María Moros

El proyecto de María Moros no solo despierta ilusión en el mundo de la ciencia. Incluso quienes no son expertos en el campo de la investigación se aventuran a pensar que podríamos estar ante una oportunidad única. Aunque feliz por la expectación que genera SIROCCO, el nombre de su iniciativa, es la primera en parar los pies al optimismo desmesurado. "Evidentemente, si perdemos un brazo no vamos a poder recuperarlo", recuerda. Pero de lo que no cabe duda tampoco es que su trabajo podría ser de gran utilidad en medicina regenerativa.

SIROCCO se basa en desarrollar herramientas basadas en nanopartículas magnéticas para estudiar la capacidad que tienen las células de detectar estímulos mecánicos externos y transformarlos en señales bioquímicas. Moros propone colocar nanopartículas magnéticas en la superficie de las células y con un imán, dichas células, al sentir esa tensión, activan sus mecanismos de regeneración.

La investigadora del CSIC (concretamente del Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón) sostiene que "los vertebrados hemos ido perdiendo ese poder de regeneración". Sin embargo, los invertebrados como la hydra vulgaris –un tipo de pulpo pequeño– se regeneran infinitas veces. El objetivo de Moros es ayudar a los órganos del cuerpo a regenerarse.

Para llevar a cabo el proyecto SIROCCO se ha iniciado la instalación de nuevos laboratorios cofinanciados por la Universidad de Zaragoza y el CSIC. En ellos se incluye una sala de cultivo celular de bioseguridad 2 (NBS2+). Las medidas de seguridad reforzadas de esta sala permitirán el trabajo con coronavirus, lo que facilitará, entre otros estudios, la investigación en biosensores que en estos momentos se está desarrollando en el ICMA.

Apuesta por los jóvenes científicos

María Moros es receptora de la ayuda 'Starting Grant' del Consejo Europeo de Investigación dotada con cerca de 2 millones de euros. Recientemente ha sido nombrada por la Junta General de la Academia Joven de España como nueva académica de número. En el proceso de selección, altamente competitivo, con 185 candidatos presentados para las 13 plazas disponibles, ha participado un comité internacional independiente, formado por investigadores de gran prestigio que abarcan distintas áreas del conocimiento.

La Academia se fundó en 2019 por siete investigadores españoles miembros de la Academia Joven Global. Para María Moros, uno de los grandes valores de la Academia es que "se plantea que la ciencia puede ser una profesión de futuro". Desde el próximo año, se incorporarán anualmente 10 nuevos académicos hasta completar el número de 50, que es el máximo que permiten los Estatutos, ya que el nombramiento es válido durante 5 años. Esto, en palabras de la investigadora, "es positivo porque genera dinamismo a la hora de investigar y que los científicos no se apoltronen".

Desde su fundación, la Academia Joven de España ha elaborado distintos informes que ha remitido al Ministerio de Ciencia e Innovación sobre el desarrollo de nuevas vacunas, la prevalencia del SARS-CoV-2 en distintos medios y la suficiencia sanitaria en España. Además, ha organizado una serie de webinars para dar a conocer la contribución de la ciencia española a la lucha contra el COVID-19. En un contexto complicado como este, María Moros reivindica el papel de la "investigación de calidad" y define cuál debe ser el verdadero valor de España. "Un país no hace investigación porque es rico, sino que es rico porque investiga".

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