La ministra de Medio Ambiente de Luxemburgo, Carole Dieschbourg.

Carole Dieschbourg (Ettelbruck,1977), ministra de Medio Ambiente de Luxemburgo, hacía un llamado a incrementar la “ambición” de los países para cerrar acuerdos durante la Cumbre del Clima. Sin embargo, esta ambición no ha sido suficiente y la noche de este viernes las negociaciones seguían estancadas, con lo que la COP25 continúa el sábado.

En una Europa en la que el coche aún es el rey, en marzo de 2020 Luxemburgo ofrecerá transporte público gratuito a todos sus ciudadanos. Esta medida forma parte de Modu 2.0, una estrategia basada en la intermodalidad para alcanzar una movilidad sostenible.

Pregunta: ¿Por qué la movilidad es uno de los puntos fuertes que deben abordar los gobiernos?

Respuesta: Actuando sobre la movilidad creamos nuevos espacios en las ciudades para devolvérselos a las personas y reducir coches, atascos y contaminación.

El 64 % de nuestras emisiones proviene del transporte, más que en otros países europeos. Esto nos ha llevado a convertirnos en el país que más invierte en alternativas menos contaminantes. Hay que darle al ciudadano más opciones responsables.

Podemos incentivar a la sociedad civil, por ejemplo, con tecnologías (el gobierno luxemburgués ha impulsado el desarrollo de aplicaciones móviles gratuitas que establecen rutas eficientes). ¿Por qué no hacer un kilómetro en bicicleta y tomar después el transporte público? Nuestra responsabilidad es dar estos servicios al ciudadano.

P: Luxemburgo ha desempeñado un papel clave en los avances paneuropeos de esta estrategia. ¿Confía en un acuerdo fuerte en esta Cumbre?

R: La Comisión Europea dijo que en 2030 habremos reducido al menos el 55 % de nuestras emisiones y que seremos climáticamente neutros en 2050. Creo que, como políticos, tenemos que aprender a escuchar a la ciencia y también a la sociedad civil tal y como nos pide. 

Hemos de enviar un mensaje ambicioso en objetivos, de lo contrario tendremos problemas para explicar lo que hacemos aquí. Creo que es muy importante que reconozcamos que no vamos por buen camino y que tenemos que mejorar.

P: Luxemburgo aumentó su producción de energías renovables en un 35 % hace un año.

R: Hace unos días presentamos un nuevo plan energético y climático que tiene un objetivo de reducción de emisiones muy alto. Durante los últimos cinco años, triplicamos la energía eólica y duplicamos la solar. Pese a todo aún supone una pequeña parte de nuestro consumo de energía. Hay que seguir mejorando.

P: ¿Es necesario integrar la perspectiva de género en la lucha por el clima?

R: Totalmente. Si queremos combatir la crisis climática no sólo necesitamos a la mitad de la población, sino a hombres y mujeres. En muchos lugares del mundo, las mujeres sufren más el impacto de la contaminación o de la falta de agua.

También debemos integrar a las comunidades indígenas, que no son responsables de haber provocado la crisis climática.

P: ¿Cree usted que si las negociaciones estuvieran lideradas por mujeres, ya habría un acuerdo, por ejemplo, con respecto al artículo 6 del Acuerdo de París (sobre los mercados de dióxido de carbono entre países y entre empresas)?

R: ¡Lo mejor sería que fueran dirigidas por la comunidad científica y la infancia! Son los que demandan con más ímpetu soluciones y resultados en lo que se refiere a la protección del clima.

Si escucháramos a la ciencia haríamos lo que tenemos que hacer. El problema del clima es evidente, una emergencia que nos urge a cambiar los modelos económico y social. La contaminación, la crisis climática y la pérdida de biodiversidad están creciendo a un ritmo terrible.

P: La presencia de Greta Thunberg en esta cumbre ha suscitado controversia. ¿Cuál es el principal valor que aporta a la lucha contra la emergencia climática?

R: Creo que ha hecho un gran trabajo y ha movilizado a mucha gente. La presión de la juventud eleva el nivel de exigencia. Ha inspirado a millones personas y ha demostrado que la movilización es posible. Greta y su enfoque lógico sobre el cambio climático nos han recordado nuestra propia responsabilidad como políticos.

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