cáncer mama
María Salazar, investigadora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas.

Se trata de una nueva perspectiva a la hora de realizar la terapia antitumoral. Como señala la investigadora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), María Salazar, su grupo de investigación trabaja para diferenciar las células madre tumorales, “que al final son las más peligrosas porque inician el tumor y después pueden provocar las metástasis”, y así poderlas atacar directamente.

La terapia basada en diferenciación se puso en práctica hace varias décadas, en concreto para curar la leucemia mieloide aguda. La nota diferencial de este trabajo es que el equipo que lidera Salazar se basa en las micro-RNA, unas moléculas pequeñas “que están en las células de forma habitual, aunque en algunos casos no se conocen bien sus funciones”, explica.

Llevan cuatro años trabajando con un micro-RNA y han descubierto, tras muchos ensayos, que ayuda a las células madre a especializarse. Ahora quieren trasladar este conocimiento al tratamiento contra el cáncer de mama. “Lo que pretendemos es, ayudándonos de este micro-RNA, diferenciar a las células madre tumorales”. El planteamiento es combinarlo con las terapias convencionales que, de esta forma, resultarían mucho más efectivas.

“La idea con este sistema en realidad no es matar, no elimina como hace la quimio o la radio; la idea es convertir las células tumorales en otra cosa más especializada y menos peligrosa. Y una vez que las tienes en ese estadio menos peligroso, ya aplicas la quimio y la radio habituales”, añade la investigadora del CNIO.

Crowdfunding para su continuidad

Si el tratamiento resulta eficaz, no solo se conseguiría frenar el crecimiento del tumor sino también se evitarían posibles metástasis posteriores, que son la principal causa de muerte. Se utilizaría, por tanto, de manera preventiva en estadios muy iniciales con el fin de evitar metástasis, o dirigido a que personas que ya han tenido cáncer no sufran recaídas.

Es un proyecto “muy ambicioso” –planteado para un periodo de tiempo de entre tres y cuatro años–, pero asentado en unas “bases sólidas” (cuatro años de trabajo) que han provocado que los pasos que se han ido dando hayan dado resultados muy positivos, según palabras de María Salazar. De hecho, también lo están probando en estados más avanzados de cáncer.

La científica ha iniciado una campaña en la plataforma de crowdfunding de donación para proyectos científicos Precipita, impulsada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), con el fin de recaudar fondos para el proyecto que ella misma lidera. 

Esta iniciativa de micromecenazgo es ahora más necesaria que nunca, después de que el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades anunciara la semana pasada el aplazamiento de seis meses en la resolución de proyectos Plan Nacional, principal fuente de financiación para muchos laboratorios españoles. La continuidad del proyecto, al menos hasta septiembre, dependerá de las aportaciones que se consigan a través de Precipita.

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