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El segundo Barómetro de Innovación Internacional de Ayming proporciona una visión completa de los desafíos y las oportunidades para la innovación empresarial en todo el mundo en un momento marcado por el COVID-19. Para su elaboración, la compañía realizó una encuesta a 330 profesionales de 13 países entre los que se encuentra España.

Directivos senior de I+D, directores financieros, ejecutivos C-Suite o propietarios de empresa aportaron información valiosa que fue recopilada el pasado mes de mayo, por lo que lo que parte de los efectos de la pandemia ya se hacen notar en las respuestas. El equipo global de innovación de Ayming se encargó de compilar y dar forma a las conclusiones publicadas en el Barómetro.

En opinión de Hervé Amar, presidente de Ayming, “la retórica positiva en torno a la I+D ha continuado aumentando y se reconoce cada vez más como la forma de ampliar los límites, ir más allá, anticipar las necesidades de los clientes y liderar los mercados. Es sinónimo de progreso económico”.

Según Amar, hay motivos para el optimismo. “La innovación es vital para sacarnos de la crisis. De inicio, ha obligado a las empresas a innovar rápidamente y a encontrar nuevas formas de operar, principalmente a través de la tecnología, dando a los departamentos de I+D una nueva importancia. Ya podemos ver que los que se adapten más rápidamente saldrán triunfantes”.

El presidente de Ayming recuerda que la mayoría de las preguntas planteadas no son específicas del COVID-19, por lo que pueden ser analizadas independientemente de su influencia. “La I+D es la comercialización de ideas y sigue siendo un campo fascinante”.

El panorama general de la innovación

El informe expone cómo la innovación está ganando complejidad, incluso antes de que el COVID-19 entrara en escena. Los procesos ganan en tecnificación y las empresas tienen dificultades para innovar sin apoyo. Desde Ayming consideran que las empresas y los gobiernos deben trabajar juntos en la creación de un ecosistema eficaz que fomente las actividades de I+D.

En este sentido, el 86 % de los encuestados cree que su empresa está haciendo suficiente investigación y desarrollo en comparación con el 83 % del pasado año. El Barómetro explica que esto no debe considerarse necesariamente como algo positivo. “Podría indicar complacencia. Los gobiernos deben generar el reconocimiento de que queda más por hacer”.

Pero la I+D es definida de forma diferente según los sectores, las nacionalidades y las funciones de los puestos de trabajo. “Las empresas deben asegurarse de que saben qué es la I+D para poder medir con precisión su actividad innovadora”, apunta el análisis. Como explica Carlos Artal, director general de Ayming España, hoy en día “el objetivo es coger lo que tienes y hacerlo mejor. Se trata de pequeñas mejoras constantes. Los líderes empresariales deben ser plenamente conscientes de lo que constituye la I+D para saber cuánto están haciendo”.

Tecnología y colaboración

El motor más popular de la innovación es la tecnología, citada por un 39 % de los encuestados. “Demuestra que los avances tecnológicos facilitan los proyectos de I+D y crean una innovación con efecto acumulativo o de bola de nieve”, reza el Barómetro.

Uno de los datos más relevantes del informe tiene que ver con la caída de la colaboración, del 51 al 43 %, pese a ser considerada un importante factor de éxito en I+D. “En lugar de colaborar, los procesos de innovación dependen, cada vez más de los recursos privados externos, que este año han crecido del 35 % al 48 %. Las empresas están adoptando un enfoque híbrido por el que las grandes corporaciones establecen un ecosistema innovador”.

Carlos Artal, director general de Ayming España.

En este sentido, muchas de las empresas líderes cuentan con programas de apoyo a emprendedores. En España, Carlos Artal pone como ejemplo la academia de startups de la cervecera Mahou. “Ofrecen ayuda a las ideas de las startups a cambio de una participación empresarial. El modelo funciona para ambas partes: Mahou gasta muy poco dinero en la exploración de muchas ideas y los emprendedores tienen más posibilidades de tener éxito”.

Por otro lado, los datos del estudio reflejan que se ha producido un aumento de las compañías que han optado por innovar solo en el terreno internacional. Con el sector financiero y las farmacéuticas a la cabeza de esta tendencia, el informe señala que queda por ver si el COVID-19 provocará una mayor localización de las operaciones.

Financiación

Aunque los presupuestos destinados a I+D aumentaron durante el último año, el informe es nítido con la inminencia de las reducciones que provocará la pandemia. El documento de Ayming lanza un llamamiento firme: “Debe haber un empuje continuo para innovar ante la caída del mercado. Los incentivos estatales juegan un papel clave”.

Antes de la irrupción del SARS-CoV-2, el gasto en I+D había aumentado. Muchos países han aplicado incentivos para impulsarlo. Las deducciones fiscales son la opción preferida por las empresas, tal y como confirma el 47 % de los encuestados. Sin embargo, el carácter complejo de esos incentivos impide una mayor aceptación.

En España, donde la inmensa mayoría del tejido empresarial lo componen PYMES o micro PYMES, la necesidad de financiación externa es total. “El campo de juego no es uniforme a nivel internacional”, detalla Carlos Artal. El director general de Ayming España considera que no hay forma de comparar la industria española de capital riesgo o de fondos de inversión con las de Estados Unidos o Reino Unido. “Las empresas de estos países tienen más opciones de financiación”.

El segundo Barómetro de Innovación Internacional de Ayming añade que cada vez son más las empresas que buscan financiar la innovación a través de campañas de crowdfunding o de la financiación de capital/deuda a medida que los inversores ven los beneficios de invertir en pequeñas empresas innovadoras.

En cualquier caso, la pandemia y su impacto –“ya sea financiero o político”- ha reducido el optimismo para el futuro. El informe expone que las expectativas de incrementos presupuestarios, grandes o pequeños, se han reducido un 12 %.  “Hay mucho pesimismo en España. Todo el mundo piensa que va a haber una crisis económica muy grande. Una recuperación en forma de V ahora parece improbable. Los gobiernos necesitan encontrar una manera de estimular sus economías y encontrar una ruta para salir de la crisis de la COVID-19; para lo cual la innovación será vital”, añade Carlos Artal.

Innovación sostenible

El Barómetro destaca cómo la innovación sostenible está siendo impulsada de manera orgánica gracias a empresas que buscan mejorar su propia productividad. “Es necesaria una mayor iniciativa gubernamental para impulsar con urgencia esta tipología de innovación”, añade el documento.

Sin embargo, aunque la mayor parte de las corporaciones expresa su apoyo a la sostenibilidad, son pocas las que otorgan a estas prácticas un enfoque de I+D. El 35 % de las empresas gastan entre el 1 % y el 10 % en proyectos de innovación sostenible. Las motivaciones de estas compañías están más próximas a mejorar el rendimiento empresarial o a ser fieles a unos valores determinados que a cumplir con lo estipulado en la legislación gubernamental correspondiente.

El informe especifica el efecto negativo de la pandemia sobre la capacidad de las empresas para experimentar una innovación sostenible, aún considerada por muchos encuestados como un lujo. Desde Ayming recomiendan a los gobiernos impulsar definiciones más claras de I+D sostenible y desarrollar incentivos fiscales específicos de manera adicional.

Los que cada vez tienen menos dudas sobre la conveniencia de estas estrategias son los ciudadanos. “La sostenibilidad es ahora algo que los ciudadanos conocen y desean”, explica Carlos Artal. “Ya no es algo ‘agradable de tener’. Las generaciones más jóvenes están priorizando el medioambiente y las empresas deben estar a la altura de esta demanda o se esfumarán en 10 años”, sostiene el máximo responsable de Ayming en España. 

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