Michael Cottrell reconocimientof facial
Michael Cottrell, vicepresidente de producto de Global Payments Inc. Foto: Payment Innovation Hub.

Michael Cottrell conoce de cerca la revolución que ha vivido la industria de los pagos. El vicepresidente de producto de Global Payments Inc., uno de los cinco socios de Payment Innovation Hub, empezó a vender tarjetas de crédito para un banco hace más de 25 años. Hoy es responsable de la ejecución y entrega de las API de pago, así como de las herramientas para detectar fraudes en la compañía estadounidense que da servicios de tecnología financiera a nivel mundial.

A Cottrell le sorprende no solo la velocidad de una transacción, sino las diferentes maneras con que es posible hacerlas. “Ahora tienes Wechat Pay, Alipay, muchos métodos locales, Apple Pay, Google Pay… Con la tecnología todo es tan fácil ahora. Además, estas compañías son capaces de competir con las tradicionales”, asegura Cottrell, quien antes fue presidente de ProPay, una compañía enfocada en servir a los facilitadores de pagos.

El empresario de la compañía con sede en Atlanta recuerda cómo cuando él se inició en este mundo una transacción podía tardar más de tres días. Un tiempo que se redujo drásticamente con el surgimiento de internet. Ahora hasta es posible pagar con el rostro en cuestión de segundos.

Pero el pago es solo una pieza más en el engranaje de esta revolución tecnológica. En Estados Unidos, esto comenzó hace unos años con la compañía estadounidense de servicios financieros Square. Lo que esta hizo fue ofrecer “una bonita pieza de software”. “Me sorprende lo rápido con que la compañía creó una solución, en donde el pago es solo un componente”, detalla Cottrell. 

Face to Pay, una herramienta de pago por reconocimiento facial, es otro ejemplo de cómo las compañías están vendiendo servicios que resuelven problemas de negocio que van más allá del propio pago. “Los negocios quieren soluciones de software que los ayuden a crecer”, subraya.

¿Será el reconocimiento facial parte de nuestro día a día? “Algún día lo será”, reconoce Cottrell, y confiesa que él tardó en darse cuenta de que su propio móvil estaba siempre desbloqueado porque reconocía su rostro. “Es tan rápido, tan fácil y no es invasivo”, opina.

“La biometría facial es mucho más precisa que la huella dactilar”, agrega Cottrell y cuenta con entusiasmo que en su país puede entrar al avión sin mostrar su pase de abordar. Solo necesita su pasaporte y su cara. Aunque considera que es necesario establecer reglas para asegurar el proceso.

Respecto al grado de desarrollo alcanzado en estas tecnologías de pago en Estados Unidos y España, el empresario no ve un gran abismo. “Hay similitudes porque los proveedores de software que están desarrollando esto son globales”, afirma.

Asimismo, Cottrell cree que el 5G marcará un punto de inflexión, no solo por la velocidad de conexión, sino porque permitirá la conexión simultánea de diferentes aparatos, con el IoT. “La movilidad es el sector en donde más se verá el cambio”, concluye.

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