Ingeniera química por la Escuela Superior de Ingenieros de la Universidad de Sevilla, a Estefanía Ferrer siempre le interesó el mundo de la cosmética, pero antes de lanzarse a este sector pasó más de 10 años en el gigante de la aeronáutica Airbus. Dos mundos que en apariencia pueden ser completamente distintos, pero que tienen una similitud fundamental: la obsesión por la calidad. «En aeronáutica es fundamental ser muy estrictos por ejemplo con todo lo que engloba la calidad del producto, ya que la seguridad es muy importante». En 2020 decidió trasladar esa misma obsesión al mundo de la cosmética creando LICO, cuyas iniciales responden a las de Laboratorio de Ingeniería Cosmética.
“El punto de inflexión llegó durante la pandemia. Trabajaba en Airbus cuando nos confinaron y mandaron a casa. Durante esos tres meses me dediqué a hacer fórmulas en un pequeño laboratorio que monté en uno de los cuartos de baño porque no encontraba mi producto ideal”, explica Ferrer. “En el mercado encontraba solo dos líneas de productos: la marcas naturales o las marcas que son muy de laboratorio pero no cuidan de todos los ingredientes de la fórmula. Y no existía nada como LICO, que es lo mejor de ambos mundos”.
Cosmética española: calidad, eficacia e innovación
Tras el confinamiento lo vio claro. Decidió emprender y crear una marca pionera en ingeniería cosmética, centrada en desarrollar fórmulas cosméticas con altas dosis de innovación y eficacia, para satisfacer todas las necesidades de la piel. Y así nació LICO, una marca nativa digital que comenzó como un hobby y que cuenta ya con cuatro años de trayectoria y un público muy fiel. “El cliente es lo más importante. Nos desvivimos por él y creo que eso se percibe. Nos definen el rigor, la seriedad, la investigación y la innovación, aunando los activos de ingeniería cosmética más eficaces y las mejores materias primas naturales”.
Uno de sus mayores retos, confiesa Ferrer, era formular productos que cubriesen necesidades específicas como levantar párpado caído, mejorar la arruga del surco nasogeniano o un tratamiento para cuello (papada), pero lo consiguieron. “Han supuesto I+D muy retadores, donde nadie se quiere meter. Conseguir productos que ofrezcan resultados ha sido todo un reto”.
Pionera en incluir un filtro biológico en tratamientos solares
Tal como explica Ferrer, cada uno de sus productos ha supuesto un esfuerzo a nivel I+D muy importante. Pero si tuviera decantarse por alguno serían “los contornos de ojos, el tratamiento de cuello o las solares, donde hemos sido pioneras en incluir un filtro biológico. Esto supuso todo un reto y además estuvimos a punto de tirar la toalla. El reconocimiento que han tenido estas solares a nivel dermatólogo ha sido muy satisfactorio”.
Con la previsión de cerrar este año con un incremento del 40% en la cifra de negocio, Ferrer está centrada en seguir innovando. «Nuestro I+D nunca para», comenta entre risas. Y aunque la competencia es feroz, su filosofía es clara: ofrecer soluciones científicas y personalizadas para cada tipo de piel y seguir trabajando en desarrollar tratamientos que den respuesta a las necesidades nuevas que le plantean las “licolovers”.
En cuanto al futuro de la belleza, Ferrer tiene claro cuál será la tendencia: “Creo que la prevención de los signos de envejecimiento y el cuidado proactivo de la piel serán aún más populares. Con el enfoque en la salud y la longevidad, las clientas buscarán productos que no solo cubran problemas estéticos, sino que también mantengan la piel saludable y joven”, concluye.