ciencia en laboratorio

Trabaja en un esperanzadora línea de investigación para usar un microRNA como arma de combate contra las células madre de un tumor de cáncer de mama. Y decimos "esperanzadora" porque la labor que realiza María Salazar, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), viene asentada en una larga trayectoria de cuatro años en los que se han cosechado resultados positivos.

Sin embargo, la continuidad de toda esta labor puede estar en manos de la generosidad de una serie de micromecenas. “Empecé con la campaña de crowdfunding en octubre del año pasado, justo cuando acababa de solicitar, en el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, un proyecto como jefa de un grupo junior dentro del Plan Nacional”. “Tenía muchas esperanzas de que me lo dieran porque ya pasé satisfactoriamente la evaluación de la Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva (ANEP)”, afirma.

Esas dos cartas, el crowdfunding y la ayuda estatal, se convirtieron a mediados de marzo en una sola, cuando se enteraron de que la Secretaría de Estado de Universidades, Investigación, Desarrollo e Innovación y la Agencia Estatal de Investigación anunciaba la ampliación, de seis a doce meses, el plazo máximo de resolución de la concesión de subvenciones a proyectos de I+D+i de dos líneas de ayudas: ‘Retos Investigación’ y ‘Generación de Conocimiento’. Ambas líneas pertenecen al Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2017-2020.

“Esperábamos que saliera a finales de marzo o principios de abril y el Ministerio ha decidido retrasarlo de seis a doce meses, lo que significa que, como mínimo, hasta septiembre no sabría si me lo han dado o no –se lamenta–. Ahora más que nunca, dependemos del crowdfunding; mi plan B se ha convertido en lo único que tengo para mantener el proyecto vivo hasta septiembre”.

Manifiesto por la Ciencia

La situación de la investigadora del CNIO es la misma que atraviesa un elevado porcentaje de los laboratorios de nuestro país, ya que para muchos el Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación es su principal fuente de financiación.

Ese malestar general ha sido recogido por la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (ASEICA) en un Manifiesto por la Ciencia que denuncia el deterioro que padece el sistema científico español y, al mismo tiempo, reclama una solución de urgencia ante la situación que sufren los investigadores del país.

Esta iniciativa impulsada por ASEICA y apoyada por la alianza de Centros de Excelencia (SOMMa) Severo Ochoa y Unidades María de Maeztu, ha recibido también la adhesión de cuatro sociedades científicas, 27 directores de los centros de investigación e institutos sanitarios más relevantes del país así como de 40 investigadores españoles de referencia.

Todos ellos se han unido para alertar de “la deficiente financiación en I+D+i que venimos padeciendo y que hace que nuestro país haya retrocedido a niveles de hace quince años”, señala Xosé Bustelo, presidente de ASEICA.

“Venimos sufriendo un maquillaje de los presupuestos públicos a través del aumento progresivo de los fondos destinados a créditos a los que no pueden optar los científicos –continúa–. Esta medida, criticada no solo por los científicos españoles sino también por el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea, ha inflado artificialmente el dinero público que se propone destinar a investigación y que, además, no se acostumbra a ejecutar por lo que se tiene que devolver en un alto porcentaje al Ministerio de Hacienda, año tras año”. Debido a ello, a la Ciencia española hoy solo llega un 30 % de todo el presupuesto dedicado a investigación y desarrollo.

Junto con este problema, los impulsores del Manifiesto alertan también del ya mencionado retraso en la última convocatoria de proyectos del Plan Nacional de I+D+i correspondiente al año 2018. Debido a ello, alertan, “muchos grupos de investigación, sobre todo los liderados por los científicos más jóvenes, están actualmente sin financiación desde el 1 de enero. Esto conlleva a su vez el despido temporal de investigadores altamente cualificados debido a la falta de continuidad entre proyectos sucesivos”.

Respuesta del Ministerio de Ciencia

A preguntas de este periódico, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades atribuye el retraso de las ayudas del Plan Nacional de I+D+i al rechazo de los presupuestos para 2019. Aseguran que el borrador presentado por el Gobierno “incluía una partida para recursos propios de la Agencia Estatal de Investigación (AEI)”. Su desestimación “dificulta poder organizar más racionalmente los calendarios de las convocatorias y asignar debidamente los recursos que se requieren para la investigación”.

“Por transparencia, y para salvaguardar los derechos de los solicitantes, se ha resuelto ampliar seis meses el plazo de resolución de las convocatorias de proyectos”, continúan. Justifican esta ampliación de plazo “por el sistema garantista de evaluación externa de las solicitudes en concurrencia competitiva, que alarga necesariamente el plazo de resolución de las convocatorias”.

Por último, se compromete a que “no habrá retrasos respecto a convocatorias de años anteriores y se prevé comunicar la propuesta de resolución provisional a los investigadores en mayo, lo que permitirá planificar su trabajo de investigación para los próximos años. Igualmente, no se prevén alteraciones respecto de la duración ni de la financiación de los proyectos que se concedan en esta convocatoria”.

Por otra parte, hay que hay que destacar las protestas que la semana pasada ha liderado la Plataforma Sexenios y Quinquenios para pedir al Gobierno español la homologación de todos los científicos de los Organismos Públicos de Investigación

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