Los hortalizas Magic vienen del acrónimo de Multi-parent Advanced Generation InterCross, es decir, poblaciones multiparentales de generación avanzada. Especies como el trigo, el maíz, el tomate o la berenjena ya tienen esta parte «mágica», pero el instituto Comav de la UPV (Universidad Politécnica de Valencia) ha conseguido desarrollar la primera población de pimientos Magic de todo el mundo. Y esto implica más sabor, más nutrición, más resistencia a sequías y otras características únicas.
Neus Ortega, investigadora del COMAV-UPV, detalla que el pimiento es uno de los cultivos hortícolas más importantes a nivel mundial. «Otras poblaciones Magic han sido desarrolladas en otras especies comerciales, pero aún no existía una población Magic en pimiento. Pensamos que desarrollar esta población es clave para identificar nuevos genes que sean determinantes en caracteres de interés como puede ser la producción, la calidad, la acumulación de compuestos antioxidantes o la tolerancia al estrés», asegura.
Este tipo de poblaciones Magic, básicamente consisten en un conjunto de líneas, de individuos, que han sido derivados de un cruce entre más de dos parentales. En este caso, es una población que ha sido derivada de un cruce de ocho parentales. Estos presentan combinaciones únicas de características de interés que tienen los parentales. Que además, por la variabilidad y la combinatoria presente en esta población, permite estudiar la base genética de estos caracteres de interés con mucha mayor precisión.
«Nosotros consideramos que esta población experimental Magic de pimientos que hemos desarrollado es clave por la elevada combinatoria que hemos observado en sus individuos y que puede presentar nuevas combinaciones de genes que den lugar a individuos más resistentes a plagas o más tolerantes al estrés», explica Ortega.
«Es por ello que en estas próximas generaciones de la Magic donde las estirpes están más fijados genéticamente, vamos a dedicarnos a estudiar caracteres de tolerancia a estreses aplicando, por ejemplo, el de la sequía o la salinidad, para identificar regiones genómicas; en definitiva, genes que pueden estar relacionados con esta tolerancia a causas derivadas del cambio climático».
Cómo lo hicieron
Con esta información de los genes, que pueden ser interesantes para la tolerancia, se pueden buscar variedades en el mercado o incluso desarrollar nuevas, que presenten un mayor potencial ante los retos de la agricultura.
Esta población de pimientos lleva unos diez años en desarrollo. En primer lugar, se llevó a cabo un proceso de selección de las líneas parentales señalando aquellas variedades con características de interés como mayor calidad de fruto o facilidad de manejo agrícola. A continuación, se realizaron diferentes cruces entre ocho variedades para identificar cuáles eran las mejores combinaciones, ya que al incluir dos especies diferentes, había problemas en algunos cruces.
Una vez estuvieron seleccionados tanto las variedades como los cruces, se cruzaron los parentales por parejas, que dio lugar a cuatro híbridos simples. «Y, en un esquema de embudo —cuenta la investigadora Ortega—, los híbridos se cruzaron entre ellos por parejas, y los híbridos dobles se cruzaron con parejas para dar lugar a una colección de individuos con combinaciones únicas de los ocho parentales, pudiendo compararse a hermanos que tienen características de ambos parentales pero con combinaciones únicas».
Partiendo de estas plantas únicas, se obtuvo semilla de autofecundación —es decir, de un cruce con ella misma—, para fijar genéticamente estas líneas durante cuatro generaciones. En una publicación de la revista Horticulture Research se explican los resultados fenotípicos, o sea, las características observables de la planta, y los resultados genéticos de la tercera generación de autofecundación.
«Ahora mismo, hemos avanzado dos generaciones más de pimiento y estamos analizando la quinta generación. Consideramos que nuestro trabajo en la tercera generación es muy interesante, ya que hemos relacionado algunas características como el color y la firmeza del fruto, el color del tallo o la posición de la flor con regiones génicas, y en estas futuras generaciones donde las estirpes ya están más fijadas nuestra idea es seguir evaluando para caracteres más complejos», afirma Ortega.




