Carme Artigas ayer en Madrid.

“Esta no es una conferencia con mujeres hablando de ciencia, sino una conferencia de ciencia organizada por mujeres”. En la víspera del Día de la Mujer, Carme Artigas, embajadora en España de WiDS – Women in Data Science, daba así la bienvenida en Madrid al evento mundial organizado por la Universidad de Stanford cuyo objetivo es inspirar y educar a los científicos de datos en todo el mundo, independientemente de su género, y apoyar el papel de las mujeres en esta disciplina. Si en su primera edición la jornada puso el foco en el Big Data y, un año después, en el área Data Science; en 2019 ha sido el turno de la Inteligencia Artificial. El escenario, una vez más, el Espacio Fundación Telefónica.  

“Tecnologías como el machine learning, el deep learning o el procesamiento del lenguaje natural están cambiando la economía y la sociedad; nuestra forma de interactuar con el mundo”, ha apuntado Artigas, que recordaba cómo en sus nuevas habilidades,  los ordenadores seguirán precisando, “además de muchos datos”, de personas que les entrenen en esas capacitaciones.

La embajadora de WiDS señalaba algunas peculiaridades del mercado de la Inteligencia Artificial como un dominio menos acusado respecto a otros segmentos por parte de “las cinco grandes corporaciones tecnológicas” en un escenario en el que las startups contribuyen de forma constante con sus aportaciones a originar un sector sector que, según Artigas, está lleno de oportunidades.

Con el terreno bien abonado, ¿hacia dónde vamos? Artigas ha destacado los pasos de gigante que se están dando en sistemas de reconocimiento de voz; antes llenos de limitaciones y cada vez más personalizados. También en reconocimiento de imagen. “Hasta hace poco a los humanos nos quedaba como faceta particular la creatividad, pero resulta que el deep learning –a través de la tecnología GAN– se ha vuelto creativo y es capaz de originar cosas nuevas o diferentes a partir de otras que ya existen”. 

Además del ejemplo de la configuración de rostros de personas que nunca han pasado por la Tierra, Artigas ha mencionado las bondades de las GAN en el desarrollo de nuevos fármacos, el diseño de estrategias innovadoras a escala corporativa o, “por qué no”, en la composición de canciones.

A lo anterior, se suman la generación de agentes virtuales de apariencia humana o los deep fakes, gente real en cuya boca se ponen palabras nunca dichas. Peligros e incertidumbres ante los que Artigas recomienda abogar, “entre otras cosas”, por la confianza, “la clave de todo esto” (aunque los partidos políticos hayan acordado una modificación legal que les permite operar con la impunidad previa al RGPD).

 Y es que, queramos o no, la IA va a ser el sector de mayor crecimiento con inversiones potentes en el citado reconocimiento de imagen y en avances ligados a eHealth o el algorithmic training. “Todos los ámbitos, sin excepción, se verán afectados: la energía, el diseño de las ciudades, el transporte, la industria, la toma de decisiones inteligente de personas, empresas y gobiernos….”.

Hasta tal punto influye el impacto global de la IA que está cambiando las reglas del juego de la geopolítica; también el tablero. Dos púgiles, Estados Unidos y China,  y ventaja a los puntos para los asiáticos, “por las pocas limitaciones legales que tienen a la hora de utilizar información y porque, no nos engañamos, son la gran cantera mundial de talento técnico”. Mientras, Europa va a otra velocidad, “y España aún peor”, aunque Artigas menciona una excepción: Reino Unido, “justo ahora que se va de Europa”, ¿casualidad?

Con todo, la IA posibilitará el nacimiento de nuevas profesiones cualificadas, “y la mujer tiene mucho que aportar; pero esta vez hagámoslo bien”, ha señalado Carme Artigas. “En las disciplinas lingüísticas de la inteligencia artificial hay una presencia femenina aceptable; no así en la programación, donde la brecha de género es muy amplia”.  Para revertir la situación, la cofundadora de Synergic Partners defiende una IA inclusiva, ética, transparente, que permita la igualdad de oportunidades y el progreso económico y social. “Aprovecho para pedir a los políticos que se tomen esto en serio. Nuestra estrategia de país debe girar en torno a la digitalización y la Inteligencia Artificial. El progreso no es de derechas ni de izquierdas”.

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