chile agujero negro
La impresión de un artista muestra las órbitas de los objetos en el triple sistema HR 6819 donde está el agujero negro. Foto: ESO/L. Calçada

El agujero negro más cercano a la Tierra ha sido descubierto por un equipo de astrónomos del Observatorio Europeo Austral (ESO), y otros institutos. El agujero negro está más cerca de nuestro sistema solar que cualquier otro encontrado hasta la fecha y forma parte de un sistema triple que se puede ver a simple vista. Los científicos encontraron evidencia de este utilizando el telescopio MPG / ESO de 2.2 metros en el Observatorio La Silla de ESO ubicado en Chile.

El agujero negro se encuentra a solo 1.000 años luz de la Tierra (cada año luz equivale a 9.5 billones de kilómetros). En términos del cosmos e incluso de la galaxia es como si estuviese en nuestro vecindario, según el astrónomo del ESO Thomas Rivinius, quien dirigió el estudio publicado este miércoles en la revista Astronomy & Astrophysicsc.

Situado en la constelación de Telescopio, el sistema está tan cerca de nosotros que sus estrellas pueden ser vistas desde el hemisferio sur en una noche oscura y clara sin prismáticos ni telescopio. “Este sistema contiene el agujero negro más cercano a la Tierra que conocemos”, ha enfatizado Rivinius.

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El equipo observó originalmente el sistema, llamado HR 6819, como parte de un estudio de sistemas de doble estrella. Sin embargo, al analizar sus observaciones, se quedaron atónitos cuando revelaron un tercer cuerpo no descubierto anteriormente en el HR 6819: un agujero negro

“Originalmente, estábamos buscando algo bastante diferente, solo un sistema estelar binario normal. Esperábamos que las observaciones detalladas nos ayudaran a entender por qué las dos estrellas normales de allí son bastante diferentes: una está rotando tan rápidamente que casi se separa y la otra está rotando muy lentamente. Así que esto es lo que buscábamos y entonces nos dimos cuenta de que en realidad hay tres estrellas”, precisa en entrevista con Innovaspain Rivinius.

Las observaciones con el espectrógrafo FEROS del telescopio MPG/ESO de 2,2 metros en La Silla mostraron que en una de las dos estrellas visibles orbita un objeto no visto cada 40 días, mientras que la segunda estrella está a una gran distancia de este par interior.

Dietrich Baade, astrónomo emérito de ESO en Garching y coautor del estudio ha asegurado que las observaciones para determinar el período de 40 días tuvieron que ser extendidas a lo largo de varios meses.

El agujero negro oculto en HR 6819 es uno de los primeros agujeros negros de masa estelar encontrados que no interactúa violentamente con su entorno y, por lo tanto, parecen verdaderamente negros. Pero el equipo pudo detectar su presencia y calcular su masa estudiando la órbita de la estrella en el par interior. 

“Un objeto invisible con una masa de al menos cuatro veces la del Sol solo puede ser un agujero negro”, fue la conclusión de Rivinius.

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Hasta la fecha, los astrónomos han detectado solo un par de decenas de agujeros negros en nuestra galaxia. Casi todos interactúan fuertemente con su entorno y hacen notar su presencia liberando poderosos rayos X en esta interacción. Pero los científicos estiman que, durante la vida de la Vía Láctea, muchas más estrellas colapsaron en agujeros negros al terminar sus vidas. 

El descubrimiento de un silencioso e invisible agujero negro en HR 6819 proporciona pistas sobre dónde podrían estar los muchos agujeros negros ocultos en la Vía Láctea. “Debe haber cientos de millones de agujeros negros ahí fuera, pero solo conocemos unos pocos. Saber qué buscar debería ponernos en una mejor posición para encontrarlos”, dice Rivinius. Para Baade, encontrar un agujero negro en un sistema triple tan cerca indica que estamos viendo solo “la punta de un emocionante iceberg”.

Un homenaje

Este estudio fue impulsado por un amigo y colega de Rivinius, Stan Stefl, quien murió en un accidente de coche en 2014, por lo que el estudio se estancó un poco en aquel entonces.

Este trabajo hizo reflexionar a Rivinius sobre los descubrimientos que quedan por hacer en la cercanía de la Tierra. “Gran parte de mi trabajo lo he hecho con estrellas brillantes, visibles a simple vista. Algunas personas piensan que son aburridas, ya que no se necesita de un gran telescopio para estudiarlas, y como no están en el otro extremo del universo, no están fuera de lo común. Pero ese es el punto: encuentras algo nuevo tan cerca, que debe ser muy común en todas partes. Estoy bastante seguro de que hay muchos descubrimientos por hacer incluso en las estrellas cercanas y brillantes”.

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