Marisa Fernández Rodríguez, Jesús María Sanz y Sebastià Xambó (de izq. a dch.), Medallas RSME 2019.

En común tienen una extensa carrera científica y académica jalonada de logros en el campo de la investigación, la docencia y la divulgación. Esto es lo que ha convertido a Marisa Fernández Rodríguez, catedrática de Geometría y Topología de la Universidad del País Vasco; Jesús María Sanz Serna, catedrático de Matemática Aplicada en la Universidad Carlos III de Madrid, y Sebastià Xambó Descamps, profesor emérito de Matemáticas en la Universitat Politècnica de Catalunya, en las personas distinguidas con las Medallas RSME 2019.

Estos galardones se crearán hace cinco años, a la vez que el Premio de Investigación Matemática Vicent Caselles que la Real Sociedad Matemática Española (RSME) y la Fundación BBVA entregan para reconocer la labor, creatividad, originalidad y resultados de menores de treinta años en las primeras etapas de sus carreras científicas.

También se han dado a conocer el nombre de los ganadores de dicho reconocimiento, que en esta quinta edición reciben: Daniel Álvarez Gavela, María Ángeles García-Ferrero, Xabier García Martínez, Umberto Martínez Peñas, Carlos Mudarra Díaz-Malaguilla y Marithania Silvero Casanova.

Asimismo, se ha anunciado el ganador del Premio de Investigación José Luis Rubio de Francia, un galardón más asentado en el tiempo – fue el primer premio que entregó de la RSME– y dirigido a jóvenes investigadores e investigadoras bien españoles o bien que hayan realizado su trabajo en España. En esta ocasión, ha sido otorgado a Joaquim Serra Montolí.

Investigadores júniors

En el caso de los Premios Vicent Caselles “el objetivo es reconocer a investigadores júniors que se encuentran en la primera fase de su trabajo posdoctoral” y así “apoyar la trayectoria de los jóvenes”, afirma Francisco Marcellán, presidente de la RSME. Y es que los ganadores se eligen entre la producción investigadora de tesis doctorales del campo de las matemáticas, con una base de potenciales candidatos del orden de 600 personas.

Hay cantera y el relevo generacional en este campo de la ciencia está asegura, afirma Marcellán. “Este año el número de solicitantes ha batido récords y eso que los matemáticos en general somos muy poco propensos que previamente sabemos que van a ser muy competitivas”, añade en declaraciones a Innovaspain.

Investigadores séniors

En el otro extremo de la carrera profesional “las Medallas tienen el objetivo de reconocer a aquellos colegas que han destacado por su compromiso con la Real Sociedad Matemática Española y que también han desarrollado una meritoria actividad docente o divulgadora”, continúa el presidente de la entidad.

Marisa Fernández Rodríguez es una destacada docente e investigadora con proyección internacional. Ha tenido una fuerte implicación en entidades matemáticas nacionales y supranacionales (como CEMAT, RSME o EMS). Ha desarrollado su investigación en el área de Geometría y Topología, concretamente en Geometría Riemanniana, Geometría Simpléctica y Compleja, con más de 100 publicaciones, varias de ellas publicadas en revistas de prestigio y con gran impacto. Miembro de la Comisión de Relaciones Internacionales de la RSME entre 1998 y 2005, ha tenido un papel fundamental en diversas agencias de evaluación.

“Es un motivo de alegría notar el aprecio y la consideración, por parte de mis colegas españoles, a la dedicación y al esfuerzo que he realizado en distintos aspectos de mi actividad académica”, asegura la catedrática, quien se declara “afortunada de haber convertido mi vocación juvenil, la de las Matemáticas, en mi trabajo profesional”. Aparte de centrar sus esfuerzos en la investigación, “con la que realmente disfruto”, mantiene que “siempre intentaré ayudar en lo que sea útil para la comunidad matemática”.

Por su parte, Jesús María Sanz Serna ha desarrollado su actividad investigadora en la resolución numérica de ecuaciones diferenciales y de ecuaciones en derivadas parciales de evolución, con aportaciones extraordinarias en su campo, como muestran la cantidad de trabajos posteriores basados en sus ideas y los reconocimientos científicos. Primer español invitado a impartir una conferencia plenaria en el International Congress of Mathematicians (1994), es miembro distinguido de SIAM (Society for Industrial and Applied Mathematics) y de la AMS (American Mathematical Society), ha sido rector de la Universidad de Valladolid (1998-2006) y en la actualidad preside la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. 

Sanz Serna ha expresado sorpresa y agradecimiento por la Medalla. “He completado 44 cursos como profesor y mi principal motivación ha sido tratar de cumplir con las obligaciones del puesto”, señala. Y precisa: “He procurado impartir bien las clases y elegir con cuidado qué explicar y cómo explicarlo. En investigación siempre he intentado encontrar soluciones a problemas, más que buscar problemas que se pudiesen resolver con lo que yo ya sabía". Como cuestiones a mejorar, defiende la importancia de potenciar el razonamiento y eliminar los aspectos memorísticos, rutinarios y algorítmicos, así como revisar la evaluación de la investigación para potenciar la calidad y frente a la cantidad de artículos.

Por último, Sebastià Xambó ha realizado un extraordinario servicio a la comunidad matemática catalana y española. Presidente de la Sociedad Catalana de Matemáticas (1995-2002), sus gestiones lograron llevar a Barcelona el tercer congreso de la European Mathematical Society (2000). Ha sido el principal impulsor de “El Árbol de las Matemáticas”, ArbolMat, y comisario de la exposición itinerante “Imaginary, una mirada matemática”. Cuenta con más de 40 artículos en Geometría Algebraica y Teoría de Códigos y ha publicado varios libros de texto avanzados y monografías de investigación.

Con satisfacción, alegría y como un estímulo recibe esta medalla Sebastià Xambó, cuyas principales motivaciones han sido “la convicción de que las investigaciones matemáticas son intrínsecamente valiosas, que el lenguaje matemático es primordial para elaborar y analizar modelos y teorías en las ciencias e ingenierías y que el quehacer matemático, puro o aplicado, no precisa más recompensa que el gozo intelectual que siempre regala”. Además de poner en valor el estado de la investigación matemática española, el catedrático destaca el reconocimiento de la comunidad internacional y el potencial de los jóvenes, pero también se muestra partidario de reflexionar sobre lo que se debería mejorar.

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