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Patricio Jutard, director de tecnología de MURAL. Foto cedida por el entrevistado.

A simple vista MURAL es una pizarra online, un espacio para compartir ideas, un conjunto de post-it virtuales. “Así como en toda sala de reunión hay un pizarrón, lo mismo pasa en la sala de reuniones virtual”, asegura el cofundador y director de tecnología de la empresa, Patricio Jutard, de 38 años.

Pero la propuesta de MURAL busca ser más que esto, trata de dar solución a los problemas de forma creativa. “Nosotros ayudamos a los clientes no solamente a usar un pizarrón, sino a transformar culturalmente la empresa”, explica quien obtuvo hace cinco años el premio Innovadores para menores de 35 años que otorga la revista MIT Technology Review.

Hoy en día, las compañías cuentan con todo tipo de programas para trabajar juntos de manera remota: de videoconferencias, para compartir documentos o presentaciones, para organizar el trabajo... Pero hacía falta un elemento “fundamental”: una pizarra, insiste el emprendedor argentino.

MURAL cuenta con más de un millón de usuarios activos mensuales. Durante la pandemia, la empresa multiplicó por 17 la cantidad de los nuevos diarios. La crisis “simplemente aceleró lo que venía pasando, pero ya hace unos años que esta opción, y todas las plataformas de colaboración digital, están en aumento, justamente porque el mundo va hacia el trabajo distribuido, remoto”, asegura el empresario. Su interfaz principal es la web, solo hay que registrarse para poder empezar a usar el producto (el primer mes es gratis, luego hay que empezar a pagar. El plan más barato es de 12 dólares al mes).

(De izq. a dcha.) Patricio Jutard, Mariano Suárez-Battan y Agustín Soler, fundadores de MURAL.

Su mercado principal es Estados Unidos y las grandes compañías de software, tecnología y finanzas, sus principales clientes, porque son las que más están invirtiendo en innovación, según Jutard. Empresas como IBM, IDEO, Autodesk, Intuit, GitHub y Atlassian son algunas de las que apuestan por MURAL.

Su solución es usada por compañías cuyos equipos de trabajo están distribuidos por el mundo (o en un mismo país, pero que no están físicamente juntos). De hecho, la empresa cuenta con oficinas en San Francisco (Estados Unidos), Buenos Aires (Argentina) y Europa. Además de que los propios integrantes de la empresa están repartidos en distintos países. Los otros fundadores, el director general, Mariano Suárez-Battan, está en San Francisco (Estados Unidos) y Agustín Soler, director de producto, se encuentra en Buenos Aires, como Jutard.

MURAL no para de crecer. En menos de seis meses hizo dos rondas de inversión donde recaudó 144 millones de dólares. En enero de este año recaudó 23 millones y a finales de agosto, más de 118 millones. Ahora están ampliando el proyecto a más zonas y quieren hacer crecer el equipo. La compañía cuenta actualmente con unas 250 personas y espera cerrar el año con 300. 

Estos datos no solo reflejan el buen desempeño de la compañía. También dan cuenta de lo que para Jutard es una evidencia: el futuro es el trabajo remoto. Y la resistencia a este es “la típica fricción de la gente a los cambios”. “El trabajo históricamente era un lugar, yo decía: me voy al trabajo [...]. Ahora este no es un lugar al que se va, sino que es algo que se hace desde cualquier lugar”, subraya.

De los videojuegos a las pizarras

Nacida en 2011, MURAL es fruto de un proceso donde el trabajo remoto siempre estuvo presente. Años antes Suárez-Battan y Jutard fundaron un estudio de videojuegos llamado Three Melons que más tarde fue comprado por Playdom/Disney.

Allí, ellos empezaron a trabajar a distancia pero la forma en que se hacía era un proceso “doloroso”, recuerda Jutard. Echaban de menos el ambiente de las salas de reuniones en el que el equipo diseñaba un nuevo producto “usando las paredes, pizarrones, haciendo diagramas, poniendo ideas en post-it de colores”. Un espacio en el que se sumergían en el propio juego y la cocreación era mucho más fluida.

Y así fue como surgió MURAL, tratando de replicar esta experiencia de la sala de reuniones en el mundo digital, con el objetivo de integrar en una misma discusión, al mismo tiempo, a gente distribuida en distintas geografías, para hacer de esta vivencia una más inmersiva, más visual y más coparticipativa.

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