Stratobus: inspiración clásica e intenciones disruptivas

Thales Alenia Space presenta en Madrid una de sus grandes apuestas que aúna lo mejor las tecnologías dron y satélite

La Primera Guerra Mundial o las excentricidades de los años 20 supusieron el apogeo de los dirigibles, los mismos gigantes que en diferentes versiones, más o menos imposibles, encendieron la imaginación de Verne o H.G. Wells. Algunos accidentes trágicos y los avances de la aviación les relegaron a un papel secundario, casi testimonial, con síntomas de leve mejoría en los 90, cuando un ramillete de zeppelines volvió a surcar los cielos con fines solo publicitarios.

La tecnología visionaria de Thales Alenia Space recupera sólo algunos retazos de aquellas primeras pretensiones, quizá lo justo para que se mantenga viva la evocación fantasiosa. Pero el Stratobus, presentado ayer en Madrid, es pura innovación; aglutina lo mejor de la tecnología dron y satélite y saldrá a escena a partir de 2022, fecha estimada por la compañía para su lanzamiento comercial definitivo tras llevar a cabo los tests necesarios en 2019.

Con sus 115 metros de longitud y 7 toneladas de peso, el Stratobus, es un pseudo-satélite de alta altitud (HAPS) que operará de forma estacionaria (una de sus grandes ventajas sobre otras opciones) a 20 km de altura, una distancia que no es casual. Como explicaba José Antonio Álvarez, Director de Relaciones Institucionales y Estrategia de Thales Alenia Space en España, a esa altitud, el sistema de propulsión eléctrica del Stratobus se enfrentaría a corrientes de viento más leves (puede afrontar vientos de hasta 90km/h sin moverse) y su estabilidad está garantizada. Además permanecerá fuera de las rutas del tráfico aéreo. “Esto no quiere decir que no podamos desplazarlo”, añadía Álvarez en alusión a los 1.000 km de un tirón que puede recorrer el Stratobus. “Por ejemplo, podríamos llevarlo sin problemas desde el sur de Francia hasta Sevilla”.

El Sratobus es multi-misión y su carga útil, mucho mayor de lo convencional, de hasta 250 kg –“los drones suelen portar 5-10kg”- es modulable y albergará los sensores necesarios en cada situación. A priori, es idóneo para tareas de vigilancia marítima y terrestre (incendios, fronteras, narcotráfico y otras actividades ilegales), reconocimiento óptico e ISAR de objetivos, monitorización medioambiental (detectar manchas de petróleo en el mar, control de contaminación) y monitorización urbana.

Con un horizonte óptico de hasta 500 km, posible “gracias a su privilegiada posición”, está capacitado para ser la solución a problemas de cobertura móvil en zonas remotas o en lugares que durante determinados períodos multiplican su población y las redes convencionales se saturan, o para complementar la señal de GPS o Galileo. “El Stratobus sería como un repetidor en el cielo”, indicaba Álvarez. Estas virtudes hacen que ya tenga sus primeras novias; desde la administración, “principalmente en misiones de paz, humanitarias o ante crisis migratorias”, a operadores de observación y teleco. Los planes de Thales pasan por un modelo de negocio variable. Lo pondrán en manos de terceros pero también prestarán servicios directamente.

Con una vida útil de una década (cada año ‘bajará’ de los cielos y pasarán una revisión) es 100% ecológico y la propulsión eléctrica se complementa con energía solar. Un punto que ha supuesto un reto en el diseño, ya que mientras la carga útil no puede moverse para no alterar la misión encomendada, el movimiento de la luz solar implica la rotación de la plataforma para que todas las células solares aprovechen al máximo la energía recibida. Stratobus será controlado en todo momento, bien directamente mientras esté en el campo de visión desde tierra, bien por satélite una vez haya alcanzado su posición habitual.

De momento habrá que esperar para verlos en acción. Y verlos literalmente. Si la Estación Espacial Internacional es visible desde la Tierra (esta app te avisa de cuando estará cerca de tu posición) con los Stratobus será más fácil. Bastarán un poco de suerte, un día despejado y un telescopio.

Tecnología española

Thales Alenia España tiene una responsabilidad importante en el proyecto ya que se encargará de liderar e implementar las misiones vinculadas a telecomunicaciones y operará el movimiento de la plataforma. Además, María Andrea Vidal, estudiante de doble diploma de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio (ETSIAE) de la Universidad Politécnica de Madrid y del ISAE-SUPAERO, participó en el proyecto Stratobus a través de su Trabajo Fin de Máster, “Desarrollo del Stratobus GNC Matlab Simulator”, realizado en Thales Alenia Space en Cannes (Francia), lo que le valió el Premio Embajada de Francia en España-UPM, que reconoce los mejores TFM en el marco de los acuerdos de doble titulación hispano-francesa.

Eduardo Bellido, CEO de Thales Alenia Space en España recordaba en la presentación del proyecto que la ‘pata’ española, que este año cumple 30 años, cuenta con más de 300 ingenieros, dedica un 12% de la inversión a I+D, ha participado en la construcción de más de 500 satélites (es la número 1 en este segmento) o ha entregado más de 3.000 equipos, “aproximadamente uno al día”, apuntaba Bellido. Los mercados en los que opera, todos bajo el paraguas de la estabilidad, son principalmente en el entorno europeo, y dedicados a la observación de la Tierra, las telecomunicaciones, y las ciencia y exploración. “El 46% del mercado corresponde al ámbito institucional –ESA, UE, doméstico- aunque un 33% está vinculado a las exportaciones destinadas a otras agencias espaciales, entre ellas la NASA”, concluía el directivo.

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