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Biotecnología vasca para investigar los buenos usos farmacológicos del cannabis

La firma Aleovitro podrá cultivar in vitro plantas de cannabis que tengan unos principios químicos de alta calidad para que estas puedan ser utilizadas posteriormente en nuevos medicamentos
cannabis

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha aprobado hasta la fecha dos medicamentos basados en derivados o componentes del cannabis. Después de rigurosos controles de supervisión sanitaria, ambos medicamentos ofrecían mejorías en la calidad de vida a pacientes para una enfermedad rara (Síndrome de Lennox-Gasutat (SLG),o para la Esclerosis Múltiple (EM).

En la actualidad, a nivel mundial se están desarrollando numerosas líneas de investigación farmacológica y cosmética con derivados del cannabis, productos que podrían ser aprobados en los próximos años. De hecho, se estima que el mercado de productos farmacéuticos derivados del cannabis, en franca expansión, podría alcanzar un mercado de más de 2.400 millones de euros en Europa en poco más de 3 años.

Para obtener estos derivados del cannabis se requieren unos muy estrictos controles de supervisión y seguimiento. Pero también es necesaria una materia prima con unos estándares de calidad muy elevados en sus principias químicos, pero, sobre todo, con estándares muy homogéneos y estables de cara a su producción comercial. Solo unos pocos laboratorios a nivel europeo están autorizados para proporcionar esta materia prima.

Autorización a Aleovitro

Precisamente, la AEMPS acaba de dar la autorización a un equipo de trabajo formado por la biotecnológica vizcaína Aleovitro, junto con el Instituto de Ciencias Agrícolas, adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), para investigar sobre nuevos usos farmacológicos del cannabis. Tan solo otros 14 laboratorios en España, en su mayor parte ligados a grandes centros de investigación o multinacionales, tienen esta autorización con fines de investigación.

“Que una micropyme como nosotros haya sido capaz de obtener una autorización de este nivel es un hecho muy significativo y que, indirectamente, nos ha dado una reputación y una dimensión internacional que hasta este momento no teníamos en el campo de las plantas”, admite Eneko Ochoa, socio de Aleovitro.

La firma es una ‘startup’ creada en 2014 y con su base de operaciones en la aceleradora de empresas BIC Bizkaia, en Derio. Aleovitro se dedica, entre otras actividades, a cultivar todo tipo de plantas con una tecnología propia utilizando la espectrometría de masas y la micropropagación (es decir, ‘in vitro’) e investigar así sobre plantas aromáticas y/o medicinales singulares o en peligro de extinción, actividades incluidas en la estrategia de especialización inteligente RIS3 Euskadi.

Con el proyecto aprobado, el equipo de trabajo –formado por cuatro profesionales especializados en química orgánica y biología de ambas organizaciones- se pretende obtener una serie de nuevas plantas de cannabis (denominados ‘quimiotipos élite’) que serán cultivados ‘in vitro’ en las instalaciones de Aleovitro.

La idea es analizar químicamente los componentes de los derivados de cannabis más idóneos para futuros tratamientos farmacológicos o cosméticos, e investigar al mismo tiempo sobre tejidos vegetales para hacer crecer plantas libres de enfermedades y químicamente estables y resistentes a diferentes situaciones de estrés (lumínico, hídrico, etc.).

Estas nuevas plantas que ahora se investigarán en Bizkaia deberán contar con una determinada composición en sus principios activos (aptos para los usos farmacológicos o cosméticos que se precisen) y que sean estables en la producción de los derivados cannabinoides bajo diferentes condiciones de cultivo, para posteriormente proceder a su registro y protección intelectual para su uso en futuros tratamientos farmacológicos, base de las investigaciones que ahora dan comienzo.

En los siete años de andadura de Aleovitro, la biotecnológica vizcaína ha logrado, gracias a análisis de la composición química de diferentes plantas y de su posterior cultivo in vitro, salvar plantas en peligro de extinción en Sierra Nevada (Granada), mejorar especies de trufas, o bien encontrar y producir lúpulo autóctono con el que fabricar cervezas artesanales en Euskadi.

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