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Institución Educativa Sek
Ivan Bofarull es CIO de Esade y autor del libro 'Moonshot Thinking'.

Ivan Bofarull: “El rol del profesor será más relevante que nunca”

El Chief Innovation Officer (CIO) de Esade es autor del libro ‘Moonshot Thinking: Transforma la innovación disruptiva en una oportunidad’
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La docencia se enfrenta a una innovación disruptiva sin precedentes. Un papel del que Ivan Bofarull, Chief Innovation Officer (CIO) de Esade, avisa: “será más relevante que nunca”. De enseñar, a guiar en el conocimiento. Un “facilitador de contenido”, explica, que ha de ser una herramienta “para transformarte como persona”. La de los profesores es una de las disrupciones que ya están aconteciendo dentro del sector educativo.

Más allá de la docencia, el CIO de Esade acerca este concepto a través de su libro ‘Moonshot Thinking: Transforma la innovación disruptiva en una oportunidad’. Una “guía”, como lo define, que apuesta por una metodología para innovar. “Y con unos principios sobre los que hacerlo”, apunta.

Si bien Bofarull anuncia que el papel del docente tradicional será historia, va a permitir ser el guía del conocimiento de sus alumnos. El CIO de Esade lo explica así: “Será alguien que crea una narrativa. Como un buen guía de un museo que no es instrumental sino que te sumerge en una historia, y te mentoriza para irte alineando hacia tus objetivos y aspiraciones”.

No obstante, el docente no necesariamente dejará de ilustrar a su clase. “El profesor excelente podrá seguir dando master class”, aclara Bofarull. Y es sobre el principio arquimediano de la palanca sobre el que asienta esta nueva cultura docente: “Si tú crees que tienes algo único de valor, tienes que potenciarlo”.

Ante este nuevo escenario, los estudiantes obtendrán el conocimiento segmentado. Desde plataformas como Masterclass (“el Netflix de la educación”, apunta), Coursera o similares, el profesor jugará con la baza de aprovechar la tecnología, la Inteligencia Artificial (IA) o la realidad aumentada a su favor. Pasará de ser un “proveedor”  de contenido y conocimiento a un “creador” de conocimiento y experiencia.

“Elon Musk o Sócrates podrían ser tus profesores”

Hay tres aspectos que marcan la disrupción educativa. “Dar acceso al conocimiento, generar experiencia de aprendizaje y proveer la validación de ese conocimiento”, enumera el CIO de Esade.

En un mundo en el que cualquiera puede acceder al conocimiento de Harvard o el MIT, la capacidad de monetizar este conocimiento “se ha desplomado”, explica Bofarull. Una disrupción a nivel global que contrasta con el punto en el que se encuentra la experiencia de aprendizaje. Será la IA la gran protagonista de esta. La personalización del acompañamiento al alumno permitirá, continúa, “escalar ese acompañamiento”. Un proceso que será realidad, según prevé, en un plazo de diez años.

¿En qué se traduce? En la posibilidad hoy remota de que “Elon Musk o Sócrates pudieran ser tus profesores”. Ya hay dos proyectos que indagan en ello: uno es la iniciativa OpenIA. “A través del computador GPT-3, la IA permite convertir a cualquier personaje de la historia en tu profesor”.

Y queda “la madre de todas las disrupciones”, como describe Bofarull a la validación del conocimiento. A día de hoy, esta es un “itinerario educativo” que se desarrolla durante varios años. Además de estar acotada en el tiempo: entrar a la universidad con 18 años y salir con 22 o 23. El contrapunto radica en las skills (habilidades) que se validan: “es más fácil ofrecer un microcredencial de programación que de pensamiento crítico”, expone. Esta última precisa que se desarrolle una capacidad.

Ante este escenario, la universidad cumpliría el papel de “metavalidador”. Mientras que las píldoras de conocimiento del alumno podrían devenir de plataformas como Degreed, ejemplifica Bofarull. Y así componer lo que llama cadena de conocimientos: “que cada uno sea validable y te puedas crear un historial que tenga sentido”.

Sea como fuere, lo que “es seguro”, sentencia el CIO de Esade, es que “la universidad no será como es hoy”. En los próximos años augura que se producirán transformaciones. “Alguna de ellas bastante radical”, debido a un entorno más “desintermediado”, que convertirán a la universidad en una plataforma en la que validar conocimientos adquiridos en diferentes centros.

El necesario cambio de mentalidad de las organizaciones exponenciales

Muy vinculadas a la innovación disruptiva están las organizaciones exponenciales. “Cuando introduces el hábito de pensar en 10x en lugar del 10%”, resume Bofarull. Con la importancia que tiene, además, dejar atrás visiones competitivas. “Tenemos la costumbre de verlos como juegos de suma cero. Como si hubiera un ganador y un perdedor”, lamenta el profesor.

En su opinión, el primer paso sería el cambio de mentalidad para, después, ver dichas transformaciones “como un juego infinito”. Bofarull da la vuelta a la tortilla: “es más importante descompetir que competir”. Ya que una empresa que se establece en un nuevo territorio no compite, sino que establece una serie de reglas dentro de dicho terreno.

Tan importante para tener éxito es tanto la filosofía de empresa como los medios para llevar a cabo ese cometido.

Sobre Esade: “Vamos a tratar de ser referentes a nivel europeo”

En línea con el argumento de universidades como plataformas donde se concentra el conocimiento adquirido, el CIO de Esade ya ha puesto a la institución en marcha hacia ese nuevo horizonte. “Tenemos que ser un espacio en el que los alumnos aprenden a pensar bien”.

En definitiva, ir al sistema operativo (skills de largo plazo), y no a las apps (de corto plazo). Una de las líneas a seguir será que sus alumnos estén preparados en las habilidades a largo plazo.

Y el órdago: “Vamos a tratar de ser referentes a nivel europeo, y si se puede a nivel mundial”. Para conseguirlo, alianzas tanto con la Minerva University como con la startup Ironhack. Además de completar acuerdos con partners en el resto de áreas que aborda Esade. Siempre, incide Bofarull, en tratar de ser “el referente en el campo del Business y del Law. Y todo lo demás vendrá por derivación”.

¿Y el Moonshot Thinking aplicado a estados?

Ya lo aplicó la administración Kennedy en los años 60. Bofarull se apresura a matizar que el adjetivo “moonshot” no va solo referido a organizaciones o empresas. Puede ser factible, también, en administraciones estatales. La “optionality”, término que exporta del mundo de las finanzas, le sirve para avistar las “opciones de futuro. Y a su vez te estás preparando para ello”.

“Tú estás anticipando que puede haber un nuevo jugador o competidor que puede ser diez veces más eficiente y te proteges ante posibles disrupciones”, subraya.

Por tanto, en lo que respecta a los estados, estos deberían en opinión de Bofarull, dejar hacer a aquellos que quieran emprender. “Yo creo que la mayor parte de estados grandes se equivocan en su estrategia de apoyo a la emprendeduría. No estoy hablando de un estado con una ideología muy liberal o ultraliberal. No lo juzgo”, aclara. Llegar a hacer realidad el concepto de opcionalidad como fin. Y en el camino “no machacar a los autónomos con impuestos, ni a los emprendedores con trabas”.

Quien siembra recoge, compendia el refranero. Ejemplos hay, y están en el sudeste asiático: el que tomó Singapur sería un buen camino a seguir, concluye el profesor.

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