del campo en España y en América Latina.

Como aseguraba la responsable de Empoderamiento de la Mujer de la FMBBVA, Laura Fernández Lord, “en muchos lugares del mundo son trabajadoras invisibles. Su actividad no es considerada ‘productiva’ sino una ‘ayuda’, un complemento. Trabajan mayoritariamente en las explotaciones familiares sin recibir nada a cambio”. Sin embargo, añadía que “cuando las mujeres rurales tienen el mismo acceso que los hombres a recursos productivos, servicios y oportunidades económicas, aumenta la producción agrícola, y se producen mejoras sociales y económicas inmediatas”.

De este modo, según el departamento de medición de Impacto Social y Desarrollo Estratégico de la Fundación (que atienden a 145.000 emprendedora rurales), estas mujeres “hacen más con menos”, consiguen que sus activos crezcan un 23% (un 21% lo varones) y sus ventas un 11% (10% los hombres). Y esto, a pesar de tener negocios con menor tamaño. La Fundación estima que, tras dos años recibiendo apoyo, una de cada tres emprendedoras rurales sale de la pobreza, pese a que, además, estas mujeres cargan con la mayoría del trabajo no remunerado: el cuidado de los hijos y los mayores, y otras tareas que, sólo en Colombia, suman 42 horas semanales. Una falta de tiempo que limita su progresión.

Servicios financieros y asesoramiento técnico se convierten así en requisitos imprescindibles para una ruralidad inclusiva, moderna y sostenible. En las próximas décadas, la agricultura se verá sometida a presiones con origen en dos focos principales: el aumento de la población y el cambio climático. Desde la Fundación consideran que las pequeñas explotaciones agropecuarias son básicas para llevar a cabo la tarea mastodóntica de dar de comer al planeta y que esto requiere acceso a finanzas para que puedan incoporar a sus instalaciones medidas que les ayuden a afrontar los retos de la sostenibilidad.

No será tárea fácil. Según Joao Costa, director de Tecnología & Data de FMBVVA, el acceso a Internet es un problema en regiones como América Latina, donde un 35% de la población no tiene conexión a la red, un porcentaje que crece en el área rural. “A las operadoras no les compensa este tipo de clientes. Hay algunos planes, como el que ha llevado fibra óptica a municipios de Colombia, pero solo la infraestructura de cabecera, el acceso final es más complejo”. Esto lleva a pensar a Costa y su equipo en que, “algún día, el acceso a la tecnología y a la información deberían ser gratuitos”.

El responsable admitía que no basta con acceder a la tecnología, sino que igual de importante es hacer un uso responsable de la misma, algo que requiere de una educación específica “desde pequeñitos”. Costa ha denunciado también un déficit de contenidos apropiados para estos colectivos. “Un agricultor peruano puede encontrar en la red mucha información para mejorar sus cultivos, pero por lo general estará en inglés”, añadía el directivo antes de defender algunas iniciativas acometidas en España como el programa Digitalizadas, impulsado por Google y Fundación Mujeres o el Plan para la Promoción de las Mujeres del Medio Rural.

COMPLEJIDADES DISTINTAS

El apoyo de la Fundación ha sido fundamental para Sandra Mendoza, que cultiva café en Colombia y que ha viajado hasta la capital española para compartir su historia. “Me propuse convertirme en la primera mujer en presidir el comité de cafeteros de mi comunidad (San Antonio, en el departamento de Tolima) y lo logré. Pese al machismo, que es la mayor barrera para las mujeres rurales, he conseguido incorporar cinco mujeres más al comité”, ha asegurado la emprendedora, que tras site años en la ciudad, decidió volver al campo y pelear por una vida mejor.

Aunque ya quedó atrás el conflicto con las FARC (San Antonio estaba en el entorno del conocido como Frente 21), el pueblo más cercano está a más de media hora, y la ciudad, a seis horas. “Necesitaba un crédito (uno de los Crediverde Energía que concede la FMBBVA) de 1.600 euros para instalar un biodigestor (que genera gas a partil de estiercol de cerdo) y fue sencillo disponer del dinero. El gobierno no nos apoya así que tengo que preocuparme yo de seguir avanzando”, ha explicado Mendoza que, junto a la cría porcina, ha diversificado su producción con mandarinas, naranjas o aguacates para no depender en exclusiva de los vaivenes del precio del café.

Manuela Gómez también tiene que lidiar con un mundo de hombres en el día a día de su negocio, Quesos Reino, dedicado en Madridejos (Toledo) a la fabricacióna artesanal de quesos de leche de oveja. Su hermana y ella cumplieron así el sueño de sus padres, “aunque ellos fabricaban tres quesos al día y nosotras 70 y de mejor calidad”, ha dicho Gómez, que ha agradecido los avances tecnológicos sin olvidar las dificultades económicas a las que se enfrentaron en los primeros tiempos o cómo no ha sido fácil compaginar la vida personal y el ciudado de los hijos con sacar adelante la empresa.

Mientras que la emprendedora española se beneficia de las bondades “de una buena conexión a Internet”, lo que favorece la promoción de sus productos artesanos, “informarme sobre nuevos procesos o técnicas para aplicar en mi trabajo o solucionar online cualquier problema que me surja”, para Sandra Mendoza la falta de acceso a la red “lo dificulta todo… Aún nos falta mucho para tener el nivel de Europa en ese sentido”.

Y, ADEMÁS, HAMBRE

“El acceso de los emprendedores a las nuevas tecnologías reduce el tradicional aislamiento de las zonas rurales, favoreciendo la cohesión económica y social. A pesar de los importantes avances en este ámbito, continúa existiendo una brecha digital entre las zonas urbanas y rurales”, ha afirmado el representante especial de FAO en España, Ignacio Trueba, para quien cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 de la ONU, entre los que se encuentran Hambre Cero e Igualdad de Género, son responsabilidad de todas las administraciones del mundo, “pero también de todos nosotros”.

Si la eduación de la mujer ha supuesto la reducción en un 43% de la malnutrición infantil (según los profesores Smith y Haddad), Trueba ha llamado a la acción para continuar trabajando en esa vía con mayor ímpetu si cabe. “Tenemos que avanzar para que la mujer disponga de tiempo y pueda acceder así a la oportunidad de emprender y liderar”, ha añadido el responsable de FAO, que ha definido como “el gran escándalo” de esta época que el 45% de los niños que mueren en el mundo, lo haga de hambre.

Trueba ha descrito a las mujeres trabajadoras del ámbito rural como “heroínas de nuestro tiempo”, que siguen esforzándone pese a las dificultades. Para favorecer su situación, ha defendido los buenos resultados de los microcréditos que, unidos a la tecnología, “pueden dar lugar a sinergias muy interesantes”. “Hay que mejorar la educación y las capacidades de la mujer. Darles serenidad, seguridad, fortalecer su autoestima para que entren en acción y que pasen así de la marginalidad al liderazgo”, ha concluido Trueba.

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