Los integrantes de Deep Agro.

Argentina es uno de los principales exportadores de granos en el mundo, según datos de la FAO, el principal productor de trigo, uno de los principales exportadores, y el tercer productor de soja del planeta. Cultivos sobre los que se vierten cerca de 400 millones de litros de agroquímicos al año, que provocan una mayor resistencia de las malezas y son tóxicas para el ser humano.

El uso del glifosato, el herbicida más utilizado en el mundo, sigue generando controversias. Mientras que Austria se convirtió en el primer país de la Unión Europea en prohibir por completo su uso en julio, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) ha anunciado hace unos días que no permitirá etiquetarlo como cancerígeno. Fue en 2015 cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo consideró un “probable cancerígeno”, pero tiempo después, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) lo negó.

Frente a esta realidad, la start up Deep Agro, ganadora del concurso #SinDesperdicioHortícola –junto con el proyecto Silopapa–, organizado por la Secretaría de Gobierno de Agroindustria del país y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ha desarrollado un sistema inteligente de detección de malezas por medio de cámaras instaladas en las pulverizadoras, para aplicar de manera selectiva herbicidas en cualquier etapa del crecimiento del cultivo de la soja.

Prototipo del sistema

Gracias a un software de reconocimiento que utiliza técnicas de inteligencia artificial, es posible reconocer dónde está la maleza y determinar el momento exacto en el que es necesario abrir y cerrar cada pico. El equipo, formado por cinco personas –dos ingenieros electrónicos, dos estudiantes de ingeniería electrónica y un licenciado en ciencias de la computación–, de entre 27 años y 23 años, ha creado un método que permite ahorrar entre 30 %  y 70 % en agroquímicos.

Además, la información obtenida puede ser utilizada para contar las plantas, hacer estimaciones sobre el rendimiento del suelo, hacer predicciones de enfermedades, reconocer diferentes tipos de malezas, así como contar la cantidad de insectos presentes en el lote.

El proyecto comenzó a mediados de 2017, como resultado de la tesis de grado de Juan Manuel Baruffaldi, CEO de Deep Agro y licenciado en Ciencias de la Computación, quien se especializó en hacer que el ordenador “interprete” o “tome decisiones” por medio de una cámara de vídeo, un área conocida como visión por ordenador. Baruffaldi también ha trabajado inteligencia artificial combinada con visión por ordenador en el reconocimiento de rostros, de emociones por medio de vídeo y, más tarde, de malezas.

Originario de la ciudad agropecuaria de Casilda, a 60 kilómetros de Rosario, Baruffaldi ha visto de cerca a lo largo de su vida los problemas del campo. Su padre es productor y de joven lo acompañaba a trabajar. Años más tarde se dio cuenta que algunos problemas podían ser resueltos con inteligencia artificial y visión por ordenador.

“El concurso #SinDesperdicio es un gran apoyo para poder terminar el prototipo para equipos pulverizadores y probarlo en distintos productores en el país y con distintos cultivos como, por ejemplo, soja en extensivo y lechuga en intensivo”, explica Baruffaldi, quien con su equipo ganó recientemente el Premio everis al emprendimiento, de la Fundación Everis Argentina.

Con los 15.000 dólares obtenidos (13.400 euros) –10.000 en dinero y 5.000 en mentorías y capacitación–, los emprendedores pretenden seguir desarrollando soluciones de inteligencia artificial para los productores, mapas de malezas, y combatir de forma inteligente las plagas. En un futuro, no descartan desarrollar un sistema que no requiera el uso de agroquímicos. 

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