“Hay que hacerlo muy mal para no tener éxito”

Silvia Leal expone en PIW cómo el tsunami digital viene repleto de oportunidades al alcance de todos

“La velocidad de un tsunami es de entre 800 y 1.000 km/hora. Es muy difícil escapar”. Así empezaba Silvia Leal –doctora en Sociología, experta en E-Liderazgo- su intervención en Pamplona InnovAction Week esta mañana. El tsunami con el que ha tenido contacto la audiencia en el Palacio Baluarte no ha sido por fortuna un fenómeno natural catastrófico, aunque el otro, el protagonista de hoy, de carácter digital, no está exento de peligros (y de oportunidades).

El 47% de los trabajos que conocemos van a desaparecer en los próximos años, también 4 de cada diez empresas. El aviso de Bruselas es tajante. Pero Europa también lanza un SOS al que casi todos estamos convocados: son necesarios 25 millones de emprendedores para mantener la competitividad del continente. “Hay por lo tanto una oportunidad única para subirse al tsunami y salir reforzado”- añadía Leal como primera recomendación a PYMES y micro PYMES en su transformación.

En el cambio, ingredientes tecnológicos que no son nuevos en muchos casos pero que sí viven una evolución trascendental en una convergencia inédita. Algunos tuvieron un origen militar, como la Realidad Virtual y la Realidad Aumentada –“para cuya aplicación bastan los 14 euros que cuestan unas gafas en Amazon”- la gamificación –“clave para dar con la vacuna del SIDA , reclutar soldados con un videojuego o que los chinos decidan qué coche quieren que fabrique Volkswagen”- y los drones –“hoy se enfrentan a problemas legales, pero drones ambulancia acabarán salvándonos la vida”, explicaba Leal, que no ha querido olvidarse de otras tecnologías que nacen “en la ciencia ficción”. Hablamos de Internet de las Cosas, “anticipada en la novela Ubik, de Philip K. Dick”; Big Data, “que permitió a Alemania ganar el Mundial de la FIFA de 2014”; Inteligencia Artificial o Robótica Humanoide, sobre la que Leal ha expuesto el caso de Kirobo, el pequeño robot japonés que pronto será nuestro copiloto en el coche y que percibirá nuestro estado de ánimo o nuestra forma de conducir y actuará en consecuencia, “cambiando la música o enviando información a nuestra compañía de seguros”.

La experta ha incluido en la ecuación el valor creciente de la impresión 3D, y de nuevo cómo se ha democratizado su uso incluso en esferas avanzadas. “Por 10.000 dólares podemos comprar una impresora con la que imprimir nuestras propias orejas”.

Ejemplos que encienden bombillas, que estimulan, pero que necesitan pegamento. “Lo más importante es estar alerta”- anunciaba Leal, para quien hacen falta dos elementos más par innovar en transformación digital: pasión e ingenio.

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