Investigadores de la Universidad Nacional de La Plata y el CONICET han llevado a cabo un desarrollo pionero en Argentina, las Cepas Argentinas Terapéuticas (CAT), el primer cultivo científico de cannabis en el país.

“Es el primer cultivo argentino pero, ante todo, platense”, ha afirmado Darío Andrínolo, investigador del CONICET y coordinador del proyecto Cannabis y salud, a la agencia TSS. Andrínolo ha explicado que el producto es la mezcla de una variedad del sur con otras cepas de la región, en tanto que las primeras tres cepas terapéuticas tienen características genéticas, morfológicas y fisiológicas particulares que actualmente estudian en el laboratorio.

“Las renombramos como Cepas Argentinas Terapéuticas con el objetivo de formar un listado y un cepario nacional, donde investigadores de otras partes del país puedan sumar las suyas siguiendo un protocolo de caracterización. Así podremos tener una amplia variedad de cannabis medicinal que nos permita seguir investigando y que el usuario pueda acceder con mayor seguridad”, ha detallado Andrínolo. Los padecimientos en los que se puede implementar el uso de cannabis son varios: párkinson, esclerosis, cáncer, autismo, entre otros, por lo cada uno tiene sus especificidades. 

El proyecto empezó hace unos años, a raíz de otro en el que se hacía un control de calidad de los aceites, resinas y flores que usaban los cultivadores de la zona y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Los científicos del Centro de Investigaciones del Medio Ambiente (CIM- CONICET/ UNLP) y de la Cátedra de Toxicología de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP) obtuvieron datos que les permitieron probar distintas mezclas hasta obtener las primeras cepas con las que empezaron a trabajar a partir de reuniones con organizaciones dedicadas al cultivo de cannabis medicinal, como El Jardín del Unicornio y Mamá Cultiva.

El actual marco legal no facilita el acceso ni la importación de semillas, plantas y preparados, pese a que en 2017 se aprobó la Ley 27350 para habilitar el uso medicinal de cannabis y crear un programa nacional a fin de impulsar su investigación y producción pública. De ahí que los investigadores de la UNLP y el CONICET decidieron utilizar sus propias semillas con base en el conocimiento provisto por cultivadores de la región.

Daniel Loza, un cultivador platense conocido como “el profesor botánico”, desarrolló una de las cepas (CAT 3), con la que descubrió los beneficios del cannabis en el 2000, cuando le diagnosticaron una hepatitis avanzada y le pronosticaron solo ocho años más de vida. Luego de mucho tiempo de investigación –probando técnicas de siembra, cultivo y mezclando variedades genéticas–, logró preparar aceites tanto para él como para otras personas enfermas. 

Fue detenido el año pasado por canjear aceite a cambio de comida u otorgarlo de manera gratuita, ya que la policía había detectado sus cultivos por medio de drones. Cuatro días después fue liberado gracias a la presión social. Unos meses más tarde falleció a causa de un contagio de una tuberculosis en prisión. 

De sus experiencias de siembra, cultivo, secado, curado y mezclas genéticas para crear otras nuevas e idear un sistema de presión al vacío, nació el canal de Youtube “Quinto Elemento”, una guía del autocultivo en Argentina. 

“Las autoridades de la Secretaría de Salud siguen con una visión prohibicionista propia del pasado. La ley dice que es importante investigar sobre cannabis medicinal, pero no se pueden importar semillas y se castiga el uso de plantas locales. Entonces, la pregunta es: ¿Qué votaron los diputados si a dos años de la ley no se puede hacer nada?”, ha cuestionado Andrino.

Además, junto con investigadores de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLP, el equipo de trabajo analiza los efectos del uso de aceite de cannabis en el tratamiento de epilepsia idiopática refractaria en perros. En los casos observados hasta el momento han podido constatar una disminución casi total de la frecuencia e intensidad de las convulsiones.

Asimismo, en colaboración con profesionales del Hospital Roffo de la Ciudad de Buenos Aires han estudiado la relación existente entre los aceites utilizados por pacientes terminales y los beneficios observados como mejora del apetito, del ánimo y disminución del uso de opioides. De acuerdo con Andrínolo, abrirán nuevas líneas de investigación vinculadas a la inflamación y el cáncer.  “Necesitamos que destraben un montón de situaciones y que apoyen abiertamente la investigación sobre cannabis medicinal”, ha concluido.

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