Sobreinformación, inteligencia artificial, datos… ¿Cómo conviven los nuevos avances tecnológicos con la emoción y el impulso que hay detrás de un viaje? En términos generales, el sector turístico puede extraer muchos beneficios de la tecnología, siempre y cuando no dé la espalda aspectos humanos y sociológicos. Esta es una de las conclusiones principales que Jesús Herrero, gestor de turismo y movilidad en el centro tecnológico Tecnalia, expuso hace unos días en el foro techyfuturo, celebrado en el marco de Fitur 2026.
“El problema, en principio, no es el volumen de información, útil para la toma de decisiones, sino cómo nos es presentada. No puede generar ruido y desconexión en nuestro cerebro”. Herrero alude en este sentido a que la tecnología debe contribuir a que la información que recibamos sea veraz y aporte valor; esté conectada con otros ámbitos y contextualizada dentro de un entorno y, “cada vez más”, con la situación particular de cada usuario.
El investigador admite que la innovación también ayuda a planificar mejor los viajes y a optimizar los costes. Eso sí, advierte que “debemos cuidar mucho los criterios de búsqueda con capas de información que atiendan realmente a nuestras necesidades”. “Se puede hacer”. “Jesús Herrero pone como ejemplo la búsqueda de una película o serie dentro de una plataforma de streaming. “Aunque hay aspectos a mejorar, cuidan al máximo los algoritmos. Está claro que la tecnología nos puede proporcionar maneras sencillas a la hora de presentarnos la información disponible”.
“No permitamos que la IA improvise”
Herrero opina que la tecnología también ha de ser nuestra mejor aliada para que la IA no nos ofrezca recomendaciones erróneas. “Tomemos el control en nuestras interacciones con la IA. No permitamos que improvise”. El investigador de Tecnalia aporta algunas posibles herramientas para conseguirlo. “Existen elementos tecnológicos con los que añadir fuentes de información fidedignas. Estos datos muchas veces los tenemos ‘en casa’ (por ejemplo un destino o una cadena hotelera pueden volcar toda la info interna en su motor de IA para mejorarlo). También variaciones cruzadas que chequeen la información en varias fuentes. O crear reglas”.
“Ademas, la IA debe ser autoexplicable”, añade. “Tenemos que obligarla a justificar sus respuestas, e incorporar mecanismos de verificación donde entre el humano en algún momento del proceso. Será una necesidad, y más cuando se extienda la IA agéntica”.
La emoción como prioridad
El experto invita a no olvidar que viajar debería generar en nosotros lo contrario a estrés. “Ese es el objetivo final; cultivemos el disfrute de la experiencia a la que dotamos de sentido como humanos”. En la era de la sobreinformación, recomienda no tener miedo a la equivocarse. “Lo fundamental del viaje son las emociones. La tecnología siempre debe estar por debajo. Los datos y los algoritmos están para tratar de fortalecer lo emocional. Si no lo logramos, es porque estamos fallando en algo”.
En esta línea, Jesús Herrero considera que, cuando viajamos, tenemos que estar abiertos a lo inesperado. “La tecnología no puede entorpecer la experiencia. Ese es el reto. ¿Qué sentido tiene visitar el Museo del Hermitage sin dejar de consultar el teléfono móvil? Un buen ejemplo de tecnología exitosa es Google Maps. Se trata de una herramienta tan asimilada que se ha vuelto invisible. A eso tendríamos que aspirar”.



