UNICEF Lab
El Carmen, una escuela en Barrio Unión, en las afueras de Caracas, Venezuela, en junio de 2019. Foto: UNICEF.

El mundo de la acción social no es ajeno al de la innovación. El programa de aceleración de startups de carácter social, UNICEF Lab, es prueba de ello. Esta iniciativa lanzada por Unicef Comité Español en colaboración con ISDI Accelerator, la aceleradora de la escuela de negocios ISDI, tiene como objetivo encontrar soluciones disruptivas a los desafíos que enfrenta la infancia más vulnerable.

La primera convocatoria lanzada por la aceleradora, abierta hasta el 2 de enero de 2020, apoyará con hasta 15.000 euros de inversión a los cinco proyectos más innovadores de España y Latinoamérica, centrados en los derechos de la infancia.

UNICEF Lab ha comenzado en esta región que cuenta con “un territorio común con unas características diferenciadas a otras regiones”, explica el director de Innovación, Integración de Datos y Tecnología de UNICEF, Luis López Catalán. “Expresarnos en castellano es un valor que colabora y facilita la contribución de startups y emprendedores de estos países”, afirma López Catalán, lo que permitirá que las propuestas exitosas se repliquen más fácilmente.

Esta iniciativa surge frente a la escasez de proyectos innovadores enfocados en la infancia. “Hacen falta muchos proyectos innovadores para lograr que todos los niños y niñas sean y vivan plenamente el derecho a ser niños, a ser felices, a tener educación, estar protegidos a disfrutar de la salud y a crecer en paz”, opina.

Los proyectos seleccionados participarán en un programa de aceleración de tres meses, con formación, mentorización durante todo el proceso, acceso a servicios gratuitos o con un alto descuento, proveídos por empresas como Amazon, Braintree, Marketo, Sendgrid, así como networking y apoyo en la búsqueda de financiación adicional.

UNICEF Lab busca startups que aporten soluciones en cinco áreas: nuevas formas de financiación, como micro-donaciones, campañas de crowdfunding, redondeo solidario, ventas solidarias, criptomonedas, donaciones por RRSS; nuevo contenido específico y personalizado para cada público objetivo, como realidad virtual o aumentada, tecnología por voz, contenido móvil, sensores; confianza, datos y seguridad, como blockchain, inteligencia artificial, big data o marketing automation; optimización de procesos clave para mejorar la eficiencia de las organizaciones no lucrativas; e innovación disruptiva, con nuevos productos, servicios, herramientas, tecnologías o modelos de negocios que puedan contribuir a la puesta en marcha, al apoyo y mejora de causas sociales.

López Catalán cree que el mundo de la acción social necesita “un cambio de mentalidad” para que “la innovación (que es más que la creatividada) fluya, sea eficiente, prenda rápido, cueste poco y sea sostenible”. Para él, es “imprescindible” unir el terreno de la acción social con el del emprendimiento. “Defender los derechos de la infancia es una tarea común. Para nada es exclusiva o un privilegio de las entidades sociales. Muchas empresas ya están desarrollando acciones relevantes de Responsabilidad Social Corporativa y de innovación para la infancia”, detalla.

“El cumplimiento de la Convención de los Derechos de la Infancia (CDN) no es una opción en un mundo que quiere lo mejor para sus niños y niñas y quiere alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Solo trabajando juntos lo vamos a conseguir. No es magia. Es innovación”, concluye López Catalán.

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