José Carlos Pulido ( Inrobics): “ Una tecnología empática amplifica la eficacia del tratamiento y restituye el valor humano del cuidado”

Fundada en 2021, Inrobics es una spin-off de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) especializada en salud digital. Integra robótica social e inteligencia artificial para construir un futuro donde la innovación tecnológica y la inclusión sean inseparables. Para ello, su CEO pide que la innovación sanitaria sea política de estado y no una oportunidad coyuntural
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Robot físico desarrollado por Inrobics.

Reportaje publicado en el Anuario de la Innovación en España 2025.

Según los últimos datos de Eurostat, la esperanza de vida media al nacer en la Unión Europea es de 81,5 años. En España, de 84 años. Pero, según advierte Hans Kluge, director de la oficina regional europea de la Organización Mundial de la Salud ese dato positivo “no siempre significa una vida más saludable”. Vivimos un cambio demográfico sin precedentes y, al tiempo que se eleva la longevidad, también lo hacen la prevalencia de enfermedades crónicas y la necesidad de cuidados prolongados. En este contexto, el reto no es solo vivir más años, sino vivir mejor y con autonomía. 

Por ello, la medicina preventiva y el refuerzo del ámbito asistencial se convierten en pilares fundamentales de los sistemas de salud modernos. Para la health-tech española Inrobics, la tecnología siempre se presentó como una herramienta facilitadora de esa transición hacia un modelo más predictivo, preventivo y personalizado. “Apostamos por soluciones que combinan inteligencia artificial, robótica social y análisis de datos clínicos para ofrecer programas de estimulación cognitiva, ejercicio físico adaptado o rehabilitación temprana que ayuden a mantener las capacidades funcionales de las personas”, explica a Innovaspain José Carlos Pulido, CEO de la compañía

“Gracias a la recopilación continua de datos en tiempo real podemos detectar patrones de riesgo y anticipar deterioros antes de que se produzcan complicaciones mayores, contribuyendo a una atención más eficiente y sostenible. La prevención deja de ser un concepto teórico para convertirse en una práctica cotidiana apoyada por la tecnología”, añade Pulido, ingeniero informático especializado en inteligencia artificial. 

Nacida en 2021 como spin-off de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), Inrobics está especializada integrar robótica social e inteligencia artificial para crear soluciones que marcan la diferencia en sectores como la rehabilitación, el bienestar y la educación. Su compromiso es claro: mejorar la calidad de los tratamientos rehabilitadores a través de sesiones más intensivas, personalizadas y motivadoras. Construir un futuro donde la innovación tecnológica y la inclusión sean inseparables.

“Apoyos como el de ENISA nos permiten mantener una visión a largo plazo”

Gracias a sus robots, sus avatares o asistentes virtuales y a sus sistemas de monitorización hiperespecializada, la huella de Inrobics crece sin perder la guía de su propósito fundacional. Uno de los momentos más “tremendos” en la historia de Inrobics fue crear la empresa. “No teníamos ni idea de lo que suponía”, destaca José Carlos Pulido. “Innovar es desarrollar el producto, pero también conseguir implantarlo en el mercado. No hay ningún máster de emprendimiento que te enriquezca tanto como emprender con tu propia empresa”. 

En su camino hasta aquí destaca el respaldo financiero de entidades como el CDTI a través de su programa Neotec o de ENISA. “Su apoyo ha sido un factor de aceleración decisivo, no solo por ser pulmón económico, sino por el reconocimiento institucional que conlleva. Supone una validación del modelo empresarial basado en la innovación tecnológica con impacto social, lo que refuerza la credibilidad de la compañía ante inversores y socios estratégicos”. “Gracias a ENISA, por ejemplo, hemos podido ampliar nuestro equipo de I+D, impulsar nuevos desarrollos y consolidar nuestra expansión nacional e internacional. Pero, sobre todo, nos ha permitido mantener una visión a largo plazo, centrada en el desarrollo responsable de tecnología que mejore la vida de las personas”, señala el CEO. 

Para Pulido, “emprender es una montaña rusa; tenemos días buenos y días malos, pero cuando verdaderamente cargamos gasolina es cuando estamos con los pacientes y vemos sus caras. Esa es la parte más bonita y nos da el impulso para seguir demostrando que la innovación más transformadora es aquella que cuida, comprende y empodera a las personas”. 

A medio plazo Inrobics aspira a expandir su presencia internacional, con el foco en Europa y América; a fortalecer la colaboración con instituciones sanitarias y universidades y a seguir desarrollando soluciones que integren inteligencia artificial, robótica y análisis de datos para mejorar la prevención, la rehabilitación y el acompañamiento terapéutico. Además, “queremos ser una voz activa en el debate sobre el uso ético y responsable de la inteligencia artificial en salud, contribuyendo a definir estándares y buenas prácticas que garanticen la confianza social en la tecnología médica del futuro”.

Aunque comenzó a utilizarse en los años 60 del siglo pasado; hacia el final de la primera década del siglo XXI, la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) comenzaron a trabajar de un modo formal sobre el concepto de One Health; traducido al español como Salud Global. Término que plantea que los retos sanitarios como el envejecimiento, las pandemias, la salud mental o el acceso equitativo a los cuidados no conocen fronteras, y por tanto, requieren soluciones interconectadas, éticas y sostenibles. 

“Los retos sanitarios requieren soluciones interconectadas, éticas y sostenibles”

Al mismo tiempo, la transformación digital impulsa el paso hacia un modelo más centrado en el paciente, donde éste participa activamente en su tratamiento. Ya no se trata solo de recibir una terapia, sino de comprender, medir y co-crear su proceso de salud con herramientas que fomenten la adherencia, la motivación y la autonomía. La filosofía de compañías como Inrobics está, por tanto, cien por cien alineada con las estrategias definidas desde Administración y organismos supranacionales. Así, la soberanía sanitaria es uno de los pilares fundamentales sobre los que se asienta esa otra soberanía superior, que definimos como estratégica.

“La pandemia de COVID-19 evidenció la vulnerabilidad de los sistemas sanitarios ante la dependencia tecnológica y de suministros externos. La soberanía estratégica en salud implica garantizar la capacidad de desarrollar, producir y mantener soluciones críticas dentro de Europa, preservando su autonomía tecnológica y su resiliencia”, recuerda José Carlos Pulido. “Inrobics comparte plenamente esta visión y apostamos por el desarrollo propio de tecnologías de base, colaborando con un amplio ecosistema nacional de universidades, hospitales y centros tecnológicos”. 

De este modo, no solo reducen la dependencia exterior, sino que también fomentan la transferencia de conocimiento y la creación de empleo cualificado en el ámbito de la salud digital. “La soberanía tecnológica no se limita a la infraestructura, sino también al control ético y responsable de los datos de salud, un aspecto crucial en la era de la inteligencia artificial. Apostar por soluciones europeas con estándares éticos sólidos es apostar por una salud más segura, justa y sostenible”, enfatiza el CEO de la spin-off madrileña.

La innovación sanitaria como política de estado y no como una oportunidad coyuntural

Sobre la integración de sus soluciones en el Sistema Nacional de Salud, Pulido explica que, “a pesar de los avances, todavía existen desafíos estructurales y culturales en la integración de la innovación”. “El sistema público es sólido, pero su estructura jerárquica y su enfoque presupuestario a corto plazo dificultan, en ocasiones, la adopción ágil de nuevas tecnologías”. No obstante, señala, “estamos asistiendo a un cambio de paradigma: cada vez más hospitales y comunidades autónomas impulsan proyectos piloto de salud digital y estrategias de interoperabilidad que abren la puerta a una integración más realista”. 

Para que esta transición sea efectiva, el CEO de Inrobics apunta que se requieren más mecanismos de evaluación del valor clínico y social de las soluciones, más allá del coste directo. “En el caso de la robótica social, por ejemplo, los beneficios en adherencia, motivación o bienestar emocional son tangibles pero difíciles de cuantificar con los indicadores tradicionales. Incorporar esas métricas será clave para avanzar hacia un sistema más innovador y centrado en las personas”.

José Carlos Pulido recuerda que la tecnología sanitaria debe ser un medio para cuidar mejor, no un fin en sí mismo. “Cuando las herramientas digitales se diseñan sin considerar las emociones, las diferencias culturales o las limitaciones de los usuarios, se corre el riesgo de generar brechas de confianza y exclusión, especialmente entre personas mayores o con menor alfabetización digital. “Una tecnología deshumanizada puede despersonalizar la relación médico-paciente y reducir la motivación del usuario, afectando la adherencia terapéutica y los resultados clínicos. Por el contrario, una tecnología empática, capaz de comunicarse, motivar y acompañar, amplifica la eficacia del tratamiento y restituye el valor humano del cuidado”, explica. 

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José Carlos Pulido, fundador y CEO de Inrobics. Imagen: Sofía Calero.

Modelos de apoyo más consolidados y ágiles

Para alcanzar y consolidar avances reales que permiten bajar a tierra las filosofías y grandes conceptos, los fondos europeos están siendo un impulso decisivo. Sin embargo, reflexiona el CEO de Inrobics, “su finalidad es ser semilla, no crear dependencia. Una vez finalizada esta fase, el reto crucial será construir un ecosistema estable de innovación continua con modelos de financiación mixtos y colaboraciones público-privadas que permitan mantener el ritmo de avance”. 

“Las compañías tecnológicas en salud necesitan también un entorno regulatorio más ágil y predecible, que facilite la certificación de dispositivos y la adopción de soluciones digitales dentro del sistema sanitario”. Además, pide que se fortalezcan los mecanismos de compra pública innovadora, para que las instituciones puedan incorporar nuevas tecnologías con criterios de valor social y clínico, no solo económicos, y conseguir un modelo en el que la innovación sanitaria se consolide como una política de Estado, no como una oportunidad coyuntural.

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