quetzal-1 satélite
Imagen del satélite guatemalteco Quetzal-1. Foto cedida por Víctor Hugo Ayerdi.

Mide diez centímetros de cada lado y pesa un kilogramo. Así es Quetzal-1, un satélite estándar CubeSat, el primero que será lanzado por Guatemala. Aunque se esperaba que el nanosatélite viajara este lunes a la Estación Espacial Internacional, el codirector del proyecto, Víctor Hugo Ayerdi, ha aclarado a Innovaspain que todavía no ha sido lanzado.

“Este viernes será trasladado a la Estación Espacial Internacional a bordo de la cápsula Dragon de Space X. Luego de eso, se programará su lanzamiento al espacio desde el módulo Kibo de la estación, posiblemente en abril”, ha asegurado el también director de Ingeniería Mecánica e Industrial de la Universidad del Valle de Guatemala.

Quetzal-1 —el ave nacional del país centroamericano— viajará al espacio “con el fin de evaluar si este puede utilizarse para detectar concentración de clorofila en cuerpos de agua”, ha precisado Ayerdi. En concreto, el satélite permitirá verificar la clorofila de la cianobacteria que afecta al lago de Atitlán, el cuerpo más grande del país y uno de sus principales atractivos turísticos.

Estas algas parcialmente tóxicas se forman en los cuerpos de agua dulce cuando son contaminadas por aguas residuales, pesticidas y fertilizantes. Las aguas de este lago, la única fuente de agua para las poblaciones del sur de la cuenca, llevan años contaminadas. La contaminación del agua es un problema que azota a otros ríos y lagos del país.

El proyecto involucró a más de 100 personas, con un promedio de 21 años, principalmente estudiantes de Ingeniería Mecatrónica y Mecánica Industrial, de Ciencias de la Computación, Electrónica, Física, Comunicación y Letras de la universidad.

“Para mi el proyecto demuestra lo que pueden hacer jóvenes guatemaltecos con dedicación, perseverancia y entusiasmo”, ha destacado el ingeniero. Este costó aproximadamente 260.000 dólares. La universidad no pudo asumir este presupuesto y tampoco recibió apoyo del Gobierno guatemalteco. Los costes de lanzamiento serán asumidos por la Oficina de las Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Exterior (UNOOSA, por sus siglas en inglés) y por la Agencia de Exploración Aeroespacial Japonesa (JAXA).

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El satélite está compuesto por módulos de comunicación, potencia, estructura, sistema de control y determinación de actitud, computadora de a bordo y carga útil (un sensor compuesto de una cámara monocromática un carrusel de filtros y un motor piezoeléctrico). Los científicos mismos crearon el 70 % de estos componentes

La primera astronauta japonesa, Chiaki Mukai, visitará este mes el proyecto con el fin de afinar detalles del lanzamiento del satélite, que fue enviado a Japón en diciembre para su ensamblaje, con el apoyo de la JAXA.

El sueño de lanzar el primer satélite del país centroamericano comenzó en junio de 2012. Motivado por una competencia en Texas que simulaba una misión espacial, un grupo de cinco estudiantes, junto con el ingeniero espacial y codirector del proyecto Luis Zea, se lanzó a la aventura. Tiempo después, en 2014, se esbozó su creación y ganaron el concurso Kibocube, un programa de fomento para países en vías de desarrollo sin programa espacial propio.

La información del satélite será recopilada por la universidad que analizará los datos y los compartirá con especialistas interesados en la conservación del lago Atitlán, como la Asociación de Amigos del Lago, así como con autoridades del Gobierno.

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